Grandes fracasos de la Literatura Universal
23.04.08 @ 07:55:41. Archivado en Cultura
Con motivo de la celebración del Día Mundial del Libro, hoy queremos hacer aquí un breve repaso de los grandes fracasos de la Historia de la Literatura de todos los tiempos.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547 – 1616): Animado por los consejos de su cuñado, se apostó un brazo a que era capaz de hacer el himno más bello jamás escuchado para el municipio de Campo de Criptana, en La Mancha. La inenarrable sucesión de casposos ripios sólo pudo ser empeorada el día de su presentación oficial al ser cantada por una joven e inexperta vocalista que respondía al nombre de Sarita Montiel. Los lugareños no sólo le arrancaron el brazo al vate sino que consiguieron que la autoridad competente le encarcelara de por vida.
Ya en prisión, Cervantes, con su único brazo ileso, empezó a escribir sus memorias: “En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…” Como para querer recordarlo… Dada su manifiesta incapacidad para hilar más de dos frases subordinadas, sus compañeros de celda, como divertimento, le robaban por la noche las cuartillas que él emborronaba durante el día y variaban el argumento de la autobiografía haciéndole vivir situaciones a cual más surrealista. Creo que todavía hoy se pueden encontrar algunos ejemplares de aquella obra, escrita por no se sabe a ciencia cierta cuántas manos…
William Shakespeare (1564 – 1616): Animado por los consejos de su cuñado, abrió un establecimiento de venta de productos eróticos en su localidad de origen: la “Sex Pir House”. Debido al puritanismo de la época, el negocio fue un rotundo fracaso. Inmerso en un mar de deudas, Shakespeare no tuvo más remedio que venderse a una revista del corazón para firmar una colaboración semanal en la que iba desvelando las intimidades de los escasos clientes que pasaron por su establecimiento: que si una pareja de enamorados que no podían consumar su amor porque pertenecían a familias enfrentadas, que si un joven que estaba perdidamente enamorado de su madre y tenía la firme intención de matar a su padre… En fin, todo en ese plan… Si su memoria sigue aún viva es sólo gracias a Telecinco (que sigue explotando el género) y a la Asociación Internacional de Psiquiatría (que llevó los relatos a su terreno).
Carlos Ruiz Zafón (1964): Animado por los consejos de su cuñado, invirtió todos sus ahorros en autoeditarse una novela que había escrito en su más tierna adolescencia. La tirada inicial fue de veinte millones de ejemplares y la distribuyó por más de cincuenta países. A fecha de hoy, siete años más tarde, sólo ha sido capaz de vender la mitad de los ejemplares editados. Agobiado por las deudas, y con un euribor que no le hace ningún favor al pago mensual de su hipoteca, decidió semanas atrás cambiar la carátula del libro, modificar el título y tratar de vender los diez millones de ejemplares sobrantes como si de una nueva novela se tratara. Reza todas las noches a los dioses del Parnaso para que el público lector no note la trampa…
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Eduardo Cruz
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