El poderoso adverbio "también"
06.04.08 @ 22:52:33. Archivado en Política, La Coruña
El diccionario de la R.A.E. dice que el adverbio “también” sirve “para indicar la igualdad, semejanza, conformidad o relación de una cosa con otra ya nombrada”. Existe conformidad y relación entre muchas cosas en la realidad que nos rodea. La sociedad actual es compleja y heterogénea, y los problemas existentes en ella también lo son. Por todos es sabido que no existen soluciones sencillas a problemas complejos, y que las soluciones deben ser igualmente complejas para poder afrontarlos.
Existen personas que, por un exceso de reduccionismo en su concepción de la realidad, les aterra la palabra “también”. “También” supone aceptar que no existen soluciones únicas a problemas de origen múltiple, y que si dichas soluciones son compatibles entre si, y razonadas cada una, se enlazan con este poderoso adverbio ante quienes solo ven simplicidad en donde, en realidad, hay complejidad. Este poderoso adverbio no excusa de la falta de argumentación, coherencia y oportunidad del discurso; este debe estar argumentado, ser sostenible en todos sus puntos y todos ellos deben hacer referencia al problema abordado, respectivamente, pero una vez cumplidas estas tres condiciones, ante los ojos del individuo de pensamiento simple se abre un nuevo universo de causas de problemas, u orígenes de soluciones, que no pueden ser rebatidas por el hecho de ser muchas, y no solo una.
Cuando el poderoso adverbio “también” surge en el abordaje de una situación, el individuo de pensamiento simple se bloquea, su arquitectura mental se derrumba y se hunde en la confusión, no es capaz de asumir tal cantidad de matices, de colores y escalas de grises. Algunos han convertido la navaja de Occam en un hacha, con el cual descuartizan la realidad y la introducen en un embudo tan ancho, al final, como el ojo de la cabeza de un alfiler. El poderoso adverbio “también” ofrece al individuo de pensamiento simple la oportunidad de ver que, sintetizar la realidad, no es reducirla; sintetizas lo que primero reconoces como complejo, si lo encuentras sintetizado entonces es que seguramente no has logrado ver todo, y entonces no es la muestra de una capacidad, sino la muestra de un déficit. He de ahí el valor de la cultura, el conocimiento, para poder sintetizar lo complejo, y no ver sintetizado lo que nunca fue sencillo; entonces hablaríamos de ignorancia, y esa es otra palabra.
En el proceso de sintetización se descubren quienes ordenan correctamente las prioridades, quienes analizan con realismo, y quienes no lo hacen. Es en este punto donde surje el debate y la discrepancia. El que protesta ante el uso del “también” lo primero que dice es que es difícil. Nadie dijo que no lo fuera, la realidad es compleja. El proceso de sintetización, análisis, priorización, es muy complejo, requiere cultura, requiere criterio. Yo añadiría ideología.
Tenemos en la Coruña una polémica sobre el posible realojo de un grupo de personas que actualmente viven en Penamoa. Me gustaría que a quienes legítimamente protesten o muestren discrepancias, se les despliegue una demostración del poderoso adverbio “también”, hilando distintos problemas que los ciudadanos pongan encima de la mesa, pero mostrando una poderosa capacidad de sintetización, argumentando la relevancia de las prioridades y su orden, de más importante a menos. Propongo como primer elemento de la cadena la primera afirmación: “Todos los ciudadanos españoles son iguales en derechos y obligaciones, sin distinción por razón de raza, condición social o sexo”. Se pueden proponer los siguientes elementos, o incluso alguien podría cuestionar que merezca el primer lugar, ¿alguna sugerencia argumentada?.
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