El blog de Agustín Conchilla

Carta abierta a un abogado de familia

30.01.12 | 09:30. Archivado en Artículos de opinión

CARTA ABIERTA A UN ABOGADO DE FAMILIA

LETRADO ALICANTINO EN USO DE MALAS PRÁCTICAS con objeto de conseguir beneficios desiguales para su representada: Sr. D.VÁN Martínez López

(DERECHO DE UN ABUELO A PATALEAR POR SU NIETO)

Alicante a 28 de enero, 2012

Asunto: Exposición de motivos, daños e injusticias morales que manan de su despacho en
perjuicio de los ascendientes de un niño: padre, abuelo y del propio menor.

Muy señor mío:

No sé si alguna vez tendrá usted nietos ni tampoco si sería merecedor de su cariño, pero sí sé que me veo en la imperiosa necesidad de dirigirme a usted en los términos que manan del artículo 20 de la Constitución Española para manifestarle la injusticia e inmoralidad que imparte su función mediadora en el seno de un despacho que, con prestigio o sin él, a saber, no deja de ser un requisito indispensable para el ejercicio del bien común. También aprecio y no me muerdo la lengua ni aquí ni en los medios, la indignidad de un abogado que en vez de impartir el derecho constitucional, presuntamente usa la prepotencia y el talante coactivo: Lo que tú quieres es privarte de pasar la pensión al niño, alegó usted a mi hijo para eludir el derecho paternal que le asiste en igualdad de custodia compartida. Y yo le pregunto: ¿es usted quien dicta y sentencia en menoscabo de la decisión de un juez? ¿O es acaso usted el fiscal que acusa y tortura a una de las partes en litigio, aunque para ello deba enarbolar la figura de un niño al final de un pendón sectorial al viento de un destino predefinido? Considero, con todo mi respeto a la labor de la abogacía, que se salta usted la legislación a la torera y redacta un convenio impropio e injusto para el desprestigio de un despacho que, presuntamente, considera usted justo. Un despacho de abogados que, repito, a través de uno de sus miembros coacciona, presuntamente, al padre de un menor en “litigio” con palabrería discriminatoria y acusadora: A ti no te voy a entregar la custodia del niño, por ejemplo, qué te habías creído, amén de otras lindezas. Sepa usted, sr., abogado, que la decisión corresponde al juez, mientras que a usted le cabe la acción mediadora que garantizaría el cumplimiento legislativo en beneficio de las tres partes en conflicto. Asimismo, debería de saber que la relación de cariño que fluye entre padre y niño, de dos añitos, ha sido siempre excelente e intachable. Aunque me temo que ya lo sabía usted y por ello, a mi juicio, se aprovecha y omite el derecho del menor a gozar del cariño de su padre. Con ello, estimado señor, vulnera usted los derechos fundamentales de un padre y de su hijo: un menor de tan solo dos añitos. Además, a través de la discriminación, no sé si catalogarla de machista, feminista o privativa de libertad emocional, aunque sí sé que mana de una intervención poco ética, por cierto, que podría dejar un panorama de cultivo al odio y la desolación. Una intervención, la suya, señor abogado, en prepotencia sectorial, muy alejada de la ley de igualdad y de género y bastante contradictoria para el desarrollo de cualquier salubridad mental paterno-materno-filial que habría de deleitar el entorno de unos padres separados que han de compartir educación, gozo y dedicación sin escollos malignos para regocijo y beneficio del menor.

Déjeme usted, por favor, ofrecerle una breve exposición resumida sobre cuatro puntos fundamentales:

1º- La señora Gilabert lleva meses sin cumplir su obligación conyugal y jurídica hacia la igualdad, saltándose así los derechos del menor y también los del padre que siente la lejanía y necesita impartir acercamiento de cariño en igualdad paterno-maternal. La señora Dª. Alba, aconsejada por usted, según conversaciones de pareja, argumenta que se negó a entregar el niño a su padre por primera vez por consejo de su abogado: para someterlo emocionalmente y obligarle a firmar un convenio regulador discriminatorio que maliciosamente, y sin presunción, ha redactado usted. Pese a ello, según versión de las mismas fuentes, una vez que ha conseguido el propósito de la firma ha encontrado el rechazo en manuscrito estampado sobre papel judicial: no estoy de acuerdo, y continúa, presuntamente, instando a sus representados al incumplimiento del convenio que usted mismo ha validado. Debo clarificarle que yo, como abuelo legítimo del menor estoy denunciando un hecho gravísimo ante usted, su fax y su página Web en primicia; y no descarto la opinión pública después: periódicos de tirada provincial y nacional, blog, foros y todos aquellos lugares que la libertad de expresión me permita.

2º Repito, tanto la señora Gilabert como su actual pareja se excusan en los consejos de usted para negarse a cumplir con los derechos paterno-filiares y, consciente o inconscientemente, a saber, se está enfrentando a las partes: ¿es eso lo que busca usted para desquiciar las emociones y encontrar así el fruto de un proceso que a priori carecía de relevancia? Si así fuera, en uso a las facultades que me otorga el derecho a la libertad de expresión, como abuelo del menor y como ciudadano le considero antiprofesional, antiético, discriminatorio y muy alejado de aportar los medios jurídicos para ejercer el derecho de igualdad y de custodia compartida que beneficiaría a las partes en conflicto, y por consiguiente al menor. Sepa usted Sr. D. Iván Martínez, que a ambos miembros de la pareja les cabe el deber y el derecho de ejercitar cualidades de amistad, cariño y acercamiento a los hijos de su autoría, por el bien de los propios hijos.

3º Para perjudicar a una parte, por el contrario, aconseja usted, según testimonio de sus representados, a la discriminación y a la propia injusticia. Ya lo hacían las instituciones franquistas para colocar al enemigo al filo de la cuerda floja y encontrar y atajar el motivo con la represión. Aunque yo, libre y democráticamente le pregunto: ¿es usted así de sectorial porque representa a un familiar o le cobija amistad o cercanía a los familiares de la favorecida? Sea como sea, lo desconozco y lo respeto. Pese a ello, no le quepa duda que lo voy a desmenuzar poquito a poco y aunque considero que está en su derecho, ya de antemano le supongo poco ético cuando presuntamente aconseja a la madre de un menor para que no le coja el teléfono al padre del niño. Aun constando en su propia redacción el derecho y el deber de custodia y del régimen de visitas de ambas partes: Convenio Regulador injusto: motivo de disputa. Parece ser que también, presuntamente, según la versión de la madre y de su actual pareja, les conmina usted a evitar que el padre disfrute de cualquier derecho paternal en tanto no se arregle el asuntillo... O sea, para que nos entendamos: entrar por el aro... Es por ello, por la gravedad que percibo en el planteamiento secundario de usted, señor abogado, que le anticipo que jamás callaré, ni aquí ni después, ni en la escena pública ni en la privada, ni en los tribunales ni ante la justicia de la prensa mediática. Pese a ello, como abuelo vetado de la acción del juego y la sonrisa de mi nieto vuelvo a preguntarle públicamente: ¿resta usted los derechos paternales que asisten a mi hijo, a mi nieto y a mí mismo a propósito para acorralarle psicológicamente y obligarle a entrar por la parte más estrecha del embudo? Con ello, de corroborarse, presuntamente estaría usted vulnerando los derechos fundamentales de la persona e incluso de mi nieto: de un menor. Además, con el único objetivo de imponer su voluntad y ejercer presión totalitaria, desigual e indigna que perjudicaría tanto al padre como a la familia paterna y también al propio menor. Del mismo modo considero que con esas argucias miserables estaría usted, presuntamente, colocando las primeras piedras para futuros e indeseables enfrentamientos que rechazamos sin paliativos. Sería injusto por su parte, verdad, señor letrado, ignorar las repercusiones de una acción injusta y desigual que pudiera alentar posibles desavenencias venideras…

4º Espero que comprenda que como familiar perjudicado por su avasallamiento socio-familiar y jurídico me veo en la obligación moral de impugnar el Convenio Regulador, y también de denunciarle a usted ante los tribunales y ante los medios de comunicación por acoso. Y también, presuntamente, por aconsejar a sus representados a distanciar al pequeño de su progenitor y de la familia paternal con el único objetivo de asegurarse la victoria del pleito, más allá de buscar el derecho y el bienestar emocional que habría de primar a beneficio del menor. Por tanto, considero que los hechos encierran excesiva gravedad y por consiguiente, con todo mi respeto, los interpreto de secuestro premeditado a un pequeño indefenso, con objeto de conseguir la claudicación del padre ante un propósito desigual e injusto que denomino convenio regulador en discriminación de género.

Sin otro particular, de momento, le saludo atentamente, sin discriminación, como considero que un semejante, ser humano, merecería en derecho, deber, disfrute y respeto a la igualdad social.

Fdo.:
Agustín Conchilla


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