En la Grecia arcaica parece ser que fue Homero quien dio a la palabra ethos el significado de «morada o lugar donde habitan los hombres y los animales». Siglos más tarde, Aristóteles otorgó al vocablo una segunda acepción, más sutil e intelectual, entendiéndolo como «Hábito, carácter o modo de ser» que va incorporando en el hombre a lo largo de su existencia. Ethos, por tanto, significa «carácter», pero no en el sentido de talante sino en el sentido «del modo adquirido por hábito», y no por naturaleza. Dichos hábitos nacen «por repetición de actos iguales», en otras palabras, los hábitos son el principio intrínseco de los actos.
Cuando apenas han transcurridos cuatro meses desde que el PSOE ganara las elecciones generales, Rodríguez Zapatero, el gran timonel del socialismo rampante, ha cambiado la hoja de ruta de lo que ha de ser su política de gobierno —aún inédita— en la presente legislatura. Reafirmándose en su concepto de «Democracia deliberativa», el recién reelegido —a la búlgara, con el 98,5% de los votos— secretario general del PSOE ha decidido prescindir del programa electoral con el que se presentó a las legislativas, y no ha dudado en sustituirlo por otro nuevo extraído de las resoluciones aprobadas en el XXXVII Congreso Federal del partido.
Desde un rincón cualquiera del Levante español, cerca del mar, uno percibe el pulso de la política nacional como un eco lejano de perfiles difusos. Sólo el ruido de los medios de comunicación, descaradamente provocadores, zarandea y despierta el ánimo relajado en menesteres más prosaicos, como si se tratara de aquella arcaica voz plebeya que susurraba al general victorioso —mientras paseaba el «triunfo» otorgado por el Senado de Roma— estas palabras: «recuerda que eres mortal».
Viernes, 25 de mayo
Miguel Torres Galera
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Raúl González Zorrilla
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos
Carlos Ruiz Miguel