La Tierra sigue girando sobre sí misma y rotando alrededor del Sol. Nada ha cambiado, sustancialmente, en los últimos tres días. El previsto triunfo electoral del PP no ha producido aún –salvo mucha retórica repleta de obviedades y lugares comunes− un solo hecho positivo digno de ser reseñado. Más bien, al contrario. Los datos económicos del lunes, martes y miércoles ahondan el deterioro económico y, por ende, el deprimido ambiente social. Y lo que te rondaré morena…
En cambio, en la vida política –como era de esperar− los ánimos del personal van por barrios, esto es, de la exultación al abatimiento, según el resultado electoral de cada formación. Y como dice el refrán, “no por mucho madrugar amanece más temprano”, lo que en román paladino viene a decir que el mes no lo recorta nadie antes de que Mariano Rajoy pueda tomar posesión de su cargo de presidente del gobierno de España y, por tanto, estar en condiciones de nombrar a los futuros miembros del Consejo de Ministros. Así que ya lo saben los nuevos legisladores, para otra ocasión que apremie el tiempo, reformen ya, simplifiquen o prevean procedimientos de excepción. Mientras, no nos queda más que esperar que transcurran los pasos del procedimiento legal toda vez que se cumplen implacables los designios de los dioses.
Por tanto, más vale no desesperar, queridos lectores. El mal ya está hecho y correr dentro del agua no sirve más que para gastar energías valiosas. De aquí a Nochebuena hay tiempo más que suficiente para organizar el traspaso de poderes, elegir los futuros ministros y secretarios de estado, y preparar la primera (y hasta la segunda) batería de medidas urgentes que ha de poner en marcha el nuevo ejecutivo de Mariano Rajoy para afrontar la crisis económica y restaurar la confianza de la sociedad y de los mercados. En pocas palabras: medidas que impulsen la actividad económica y el fomento del empleo.
En cuanto a los grandes perdedores del 20-N nada que objetar: se lo han ganado a pulso. ¿Y cuál será el futuro del PSOE? La primera respuesta que me viene a la cabeza es aquella que le dio el capitán Rhett Butler a Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó: “Francamente, querida, me importa un bledo”...
Las pelas se las llevo zapatero no el viento y tu nuevo amo tambien se las llevara, de que te quejas no estas contento, o es que tambien estas en el ajo y te invade la ansiedad, tomate un tila.
Viernes, 25 de mayo
Miguel Torres Galera
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Raúl González Zorrilla
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos
Carlos Ruiz Miguel