Estrategias iniciales de cara a las Elecciones Generales
03.11.07 @ 17:38:35. Archivado en Nacional
Estos días se conmemora el 25 aniversario de la victoria electoral del PSOE de Felipe González. Son exactamente los años que tengo yo. Muchos creemos que España es hoy una democracia asentada, en donde ciertos debates son absurdos, y no tienen cabida. España debe aspirar, al menos, a tener una lista tan larga de Presidentes democráticos como la de los Estados Unidos de América, la democracia liberal más antigua del mundo. A pocos meses de las próximas Elecciones Generales los dos principales partidos están situándose para ejecutar sus estrategias, con el fin de captar votos, básicamente los trasvasados y el voto joven.
La derecha política (mi adversaria en términos estrictamente políticos) construyó un discurso con ciertos contenidos, con bastante buen criterio, sin embargo no acaban de cuajar bien. La cosa empezó cuando se empezaron a poner americanas de pana, como los "progres" de los 70, y lanzaron un canto a la solidaridad entre los españoles, para luego pasar a unirse al discurso de la "derecha sin complejos", la teoría de la conspiración y los valores tradicionales, como la llamada "familia tradicional", o los valores cristianos en todos los ámbitos, ya sea la educación o la Constitución Europea; si lo segundo los afianza con el núcleo duro de su electorado tradicional, más conservador, lo primero estaba destinado a intentar raspar voto trasvasado de la izquierda más moderada. Es una estrategia lógica, y sin grandes alternativas.
Normalmente la derecha añora el pasado, y lo proyecta hacia el futuro. Antes tengo que aclarar una cosa; hay un cierto conservadurismo que tiene sentido, pero no el voluntarista, si no el práctico. Es normal pensar que hay cosas que no tiene mucho sentido cambiarlas si funcionan bien... lo malo es cuando no quieres cambiar las cosas si, a todas luces, no funcionan bien, o directamente no sirven, y es aquí donde aparecen las discrepancias.
Por eso no me extrañó ver a gente conservadora con americanas de pana y cantando "Libertad libertad"; no añoran una ideología, añoran una época, que es distinto. Lo paradógico del asunto es que a aquella época se llegó con la posición en contra de la derecha de aquella época... que vestía, pensaba y hablaba como en la época canovista, franquista o similares. Si añoraban épocas en donde predominaba la simbología conservadora es porque así eran aquellas épocas, y no tanto por asimilación ideológica, dado que luego tuvieron que firmar y asumir políticas que poco o nada tenían que ver con las épocas que proyectaban, como ideales, hacia el futuro de España.
Es un discurso complejo, porque se sostiene fundamentalmente en lo que "no hay que cambiar", por lo tanto es muy difícil insertarlo en un discurso electoral que demanda ofrecer novedades para distinguirse en el mercado electoral.
En la evolución lógica de las democracias liberales, y yo diría que la de cualquier nación, siempre se tiende en una primera época a asentar la satisfacción de las necesidades más básicas: sanidad, educación, seguridad pública, desempleo, etcétera. Una vez pasada esta fase inicial, para la mayoría, surjen nuevas exigencias, asociadas con la autorealización personal y el cuidado del entorno: medioambiente, derechos de las minorías, menores restricciones de libertades en la vida diaria... son las inquietudes propias de una sociedad boyante. Las primeras necesidades siempre son subterráneas y nunca desaparecen, pero sostienen a las otras en el grado en que las primeras dejan de desvelar a la población.
Si los distintos partidos y corrientes ideológicas intentan aprovecharse de las fuerzas ajenas, tambien existen ciertos errores cruzados; si la derecha "sin complejos" actual comete un error pensando que una persona puede vivir solo con un seguro médico universal o un empleo, y no también con aire limpio o pudiendo casarse con quien considere oportuno, la izquierda también cometería un error si pensase que la libertad lo justifica todo, como si fuera un argumento en si mismo, y no la mera posibilidad de tomar decisiones... sean racionales o no.
La experiencia señala, sobre esto último, que la población suele valorar no solo el marco de libertades que posee, si no un sentido de justicia en la organización social, asociada a la razonabilidad de las acciones que se permiten y el sometimiento de las zonas públicas al interés general, el interés de la mayoría; y no es un razonamiento izquierdista, es la observancia del peso específico de la mayoría social, y como esta puede colocar o quitar gobernantes si ven amenazados sus intereses.
Normalmente la derecha gana las elecciones cuando los deberes básicos son incumplidos, durante graves crisis económicas ante las cuales la población cree que ocuparse de otras cosas sería casi frívolo, graves desórdenes públicos, ante los cuales la población suele exigir mano dura por parte de las fuerzas de seguridad, conflictos armados, amenazas terroristas de gran escala y similares.
El Presidente Zapatero ejerció un discurso ante el atentado del 11-M en donde promovía la tolerancia inter-religiosa y racial, era lo más resposanble en aquel momento, pero podría haberse usado en su contra si no hubiera cumplido sus responsabilidades fundamentales. En cuanto llegó al Gobierno aumentó la plantilla del Centro Nacional de Inteligencia con un nuevo departamento anti-terrorista, creó grupos especiales en la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas preparados para Guerra Química y Bacteriológica y lanzó a las Fiscalías abriendo procesos judiciales contra los autores materiales de los atentados; su discurso fué el de su época, pero hizo lo que todo buen gobernante conservador hubiera hecho: aumentar el músculo del Estado y prepararse para responder a los ataques.
Una vez le preguntaron a Felipe González porque no había legalizado el consumo de drogas blandas en los años 80, y respondió con una sonrisa sarcástica: "tenía algunas cosas importantes que hacer".
El Gobierno de Zapatero tiene problemas en su política de comunicación, y su estrategia en política territorial y anti-terrorista fué errática, sin embargo el país goza de gran estabilidad, y a pesar de cierto repunte de precios la economía crece y se crea empleo.
Mi diagnóstico: el Gobierno de Zapatero podría ser más fuerte, sin embargo la derecha no lo tendrá fácil.
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