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Vivir entre el fuego infernal y el diluvio universal

10.08.10 | 21:14. Archivado en Cosas del mundo
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Lo que faltaba. Por si no fuera suficiente con la cantidad de problemas graves y de difícil solución que acucian a la humanidad, ahora nos sorprenden con uno nuevo y de naturaleza yo diría que diabólica: que el origen de la ola de calor que está arrasando Rusia y reduciéndola a cenizas está en un infernal laboratorio militar que posee la Marina y la Fuerza Aérea norteamericana en Alaska. ¡Ahí es nada! Una nueva arma secreta inventada por el imperialismo yanqui, y cuya finalidad no es otra que manipular las condiciones climatológicas y así poder provocar fenómenos atmosféricos perniciosos para la estabilidad de un país.

La acusación de este hecho la ha realizado Gueorgui Vasíliev, un prestigioso físico de la Universidad Lomonósv de Moscú. Una situación que nos retrotrae a los no tan lejanos días de la «Guerra Fría» del siglo pasado. Por entonces eran frecuentes las recriminaciones recíprocas entre EE.UU. y la URSS de estar desarrollando nuevas armas secretas de destrucción masiva, ya fueran nucleares o de cualquier otra naturaleza. En esta ocasión, Gueorgui Vasíliev ha asegurado ─en unas declaraciones a un diario ruso─ que el programa HAARP (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) del ministerio de Defensa de Estados Unidos, es la causa de todos los cataclismos que han ocurrido en el mundo desde 1997. Vasíliev afirma que HAARP no es otra cosa que un potente calentador ionosférico que modifica la carga eléctrica que existe en la atmósfera, causando efectos perversos sobre el clima en lugares elegidos del planeta.

Desde luego el Departamento de Defensa de EE.UU. niega esta acusación y asegura que se trata de un proyecto científico para estudiar el funcionamiento de la atmósfera y los efectos del cambio climático. No obstante, el HAARP siempre ha estado rodeado de un férreo silencio y oscurantismo, incluso para la comunidad científica. Y también es cierto que el lugar donde se lleva a cabo la investigación es una base conjunta de la Air Force y la US Navy estadounidense situada en Alaska.

Así, pues, HAARP sería una potente arma geofísica. De ser ciertas las acusaciones, el programa habría contribuido a duplicar la mortalidad ─como ha señalado el jefe del departamento de Sanidad de Moscú, Andréi Seltsovski─, en los dos meses de altas temperaturas, superiores a los 40 grados centígrados, que lleva sufriendo Rusia. Ante tal catástrofe, las autoridades rusas ya tienen a quien culpar por los 52 muertos causados hasta ahora por la ola de calor y los incendios que están calcinando la estepa y la taiga rusa; hay que tener presente las duras críticas que está recibiendo el primer ministro Vladimir Putin, al que le reprochan ineficacia en la gestión de la crisis.

Pero lo peor de esta locura de imputaciones es que también Rusia cuenta con una base similar registrada bajo el nombre de SURA, creada en 1981, en plena decadencia soviética, y de la que algunos físicos creen que se quedó desfasada tras el desmoronamiento del bloque comunista. Sin embargo, no piensan lo mismo los norteamericanos, que acusaron en 2005 a los militares rusos de utilizar la tecnología meteorológica para provocar el huracán Katrina que arrasó Nueva Orleans.

Es un hecho contrastado desde hace décadas el interés demostrado por las grandes potencias por desarrollar tecnologías capaces de manipular el clima. Ya en 1995 la Unión Europea advertía de que el HAARP era una amenaza militar emergente para el medioambiente y pedía un consejo mundial para presionar a Rusia y EE.UU. para que acabaran con este tipo de armas.

Qué duda cabe que nos encontramos ante un asunto de máxima gravedad. Por eso es imperativo exigir a las autoridades norteamericanas y rusas que den explicaciones concluyentes. La existencia de tecnologías que permiten alterar la atmósfera convierte a sus detentadores en potenciales secuestradores de la humanidad. Ser capaces de provocar inundaciones, sequías o cualquier otro desastre natural reduce a la comunidad internacional a mero rehén de estos gobiernos. Ya lo hicieron una vez con su arsenal nuclear y ahora lo repiten con esta sofisticada tecnología. El ser humano no escarmienta y parece condenado a vivir entre el fuego infernal y el diluvio universal.

2 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Paco 15.08.10 | 12:46

    Me da miedo pensar que se pueda influir en el clima, es mas ,pienso que es imposible, porque las consecuencias de quien lo haga pueden rebotar y golperarles a ellos,,,,creo que es peor que la bomba atómica.

  • Comentario por opinador 12.08.10 | 18:27

    Acordaros en melilla(creo que fue alli) la subida de temperatura que hubo el año pasado, no solo actua haarp en las catastrofes naturales, ayer el ex-director de la NASA sufrio un accidente aereo en Alaska tratando de denunciar el haarp

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  • Miguel Torres Galera Miguel Torres Galera

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