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Los Santos Inocentes

28.12.09 | 06:49. Archivado en Cosas del mundo

Noche terrorífica la que debió vivir una mujer anónima y desconsolada en la víspera de la onomástica de los Santos Inocentes. Incierta también fue la madrugada, asaltada por el llanto del fruto de su vientre y que terminó rasgando el silencio de la agonizante noche. Manos temblorosas, precipitadas y cómplices que se aprestan a cumplir un designio cruel pero no por ello exento de un halo de bondadosa humanidad. Todo debió ocurrir muy deprisa y con la pesada carga de la conciencia royendo el alma y hasta las entrañas de esa infausta madre, y de su colaborador necesario. Las frías horas del alba, en el invierno madrileño, acogieron con su titilante luz un diminuto cuerpecito apenas abrigado y metido en una bolsa de deportes. El recién nacido, del que todavía colgaba un trozo de cordón umbilical, fue depositado sobre un macetero a la puerta del número 7 de la calle Duque de Sesto, en el barrio de Salamanca. Quince minutos después de las siete de la madrugada, un vecino que paseaba su perro encontró al niño expósito. A partir de ese momento se hizo la luz, y la esperanza se abrió paso entre tanto dolor y tanta sordidez.

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Preces al Nuevo Año

19.12.09 | 19:23. Archivado en Pensamientos

Una vez más está a punto de cumplirse el ciclo solar y gran parte de la humanidad (la integrada en la llamada civilización cristiana) se dispone a felicitarse por la Navidad y a hacer preces por la llegada del Nuevo Año. Al fin y al cabo todo queda en un acto de buena voluntad, en un ejercicio rutinario y costumbrista, acrisolado en la tradición pero cuya eficacia resulta rotundamente estéril. No hay ningún nuevo argumento sólido ─ya sea filosófico, político o científico─ que pueda avalar, o siquiera inducir, a la esperanza en el futuro: en nuestro futuro como especie. Sólo si recurrimos a la fe religiosa o a alguna forma de gnosticismo estamos en condiciones de confiarnos a una providencial esperanza. Sin embargo, nada impide que la tiranía y el abuso de poder sigan campando por sus respetos, por mucho que camuflen su perversidad en la retórica populista y seudo-democrática; nada impide que la injusticia y la desigualdad social continúen estigmatizando a buena parte de la humanidad; nada impide que la ambición de poder y la cruel ignorancia, casi siempre aliadas, atropellen y conculquen los derechos del hombre y utilicen presuntos agravios contra la dignidad humana para legitimar la violencia y el totalitarismo. ¡Cuántas voces se elevan entre las multitudes huérfanas y desamparadas clamando justicia, pan y libertad ─en el nombre de Dios o de ancestrales derechos históricos─, cuando en el fondo no buscan sino imponer su voluntad y capricho, sustituyendo un poder corrupto y vesánico por otro de igual porte! Otras veces, en cambio, es en el llamado juego democrático de gestionar la rex publica donde se dan la mayores tropelías, donde se trasgreden todas las normas, las escritas y las consuetudinarias, donde se subvierten el orden de valores escudándose en el único argumento de las mayorías electorales. El caso español es un claro ejemplo: en nombre de la aritmética electoral y parlamentaria nuestros gobernantes se encomiendan con similar fruición a Dios y al diablo, según les convenga en cada momento. El resultado es una profunda disociación entre gobernantes y gobernados, entre sociedad real y sociedad virtual, entre interés general e interés de casta. Por todo ello hay escasos motivos para confiar en que el próximo 2010 derramará sobre todos nosotros abundantes y beneficiosos frutos. Como siempre, los poderosos seguirán dominando el mundo, unos pocos ricos controlarán los recursos de los que dependen miles de millones de seres humanos; habrá algunos casos de ruina y otros de súbita riqueza, pues el azar renovará su caprichosa y ciega naturaleza. Los seres inteligentes y prudentes obrarán con discreción y preservarán la simiente de la esperanza, en cambio los listos y soberbios pondrán en peligro (una vez más) a la humanidad; el resto ─mediocres, taimados, advenedizos, cínicos, temerarios, ambiciosos, oportunistas y demás ralea─ esperará ávido su oportunidad e intervendrá, sin lugar a dudas, en el momento más inoportuno para enredar más las cosas. No obstante, y a pesar de tan nefasto augurio, todos albergamos en nuestro interior (cada vez más profundo) el íntimo deseo de que el Nuevo Año sea un poco más benigno que el que está a punto de concluir.


La dignidad de los españoles

28.11.09 | 12:58. Archivado en Política

Es evidente que existe una clamorosa disociación entre la ciudadanía común y la clase política que nos gobierna. Han sido necesarios apenas treinta años de convivencia en democracia y libertad para que la históricamente atribulada nación española vuelva a sentir sobre sí los fantasmas del rencor, la incomprensión, la intransigencia y el odio cainita. ¿Tanto despotricar de la dictadura franquista para en menos de tres décadas subvertir, mediante demagógicas y arteras triquiñuelas dialécticas, la norma constitucional que regula nuestro modelo de convivencia. Es verdad que por culpa de aquellas fatuas concesiones realizadas en su día so pretexto de un laborioso y exigente consenso político, ha sido en buena medida posible el uso y abuso que se ha hecho de la norma constitucional. Aquel «Título VIII» y el consabido invento del término «nacionalidad» (sofisma conceptual donde los haya), ha sido utilizado y manipulado por todas las fuerzas políticas para beneficio propio: las fuerzas centrífugas para reivindicar su soberanía y acrecentar su poder, la izquierda para apuntalar su federalismo y la derecha como moneda de cambio cuando han necesitado de favores y apoyos periféricos.

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Salir a corso

13.11.09 | 18:41. Archivado en Cosas del mundo

La piratería es una actividad delictiva muy antigua. En las aguas del mar Mediterráneo es conocida desde bastantes siglos antes de Jesucristo. De modo que figúrense ustedes la enormidad de tentativas que han sido probadas por los poderes de todos los tiempos para combatir, castigar y acabar de una vez con esta terrible lacra histórica. No hay que olvidar que hasta el siglo XVIII eran frecuentes en las costas del levante español, incluidas las islas Baleares, las acciones de saqueo y rapiña de los piratas magrebíes, que no solo atacaban y abordaban a barcos mercantes sino que echaban pie a tierra y asolaban pueblos y ciudades de la costa, saqueando todo cuanto encontraban a su paso, a la vez que raptaban y secuestraban a quienes les venía en gana, especialmente mujeres jóvenes y niños de ambos sexos.

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Centella, el nuevo líder del PCE: “No tenemos que pedir perdón por nada”

09.11.09 | 20:26. Archivado en Política

Resulta cuando menos curioso que apenas veinticuatro horas antes de que Europa se aprestara a conmemorar con toda solemnidad el vigésimo aniversario del derribo del Muro de Berlín, aquí, en Madrid, un nutrido grupo de nostálgicos marxistas-leninistas elegían al secretario general del Partido Comunista de España. José Luis Centella se llama el nuevo líder, alumbrado como tal en el XVIII Congreso del PCE por expreso deseo del 85,2 por ciento de los delegados presentes. Luego, entre aplausos y vítores, Centella lo primero que hizo fue defender con ardor la vigencia del comunismo, toda vez que exhortó a sus correligionarios para hacer frente al capitalismo e instó a la movilización en la calle en favor de “un socialismo sin complejos”, dispuesto a ganar la batalla ideológica a la derecha.

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Manuel Cobo, la sombra de Holofernes

05.11.09 | 22:47. Archivado en Política

Dicen que las furibundas declaraciones, en el diario El País, que dirigió Manuel Cobo contra Esperanza Aguirre tienen como trasfondo la lucha por el poder en Caja Madrid. A mí me parece (y perdón por la rotundidad de mi afirmación) una solemne tontería. El desahogo del vicealcalde de Madrid en el órgano oficioso de la socialdemocracia española responde a un antiguo y duro encono personal entre dos figurones, dos gallos de pelea, de la derecha nacional.

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El mensaje de las cifras

04.11.09 | 08:00. Archivado en Política

Martes, 3 de noviembre, a primera hora de la mañana tres noticias ─leídas una tras otra─, me hielan el ánimo. Tres noticias que en realidad son tres cifras, nuevas y originales, que contextualizadas tienen un alto valor simbólico. Son cifras con empaque, nada timoratas, sino más bien enjundiosas. Cifras con mensaje propio, que a la vez que nos informan también nos ilustran, enriquecen nuestro conocimiento y nos hacen pensar.

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Vida pública y miseria moral

03.11.09 | 08:00. Archivado en Política

Más que triste es sombrío y descorazonador el espectáculo que se está dando desde los diferentes partidos políticos: desde luego, el de la corrupción es común a la mayoría de las organizaciones electorales. Esto tiene mucho que ver con el bagaje ético de nuestra sociedad, aunque sin duda es significativo la ejemplaridad que manifiestan los representantes ciudadanos y administradores de la cosa pública. Pero toda la perfidia no acaba aquí, sino que se derrama y extiende por todos los espacios y rincones de la vida institucional: se miente, se engaña, se difama, se prevarica, se presiona y chantajea, se manipulan los hechos, las intenciones y hasta las angustias de propios y extraños para obtener ventajas y beneficios propios. La vida pública se ha convertido en un gran bazar donde se ha puesto precio a todo, hasta al aire que respiramos. La justicia, las administraciones públicas, los cuerpos de seguridad del Estado, la sanidad, la enseñanza, el deporte, cualquier cosa en la que reparemos (hasta las organizaciones no gubernamentales) son pasto del canibalismo político, de los depredadores de lo ajeno y de los codiciosos irredentos. Poner freno a tanto desafuero se ha convertido en una quimera, en una empresa imposible por inverosímil, ya que la colectividad ha perdido la fe, no solo en Dios sino en el género humano. La miseria moral del hombre de nuestro tiempo llega a tal punto que prefiere delegar su voto en un sinvergüenza, un corrupto o un indeseable (porque sabe que será recompensado con las dádivas de quien no tiene su conciencia tranquila), antes que porfiar sus intereses a un hombre justo. ¡Ay, cuánta estulticia anida en las mentes de la gente simple! Y cuánta simpleza inunda los corazones de los infelices. Es preciso dar la espalda a los que nos prometen el paraíso o el estado de bienestar: nos quieren aherrojar con sus cadenas. La libertad exige un equipaje austero, si no su carga hace inviable el viaje por la vida. Despreciemos a los salvapatrias e ignoremos a los redentoristas que invocan nuestro derecho a pan, justicia y libertad. Todos ellos lo que pretenden es asegurarse la vejez y no volver a fichar durante el resto de sus días.


Ya está bien

01.11.09 | 14:34. Archivado en Política

Son muchos los que, por ignorancia o bien por simplismo intelectual, reducen el paradigma de la actividad política a la dicotomía entre dos realidades funestas: o aceptamos el sistema democrático actual (con sus vicios y perversiones) o nos veremos arrojados a los brazos de unos dictadores que nos pongan en fila y marquen el paso de nuestras vidas. Craso error que no demuestra más que una prodigiosa cortedad de miras. Y es que entre una dictadura y una mala democracia existe un término medio muy beneficioso y equidistante de los mencionados extremos: una buena y auténtica democracia.

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La Escolanía de los Sacramentinos, un viejo recuerdo arropado de sueños

24.10.09 | 17:27. Archivado en Personajes

Quién nos puede asegurar que la vida no está tejida de sueños, unos pérfidos y crueles y otros halagüeños y esperanzadores. El poeta los da por ciertos e iguala la vida a un frenesí, a una ilusión, una sombra, una ficción…; en definitiva ─según afirma─, la vida es un sueño. Desde luego algo así me ha ocurrido esta semana que concluye, en la que un viejo recuerdo de hace más de cuarenta años me ha sorprendido y abrumado con su presencia, inesperada y apabullante, corporeizándose ante mis ojos, toda vez que me ha regalado algunas horas que seguro serán, con el paso del tiempo, inolvidables.

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Progresismo sostenible contra neocom

25.09.09 | 21:07. Archivado en Pensamientos

Miles de millones de seres humanos anhelan y suspiran por vivir una existencia digna, exenta en la medida de lo posible de asperezas y conflictos. El punto de partida de tan ingente piélago de criaturas es sin embargo muy dispar: los hay que desde su nacimiento están condenados a la indigencia a causa de la extrema pobreza del medio social al que pertenecen, o a la precariedad de su país, o a la desestructuración de su familia quebrantada por la enfermedad, las adicciones o la delincuencia. Otros, en cambio, lo tienen todo de cara para afrontar la vida con saludable confianza. En cualquier caso, la mayor amenaza que acecha a la humanidad es el propio hombre. Y su mayor esperanza.

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Ética y la búsqueda del bien

17.07.09 | 19:03. Archivado en Pensamientos

El déficit de compromiso con el bien es una de las características determinantes de la sociedad de nuestro tiempo. No es que no lo haya, sino que simplemente es muy escaso en relación a la población y al alto nivel educativo de nuestros días. En la actualidad todo es muy confuso. La educación y la información llegan a mucha más gente, pero la inducción de valores y creencias fundamentales se transmite de forma muy liviana y difusa. Básicamente se confunde el «bien» con el «no mal», y «hacer el bien» con «no hacer el mal», de lo cual resulta que, al final, el «no mal» se convierte en «no bien» y «no hacer el mal» se convierte en «no hacer el bien». Es un bucle pernicioso, derivado de la verdad empírica de que los actos humanos que no tienen una finalidad en sí misma no pueden producir un efecto beneficioso para nadie.

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Naturaleza y ser humano

12.07.09 | 14:28. Archivado en Pensamientos

Hoy es un buen día —como cualquier otro— para reflexionar sobre la relación que existe entre el ser humano y la naturaleza. Empezaré diciendo que el hombre depende de la naturaleza, no sólo para su supervivencia física sino que también la necesita para que le enseñe el camino a casa, el camino de salida de la prisión de nuestras mentes. El hombre está perdido en el pensar, en el recordar, en el anticipar. Está perdido en un complejo laberinto, en un mundo de problemas. Ha olvidado lo que las rocas, las plantas y los animales ya saben. Se ha olvidado de ser: de sí mismo, de estar en silencio, de estar donde está la vida. Aquí y ahora.

Prestar atención a una piedra, a un árbol o a un animal, no significa «pensar en ellos», sino simplemente percibirlos, pero no darnos cuenta de que ellos nos transmiten algo de su esencia. Es preciso sentir profundamente que cada objeto de la naturaleza descansa en el ser, completamente unificado con lo que es y donde está. Para captarlo, hay que entrar en un lugar de profundo reposo de nuestro interior.

Cuando se camina o se descansa en la naturaleza, hay que hacerlo honrando ese reino, permaneciendo allí plenamente, serenamente, mirando y escuchando, observando cómo cada planta y cada animal son ellos mismos. A diferencia de los humanos, no están divididos en dos; no viven a través de imágenes mentales de sí mismos, y por eso no tienen que preocuparse de proteger y potenciar esas imágenes. Todas las cosas naturales, además de estar unificadas consigo mismas, están unificadas con la totalidad. No se han apartado del entramado de la totalidad reclamando una existencia separada: «yo», el gran creador de conflictos.

Nadie crea su cuerpo, ni es capaz de controlar las funciones corporales En todo cuerpo opera una inteligencia mayor que la de la propia mente humana. Es la misma inteligencia que lo sustenta todo en la naturaleza. Para acercarnos al máximo a esa inteligencia, hay que ser consciente de nuestro campo energético interno, hay que sentir la vida, la presencia que anima nuestro organismo. Cuando percibimos la naturaleza tan sólo a través de la mente, a través del pensamiento, no podemos sentir su plenitud de vida, su ser. Únicamente vemos la forma y no somos conscientes de la vida que la anima, del misterio sagrado. El pensamiento reduce la naturaleza a un bien de consumo, a un medio de conseguir beneficios, conocimiento, o algún otro propósito práctico.

Observa un animal, una flor, un árbol y mira cómo descansan en el ser. Cada uno de ellos es él mismo. Tienen una enorme dignidad, inocencia, santidad. En el momento que miras más allá de las etiquetas mentales, sientes la dimensión inefable de la naturaleza, que no puede ser comprendida por el pensamiento. Es una armonía, una sacralidad, que además de compenetrar la totalidad de la naturaleza, también está dentro de ti.

El aire que respiramos es natural, como el propio proceso de respirar. Dirígete a tu respiración y date cuenta de que no eres tú quien respira. La respiración es natural. Conecta con la Naturaleza del modo más íntimo e interno, permitiendo tu propia respiración y aprendiendo a mantener tu atención en ella. Esta es una buena práctica muy curativa y energetizante. Produce un cambio de conciencia que permite pasar del mundo conceptual del pensamiento al de la conciencia incondicionada.

Necesitamos que la naturaleza nos enseñe y ayude a reconectar con nuestro Ser. No estamos separados de la naturaleza. Formamos parte de la Vida Única que se manifiesta en incontables formas en todo el universo, formas que están, todas ellas, completamente interconectadas. Cuando reconocemos la santidad, la belleza, la increíble quietud y dignidad en las que una flor o un árbol existen, añadimos algo a esa flor o a ese árbol.

Pensar es una etapa de la evolución de la vida. La naturaleza existe en una quietud inocente que es anterior a la aparición del pensamiento. Cuando los seres humanos se aquietan van más allá del pensamiento. La quietud que está más allá del pensamiento contiene una dimensión añadida de conocimiento, de conciencia. La naturaleza puede llevarnos a la quietud: ese es su regalo. Cuando percibimos la naturaleza y nos unimos a ella en el campo de quietud, se llena nuestra conciencia: ese es nuestro regalo a la naturaleza.

A través de cada uno de nosotros, la naturaleza toma conciencia de sí misma; es como si nos hubiera estado esperando durante millones de años para hacerlo.


Financiar los delirios de los políticos

26.06.09 | 15:13. Archivado en Política

Cada día me cuesta más ponerme a escribir sobre los asuntos de actualidad que afectan a la mayoría de los españoles. Desde la última vez que lo hice para este blog han pasado muchas cosas, pero casi todas ellas en la línea de estupidez y zafiedad que viene caracterizando nuestra vida pública desde hace unos años. Aparte de los resultados electorales de los comicios europeos del pasado 7 de junio (que me parecen anecdóticos, porque difícilmente se puede extraerse de ellos algo que sirva para remediar la actual situación, salvo hacer conjeturas), y de la persistente contumacia de los terroristas vascos en seguir asesinando y extorsionando, poco o nada ha cambiado en el panorama nacional, si a caso para peor. Y no me refiero tanto a la evolución de los problemas mismos (crisis económica, aumento del paro, situación de la justicia o de la educación, contenciosos sociales...), sino al progresivo deterioro ético y moral que evidencia ese universo de dirigentes políticos, sociales, económicos y culturales, invadiéndonos día tras día a través de los medios de comunicación.

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La profecía de la diosa Pajín

04.06.09 | 20:50. Archivado en Política

Durante los más de once siglos que duró la civilización latina, Vesta fue acaso la diosa que mayor dificultad de visualización ofreció a los romanos de todos los periodos históricos. Identificada como diosa del hogar —el lugar donde nacían y se criaban los hijos, donde se les transmitía la memoria de los antepasados y se les enseñaban las tradiciones de la familia y la comunidad, y donde el padre ejercía su autoridad—, los romanos (Hestia era la equivalente en la antigua Grecia) simbolizaron en el fuego del hogar —la patria— el espíritu de los valores más sagrados e inmutables: por eso construyeron en Roma un templo que simbolizaba todos los hogares patrios dedicado a la diosa Vesta, donde se guardaba el fuego eterno. Y para proteger y cuidar de que este fuego nunca se apagara, los romanos decidieron —excepcionalmente— que fueran seis vírgenes sacerdotisas las encargadas de tan encomiable y honrosa responsabilidad.

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Democracia e irracionalidad

24.05.09 | 21:26. Archivado en Política

Como tan acertadamente escribiera ayer en La Tercera de ABC el insigne erudito de la cultura clásica, Francisco Rodríguez Adrados, acerca de que «En Grecia, la democracia fue una respuesta a la opresión de los tiranos...», así es como ocurrió también (salvando las distancias) en España tras la desaparición del general Franco. Treinta y seis años de dictadura política y de cruel represión ideológica (después de tres años de terrible guerra civil y cinco de frustrante república parlamentaria), generaron el caldo de cultivo necesario para construir unas nuevas bases de convivencia nacional sobre valores tales como la libertad individual, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, el derecho a la libertad de expresión y el reparto del poder, todo ello logrado mediante un pacífico acuerdo entre la mayoría de las fuerzas políticas. ¿Quiere decir esto que en 1977 los españoles eran demócratas convencidos? Pues, sinceramente, no; pero lo que sí tenía muy claro la mayoría de ciudadanos de entonces era que España estaba a la cola del bienestar económico, social y cultural de la Europa Occidental y del resto de países avanzados del mundo.

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Esto no tiene solución

13.05.09 | 19:54. Archivado en Política

Los problemas de España no parecen tener solución. Me refiero, claro está, a los problemas de siempre, los antiguos, los que venimos arrastrando desde las Cortes de Cádiz; aquellos de la enemistad y el enfrentamiento a cara de perro de media España contra la otra media, la del trato hosco y zafio, la del insulto grueso y la descalificación lapidaria, la de la moral cainita e intolerante, la tradicional que presume de decencia y la progresista que se cisca en todo lo que huele a naftalina. La vida pública española vive atrapada en una caricatura de mal gusto, que representa una especie de sainete grotesco y cuyos personajes principales responden a estereotipos atrabiliarios o inefables idiotas. Nadie quiere deshacer este hechizo fatalista porque resulta fácil medrar a su costa: los buenos y los malos, el progreso frente a la reacción, la ilustración frente al oscurantismo. Menuda falacia y que gran patraña. Como si no hubiera pruebas sobradas de la multitud de canallas, analfabetos funcionales, zafios delincuentes e incompetentes vendepatrias por ambas partes. Este pandemónium le va bien a unos y a otros, a tirios y a troyanos, a rojos y a azules, a izquierdas y derechas. La gran batahola en la que se ha convertido la política nacional no es más que el remedo de lo que fue en otras épocas la encarnizada pugna por eliminarse (físicamente) los unos a los otros, y muchas veces lo consiguieron. No digo yo que ahora estemos en esas (los etarras vascos sí lo están, desde luego), pero el desprecio con el que se descalifican pone de manifiesto el rencor que anida en la envenenada alma nacional. Por ahora la guerra es sólo mediática. Los combates se libran virtualmente para ganar parcelas de opinión pública; de los ciudadanos todos quieren sólo dos cosas: sus votos y su dinero. De lo demás se bastan a sí mismos.

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La república de los necios

27.04.09 | 14:18. Archivado en Política

Nadie es más ciego que el que no quiere ver, afirma desde antiguo el saber popular. Pero si, además, el error contumaz es ejecutado con ignorancia, imprudencia o presunción, estamos asistiendo a un caso clamoroso de necedad, propio de gentes que tienen trastornada la razón y, posiblemente, enfermo el espíritu. Así como en La conjura de los necios, la deslumbrante novela de John Kennedy Toole, su protagonista, el ingenuo y orate Ignatius J. Really, trata de remediar los males del mundo desde el interior de su habitación, y con sus iniciativas lo único que consigue es empujar la rueda de la Fortuna hacia una disparatada secuencia de acontecimientos a cual más caótico, de forma similar ocurre en España con nuestro insigne y extraviado líder carismático, Rodríguez Zapatero, que con su proteica ignorancia y su engreída vacuidad se ha sumergido en una delirante política —acompañándose de los personajes más inanes e incompetentes— con la que está hipotecando para mucho tiempo las ilusiones y esperanzas de millones de españoles.

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Recuerdos de lo que somos

21.04.09 | 19:01. Archivado en Pensamientos

Eran gentes sencillas, laboriosas, devotos cristianos, orgullosos de su tierra y fervientes súbditos de la Corona. Sintieron en sus propias carnes el brutal zarpazo que los invasores franceses infligieron a la patria. No se resignaron ni se dejaron abatir, más bien lo contrario, se enardecieron, conspiraron, se rebelaron, lucharon y murieron. Luego, cuando el intruso fue expulsado, reclamaron y aclamaron a su legítimo rey. A cambio, el príncipe excarcelado, “El Deseado”, les volvió la espalda a casi todos. A ellos también. No les importó, y continuaron honrándole y venerándole.

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Incompetencia como fatalidad

24.03.09 | 22:30. Archivado en Política

Engaños, mentiras, medias verdades, eufemismos, sofismas, tópicos, demagogia, bulos e insidias, propaganda y manipulación..., son armas habituales esgrimidas por nuestros gobernantes para alcanzar y mantenerse en el poder. Hace más de doscientos años, el eminente filósofo y enciclopedista francés, Jean d’Alambert, definía la maldad implícita en la desmesurada ambición de poder con estas palabras: «La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos». Hoy día, en pleno siglo XXI, una época en la que se supone que el ideario de la Ilustración está hondamente enraizado en el acervo ideológico de nuestra cultura política y social, nos encontramos sumidos, una vez más, en un torbellino desintegrador propiciado por la incompetencia de una generación de políticos analfabetos, miopes y estrafalarios.

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Conciencia contra violencia

18.03.09 | 17:10. Archivado en Pensamientos

«Matar a un hombre no será nunca defender una doctrina, será siempre matar a un hombre». Esta frase —escrita por Sebastian Castellio hace casi quinientos años, y recogida de su libro Contra Libelum Calvini— resume la esencia de su crítica hacia el crimen que perpetró Juan Calvino al condenar a Miguel Servet a morir en la hoguera. Aquella gran controversia entre eminentes teólogos protestantes, entre titanes intelectuales, en realidad fue un combate dialéctico desigual, que primero acabó con el humanista español asado a fuego lento y, más tarde (de no mediar antes la muerte) hubiera acabado con la vida del insigne Castellio en un trance semejante.

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Una encrucijada llamada Patxi López

06.03.09 | 19:08. Archivado en Política

Sinceramente, salvo que hiciera un ejercicio intelectual de voluntarismo o que el que esto escribe fuera un optimista antropológico —ambos supuestos los niego de manera categórica—, no encuentro ninguna razón objetiva que me permita concluir —o bien, deducir— que es factible que el líder de los socialistas vascos Patxi López pueda alcanzar algún tipo de acuerdo con los responsables del Partido Popular para presidir, con solvencia parlamentaria, el gobierno del País Vasco durante los próximos cuatro años.

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Impulso contemplativo

28.02.09 | 01:34. Archivado en Pensamientos

Ayer me quedé extasiado contemplando una reciente fotografía —captada por el Wide Field Imager (La Silla, Chile)— de la nebulosa planetaria Helix. Dicha nebulosa es conocida por los astrónomos como el Ojo de Dios, debido a su asombrosa semejanza con el icono divino, y cuyo tamaño está calculado en dos años luz (unos 20 billones de kilómetros) de ancho. Lo más asombroso de esta nueva imagen de la Helix no es su calidad fotográfica, sino que su belleza es de tal magnitud que —al menos en mi caso— su contemplación me produjo un estado de relajación y calma total, semejante a ese estado de la conciencia que Freud denominó como de «sensación oceánica» para designar las experiencias místicas o religiosas.

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Nuestra peor pesadilla

13.02.09 | 13:48. Archivado en Política

No cabe la menor duda de que la vida pública española se ha convertido en un patio de Monipodio. Y no hay nadie que lo remedie. Los políticos continúan con su deriva hacia la confrontación y la descalificación hacia todos aquellos que les oponen la menor resistencia. Ningún ejercicio de autocrítica para redimir la confianza perdida por parte de los ciudadanos. La humildad en el uso de la razón es una simiente que pocas veces ha fructificado en nuestro pedregoso espacio vital democrático. Por el contrario, la intransigencia dialéctica, la soberbia moral, el desprecio ontológico hacia el adversario y un maniqueísmo pueril y estéril han fermentado en unos vicios altamente perniciosos para nuestra convivencia.

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Una democracia con pocos demócratas

26.01.09 | 21:01. Archivado en Política

La sociedad española vive instalada en uno de los escenarios más inquietantes de los posibles. Al frente de la nación se encuentra un gobierno liderado por un político que miente de manera desaforada y sistemática a los ciudadanos, y trata de manipular la realidad en aras de obtener ventajas personales y partidistas. Un presidente de gobierno al que no le duelen prendas en desairar —haciendo gala de su buen talante y modos aseados— a los adversarios, salvo que éstos, claro está, le reporten réditos ante posibles acuerdos puntuales: así lo ha hecho hasta ahora Rodríguez Zapatero con los nacionalistas, con los que ha desestabilizado, más de lo que ya estaba, el proyecto constitucional de soberanía nacional. Poco queda ya de la España constitucional de 1978. Los tres poderes del Estado han sido reducidos al imaginario de la historia. El Poder Ejecutivo se ha transformado en omnímodo tras haber canibalizado el Poder Legislativo y el Poder Judicial; además de controlar la estructura del partido, los servicios estatales de demoscopia y de comunicación de masas, así como los censos y la ley electoral.

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Zapatero, un presidente amortizado

21.01.09 | 16:27. Archivado en Política

Lo que ayer ocurrió en Whasington creo sinceramente que fue una lección magistral para los más de seis mil millones de seres humanos que habitan en nuestro planeta. Fue un acontecimiento de reafirmación en los principios democráticos y en los valores que sustentan esta forma de convivencia colectiva. Es verdad que la democracia no es un sistema político perfecto, pero mientras que no se demuestre lo contrario es —como dijera Winston Churchill— el menos malo de los existentes.

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La guerra de nunca acabar

10.01.09 | 22:31. Archivado en Cosas del mundo

El año que comienza lo hace con el mismo o similar empeño con el que acabó 2008. En realidad las amenazas que ensombrecen a la humanidad no son sino consecuencias directas de anteriores conflictos nunca resueltos o, lo que es peor, mal resueltos. Prueba de ello es el súbito enconamiento del contencioso judeopalestino. Dice la sabiduría popular que todo problema encierra su solución. Yo no estaría de acuerdo con este aserto, no al menos en el caso del conflicto de Oriente Próximo. Esta guerra cruel e insensata se retroalimenta a sí misma porque la comunidad internacional, más dividida entre sí que judíos y palestinos, azuza y jalea a los díscolos contendientes para mantener viva la hoguera de la hostilidad y el desencuentro. Las grandes potencias y los movimientos ideológicos insurgentes libran así su particular batalla en un tablero ajeno. Se trata de una estrategia para ganar tiempo hasta el momento de la guerra total.

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Viernes, 25 de mayo

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  • Miguel Torres Galera Miguel Torres Galera

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