Desde un rincón cualquiera del Levante español, cerca del mar, uno percibe el pulso de la política nacional como un eco lejano de perfiles difusos. Sólo el ruido de los medios de comunicación, descaradamente provocadores, zarandea y despierta el ánimo relajado en menesteres más prosaicos, como si se tratara de aquella arcaica voz plebeya que susurraba al general victorioso —mientras paseaba el «triunfo» otorgado por el Senado de Roma— estas palabras: «recuerda que eres mortal».
Así son las cosas. Que cada día somos más mortales es una evidencia empírica muy difícil de ignorar. No hay más que leer los periódicos, atender someramente la televisión, la radio o internet para comprobar que lo que la especia humana gana por un lado lo pierde por otro, quizás a más velocidad de lo que se le supone. Como muestras sólo dos botones: el primero de ellos el mayestático ejemplo de madurez política que se ha desprendido durante el XXXVII Congreso del PSOE celebrado este fin de semana. Reflexión profunda y de rigor intelectual en todas sus ponencias y debates; oratoria de sus máximos líderes repleta de hondura y sentido común; renovación entusiasta de los cuadros dirigentes. En fin, un verdadero ejercicio de ilustración política democrática. El trinomio Zapatero-Blanco-Pajín inauguran una nueva era para la esperanza de la humanidad.
Y mientras la ciudadanía apenas se sobrepone a los efectos de la exultante conmoción que ha protagonizado la selección nacional de fútbol, los congresos regionales del PP de Cataluña y Baleares se han resuelto —el primero a cara de perro y por los pelos y el segundo esgrimiendo rencores y hasta demonizando al anterior líder (Jaume Matas) regional— en medio de hilarantes enfrentamientos. Menos mal que la recién estrenada secretaria de organización, Dolores de Cospedal, se ha hartado de proclamar la unidad del partido como el activo más estimable.
Esto no ha hecho más que comenzar. La legislatura todavía está incipiente y el devenir que nos espera incierto. Entretanto, merece la pena que los ciudadanos busquemos en nuestros propios quehaceres las razones de nuestras propias ilusiones. Seguro que son más satisfactorias. El verano es una buena ocasión para soñar. Rafael Nadal nos ha echado una mano a todos desde Wimblendon. Gracias Rafa, de todo corazón.
Viernes, 25 de mayo
Miguel Torres Galera
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Raúl González Zorrilla
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos
Carlos Ruiz Miguel