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«La última cima», el mensaje de un sacerdote ejemplar

10.06.10 | 18:32. Archivado en Personajes
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Algo hermoso está ocurriendo a pesar de muchos. No me atrevo todavía a calificarlo de operación de marketing, fenómeno sociológico o portento divino. Pero lo que sí puedo asegurar es que se trata de un hecho cuando menos insólito: una película ─mejor dicho, un documental─, que parece ser comenzó a ser exhibido en tres o cuatro salas de cine españolas por puro compromiso, está desbordando todas las previsiones y cada día son más los cines que están programando la cinta en su cartelera.

El documental se titula «La última cima» y en él se da testimonio de la vida y obra de Pablo Domínguez Prieto, un sacerdote madrileño que murió en febrero de 2009, en un desafortunado accidente montañero descendiendo la cima del Moncayo. Junto a él también pereció Sara de Jesús, médico-antropóloga y coordinadora del Instituto Newman de la Universidad Francisco de Vitoria. Pablo y Sara, junto a una hermana de ésta, formaban parte del mismo grupo de montañeros, y mantenían desde hacía años una estrecha relación de amistad. Ambos habían declarado en alguna ocasión su convencimiento de que morirían jóvenes: Pablo tenía 42 años.

«La última cima» comienza con la exposición a cámara, por parte de su director Juan José Cotelo, de un paradigma: el desafío que representa en la sociedad actual ─tan laica y descreída (al menos eso es lo que la apariencia muestra como dominante)─ hablar bien en público de los curas, precisamente en un momento en el que los medios de comunicación ponen el acento en las denuncias a curas pederastas, así como en la oposición radical de la Iglesia Católica al aborto o a la eutanasia. Esta visión y presentación sesgada y malintencionada de la Iglesia tiene por objeto enturbiar y oscurecer una realidad más hermosa, reconfortante y esperanzadora que es la que cada día protagonizan en los cinco continentes legiones de buenos curas, unos jóvenes y otros menos, que han puesto su vida al servicio de Dios llevando su palabra y su consuelo a los hombres, especialmente a los más desfavorecidos y desheredados de la Tierra.

El documental «La última cima» recoge el testimonio de amigos, compañeros y conocidos que explican cómo conocer al cura Pablo Domínguez les cambió sus vidas. En la cinta, de 82 minutos de duración, hablan de Pablo el cardenal Cañizares, el obispo de Córdoba y el de Jaca y Huesca. Pero también se recoge la faceta humana de un sacerdote que sabía ser cercano a todos, «un tipo de sacerdote del que nadie habla: generoso, alegre, servicial, humilde». La sinopsis del documental también señala que Pablo «sabía que iba a morir joven y deseaba hacerlo en la montaña. Entregó su vida a Dios… y Dios aceptó la oferta. Ahora dicen que está vivo. Pablo era conocido y querido por un número incalculable de personas, que han dejado constancia de ello después de su muerte. “La última cima” muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote, en las personas con las que se cruza. Y provoca en el espectador una pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?»

A estas alturas, y cuando apenas ha transcurrido una semana de su estreno, son ya más de 60 salas de cine de toda España las que se han interesado por la proyección de «La última cima». La expectación que ha despertado este documental seguro que merecerá, más adelante, un análisis pormenorizado y riguroso. De momento, sin más campaña publicitaria que el afecto de muchos al cura Pablo y el deseo de divulgar el ejemplo de un sacerdote especial ─único e irrepetible, como todos los seres humanos─ pero no extraordinario, porque son decenas de miles los que cada día hacen de la palabra de Jesucristo su razón de ser y de su vida una lección de entrega al prójimo. Por eso, a fin de cuentas nada tiene de extraño, aunque sí de excepcional, que la exhibición de «La última cima» se esté convirtiendo en un fenómeno imparable, una especie de bola de nieve que cada vez se va haciendo más grande conforme rueda por la ladera de la sociedad. Una sociedad cada día más ávida y necesitada de vidas ejemplares que estén por encima de los complejos, los prejuicios y los tópicos hueros y falsos.

La pasión por la montaña del cura Pablo Domínguez encierra una gran enseñanza: amar la naturaleza es amar la obra de Dios, y viceversa; y el ser humano, fruto de la voluntad del Creador, puede y debe disfrutar de tan grandioso don tan solo escogiendo el camino del amor. Dicha enseñanza está muy bien recogida en «La última cima», una película tocada por un espíritu muy especial.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Mariné 03.08.10 | 02:28

    He visto la película dos veces,y las dos me han sabido a poco, Pablo ha sido un tetimonio ejemplar y nos ha dejado muy tocados, pero estoy segura de que abierto muchos "corazones al amor de Dios"y esa es la mejor recompensa para todo él que ha visto la película,Sr.Cotelo y equipo han hecho un hermoso trabajo muy digno de alavar, es una peli que no hay que perderse por nada del mundo.Pablo nos ha dejado un ejemplo de vida de amor y de fe,llena de verdades con una capacidad humanizadora muy grande,es un testimonio que te abre los cinco sentidos te embellece él alma y te engrandece él corazón.Los testimonios de sus familias y de sus compañeros profundizan y mucho a todo ser creyente.Yo lloré más que reir pero me llené de valor y fui a verla puesto que paso un momento de esos q a nadies le gustaría cuando pierdes a un ser querido. Pero tengo q decir q ha
    merecido la pena y sin duda volvería a verla otra vez.Animo al q no la ha visto q no se quede con la
    ganas.Felicidades S...

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  • Miguel Torres Galera Miguel Torres Galera

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