LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESTRELLA
En mi artículo desearía homenajear a multitud de hombres y mujeres que fueron, son y serán fieles a la Romería de la Virgen de la Estrella (Stella en latín), así como a todos los habitantes de Navas de San Juan que altruistamente posibilitan y apoyan el tramado de su majestuosa y ancestral romería. Aunque sin olvidarme de nuestros también fieles, colindantes, afines colaboradores y controvertidos habitantes del municipio de Sabiote que lo son bajo motivación de proclama a titularidad: por aparición y hallazgo divino en uno de sus miembros... Un municipio que durante siglos compartiera descubrimiento, peregrinaje, alegría y devoción: junto a los navero/as; y a la par y a la paz de la imagen que ilumina las calles, las sendas, los olivares, las dehesas y las campiñas... Del mismo modo desearía homenajear la tradicional fiesta del primer día de mayo: un día que honra al obrero a través del esfuerzo y se celebra desde 1955: fiesta instituida por el Papa Pío XII. Aunque la polémica quedaría servida con la implantación festera porque sería muy bien acogida por unos: la clase humilde, y bastante odiada por otros: la clase del privilegio. En consecuencia, las masas obreras no tardarían en adueñarse de la simbología y de la implantación festiva de San José Obrero, para con ella reivindicar la no discriminación y el derecho a reparto económico en igualdad social. Aunque en tan lindo día, además, previo canto de los mayos en la noche del 30 de abril se abre la puerta de salida a las fiestas de mayo, a la veneración y a la Romería de la Virgen de la Estrella, Patrona de Navas de San Juan y dueña de Altar en Santuario de aquella pedanía que en 1802 obtuviera el privilegio de Villazgo de manos del Rey Carlos IV de Borbón, que reinaría en España desde el 14 de diciembre de 1788 al 19 de marzo de 1808.
Aunque llegado a este punto también desearía clarificar que el origen de la veneración y de la fiesta de la Virgen de la Estrella pudiéramos encontrarlo en la tradición oriental del siglo V, en una rústica basílica ubicada en Jerusalén. Una basílica en cual San Juan Damasceno, teólogo griego, presbítero y doctor de la iglesia (675-749) saludaría a la virgen niña: “Dios te salve probática, santuario divino de la madre de Dios”... Después se convertiría en la Iglesia de Santa Ana, siglo XII, y pasarían la fiesta a Roma por mandato del Papa Sergio I. Y aunque la fecha en sí no data en origen de claridad, sí motivaría que la Fiesta de la Natividad de la Virgen Santísima María de la Estrella se fijara para el 8 de septiembre. En la mencionada fiesta la virgen representaría el papel del comienzo de la obra de salvación, aunque pasado el tiempo sería apartada del precepto de fiestas religiosas por orden del Papa Pío X.
También debería mencionar que la narración apócrifa, titulada “De ortu Viginis”, coloca la Concepción de la Virgen de la Estrella en los primeros días de mayo, y en el seno de la Basílica de Santa Ana. Aunque el santoral de la Inmaculada Concepción se celebra el 8 de diciembre. En la escritura se argumenta, además, que Nuestra Señora María Santísima de la Estrella, originaria del linaje de David e hija de Ana y de Joaquín, había nacido extremadamente prematura (presuntamente en circunstancias milagrosas porque la tecnología de la época no daba para grandes logros de incubación.) El narrador cuenta que la virgen nació “a los cuatro meses de gestación”... Y así lo corrobora el apócrifo Protoevangelio de Santiago que además coloca el nacimiento de la Virgen María de la Estrella en el lugar en que debió existir una basílica en su honor, junto a la piscina probática. Hecho que también afirma Sofronio: Patriarca de Jerusalén, considerado Santo de la Iglesia Católica en el 603, y de quien se dice y afirma que la Virgen María de la Santísima Estrella nació en Santa Ana (Basílica de Jerusalén).
A lo que yo añado que las afirmaciones del patriarca debían manar de buena fuente, aunque más tarde, sin embargo, en febrero del año 638 tendría que dejar el patriarcado y la fuente de información en manos del contrario. Tras un largo asedio de musulmanes libres, que lo eran desde la derrota bizantina en la batalla de Yarmuk, Sofronio rendiría la ciudad a su representante de mayor categoría, el Califa Omar. El Califa entró en la ciudad santa montando un camello blanco -en calidad de líder- y así se hizo guiar al Templo de Salomón y a la Iglesia del Santo Sepulcro.
Y aclarado este punto continuamos con la historia de la Virgen María Santísima de la Estrella (Popularmente conocida como Virgen de la Estrella) porque la historia nos la coloca de dama, señora, madre y patrona de multitud de pueblos, ciudades y naciones. Cuyo origen y veneración, entre otros, se remonta a los mercaderes que recorrieran los mares con sus barcazas y comercializaran en los puertos de las Indias, en cuales fundarían su propia cofradía. Aunque similares historias recogen que el dolor de la imagen de la Virgen de la Estrella se fundamenta en las siete lágrimas de cristal que un escultor desconocido le otorgara en semejanza a la tristeza que le causara la crucifixión de su hijo.
El dolor y el desconsuelo de una madre que desde el mismo nacimiento de su retoño viera peligrar la vida del pequeño, a manos del ejército que dirigiera Herodes habría de ser infinito, máxime cuando treinta y seis años después le viera crucificado... (nota: Jesús inicia su actividad evangélica a los 33 años y a los 36 perece en crucifixión por mandato de Poncio Pilatos.) Aunque Poncio Pilatos se lavaría las manos y en su manifiesto justificaría que ajusticiaba a Jesucristo presionado por aclamación del sacerdocio Sanedrín, en venganza a la descarada auto-proclamación de doctrina, bajo reinado celestial de Jesucristo. El ejército romano se vería empujado a la crucifixión del hijo de Dios por el fervor sanguinario de los máximos “representantes del propio Dios en la tierra”; cuyo liderazgo, delito y deshonor recaería sobre los clérigos escribanos, señores de la ley, y de la jerarquía de los sacerdotes Sanedrines.
Exposición literal de una de las muchas versiones que circulan sobre el contenido de Los Siete Dolores de la Virgen María Santísima de la Estrella, representados en siete lágrimas de cristal
"Y a ti, Madre, una espada de dolor te atravesará el corazón..."
(Lucas 2,35)
1º.- La profecía de Simeón:
(cf. Lucas 2, 22-35)
Qué grande sería el impacto en el Corazón de María cuando oyera las tristes palabras con las que Simeón le profetizaba la amarga pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento, por mis pecados.
2º.- La huida a Egipto
(Mateo 2,13-15)
Considera el agudo dolor que Maria sintiera cuando ella y José tuvieran que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas serían sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentaría ella en la tierra del exilio. Madre dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.
3º.- El Niño perdido en el Templo
(Lucas 2,41-50)
Qué angustioso sería el dolor de María cuando se percatara de que había perdido a su querido hijo. Llena de preocupación y fatiga regresaría con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscarían a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.
4º.- María se encuentra con Jesús camino de el Calvario
(IV Estación del Vía Crucis)
Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa se encuentra con su hijo en medio de quienes lo arrastran a la crueldad de la muerte. Consideren el tremendo dolor que sentirían cuando sus ojos encontraran el dolor de la madre bendita que intentaba dar apoyo a su hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en su Pasión; ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.
5º.- Jesús muere en la Cruz
(Juan 19, 17-39)
Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor que ve a su querido hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "hijo, he ahí a tu madre". María, yo te acepto como Madre y quiero recordar que tú nunca utilizas distinciones entre tus hijos.
6º.- María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz
(Marcos 15,42-46)
Considera el amargo dolor que sintiera el Corazón de María cuando viera que el cuerpo de su querido Jesús fuera bajado de la cruz y colocado en su regazo. ¡Oh, Madre Dolorosa!, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción… Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.
7º.- Jesús es colocado en el Sepulcro
(Juan 19,38-42)
¡Oh, madre afligida! En la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz, y ello a costa de los dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos la gracia que te pedimos en la oración. Alcánzanos, sobre todo, ¡oh madre tierna y compasiva!, la gracia de vivir y perseverarnos al servicio de tu amadísimo hijo, a fin de que merezcamos alabarlo en el cielo.
Amén
Autor: Agustín Conchilla
Viernes, 25 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
Juan Luis Recio
David Felipe Arranz
Ángel Sáez García
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
Patricio Peñalver
Atticus-444
José Lozano Galera