El 2 de mayo de 1808: el nacimiento de una Nación (II)
La ausencia de la familia real del territorio español —recién instalada en Bayona—, y la gravedad de la sublevación popular del 2 de Mayo madrileño —con su secuela de feroz represión por parte francesa—, tuvo como consecuencia inmediata el surgimiento de una gran tensión insurreccional que se propagó en pocos días por toda España.
El exponente histórico más conocido de dicha tensión fue la proclama firmada por Andrés Torrejón —alcalde de la villa de Móstoles, distante de la capital sólo tres leguas—, que al grito de «La Patria está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles acudid a salvarla. Mayo 2 de 1808. El Alcalde de Móstoles», espoleó las conciencias de las gentes y movilizó a la población a luchar contra el agresor francés, declarándole, a partir de ese instante, enemigo irreconciliable.
Todo apunta a que esta versión de la proclama tiene su origen en la descripción que hizo el historiador Muñoz Maldonado, en 1833, en su obra Historia política y militar de la Guerra de la Independencia de España contra Napoleón Bonaparte desde 1808 a 1814, tomo I, página 18, registrando un texto tan breve y conciso como el señalado anteriormente. De aquí se deriva que este hecho histórico se ha transmitido desde entonces de forma un tanto sesgada y reduccionista, casi mítica.
Pero estudios posteriores rigurosos —especialmente los llevados a cabo por José María Queipo de Llano, conde de Toreno, y, en 1940, por Romeu de Armas— demuestran que la proclama que firmara el alcalde Andrés Torrejón (alcalde interino por el Estado Noble) iba acompañada por la de Simón Hernández, a la sazón co-alcalde de la misma localidad. Y es que en Móstoles había dos alcaldes —como ocurría en otros muchos municipios castellanos—, uno elegido mediante votación por el Estado Noble y otro por los Pecheros; si bien es verdad que en este caso los dos alcaldes eran Pecheros, ya que los Nobles de Móstoles, al menos en aquella última elección, no presentaron candidato.
La historia de los hechos acaecidos en Móstoles aquella tarde del 2 de mayo de 1808, confirma las circunstancias en las que se redactó la proclama, y sus términos exactos, firmada por los dos alcaldes. El caso fue que estando Juan Pérez Villamil y Paredes, jurista y escritor asturiano, adscrito al cuarto del infante Cardenal Luis de Borbón, descansando en su casa de Móstoles, el día en que celebraba su 54 cumpleaños, por la tarde, durante un paseo por el campo, conoce lo que cuentan los que llegan huyendo de Madrid. Ante los hechos relatados, Villamil, en compañía de algunos lugareños, busca a Andrés Torrejón que se encuentra trabajando en labores agrícolas. La voz de alarma se propala con rapidez por el pueblo. Tañen las campanas y los vecinos se concentran ante el Ayuntamiento. Todos querían ir en apoyo de los madrileños, sin embargo, Pérez Villamil parece ser que tras valorar la situación, aconseja se dé urgente aviso a otros pueblos, para así todos unidos poder ejercer una mayor y más serena oposición a los invasores. Aceptada la propuesta, el escribano Manuel del Valle Espino comienza a escribir mientras le dicta Pérez Villamil:
«Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mi el Alcalde de Móstoles:
Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; de manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos, pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son. Dios guarde a V.S. muchos años. Móstoles, dos de Mayo de mil ochocientos y ocho. Andrés Torrejón. Simón Hernández».
A continuación, aprovechando la presencia del postillón andaluz, Pedro Serrano, y tras haberse brindado a ello, le fueron entregadas copias para que en su vuelta a casa, las distribuyera en Extremadura y Andalucía. A las siete de la tarde partió de Móstoles por el Camino Real de Extremadura. En Navalcarnero entregó la primera copia, la siguiente en Talavera de la Reina, y así hasta Sevilla, donde llegó dos días después.
Por tanto, el escueto, claro y conciso bando que tradicionalmente se ha venido adjudicando al alcalde Andrés Torrejón fue, en realidad —como afirman los investigadores citados—, una síntesis del que fue enviado a surtir efectos en otras localidades; fue un aviso para pregonar en los caminos y lugares de reunión, alertando de inmediato con el fácil texto de sus tres mensajes:
«La Patria esta está en peligro. Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles acudid a salvarla».
Una evidencia más de cómo se implicaron en la Guerra de la Independencia todo tipo de condición ideológica y social, fue el caso de Juan Pérez de Villamil. El ilustre asturiano enseguida destacó por su patriotismo, pero también por su anticonstitucionalismo. A los pocos días del 2 de Mayo, Villamil fue nombrado vocal de la Junta Nacional. Poco después sería deportado a Francia, de donde escapó, logrando llegar a Cádiz. Allí fue nombrado, en abril de 1812, Consejero de Estado, desempeñando interinamente la Secretaría de Estado y Del Despacho Universal de Hacienda. A pesar de su reaccionarismo, se le nombra miembro de la Tercera Regencia. Su oposición radical a la Constitución de 1812 motivó la separación del cargo. Al retorno de Fernando VII, Villamil acudió a Valencia presuroso a demostrar su afecto al Rey. Asimismo, fue uno de los redactores del Manifiesto de los Persas, mediante el cual el rey «Deseado» abolió la Constitución gaditana el 8 de marzo de 1814, y persiguió a quienes habían posibilitado su retorno.
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El dilema histórico de España (cuando existía España, claro), era un marrón parecido al que tiene que hacer frente actualmente el Partido Popular: La necesidad de elegir entre dos males: o Francia o Inglaterra (en el caso del PP, echarse en brazos de la extrema derecha o ablandarse y poner paños calientes con los separatistas)
Puestos a hacer historia-ficción, creo que los acercamientos a Francia fueron más funestos que si hubieramos sido más anglófilos, aunque con amigos como la Pérfida Albión quién necesita enemigos. Aun así, yo hubiera sido partidario de cambiar el "europeísmo" por el "atlantismo". En el fondo, eso es lo que se propuso Aznar (cuando dijo algo así acerca de "estamos cambiando la política española de los últimos 200 años"), y no hubiera estado del todo mal pero no calculó bien y eligió a un mal compañero de viaje, Bush hijo, que es el único tío que ha llegado a un gobierno que sea más incompetente que ZP.
Jueves, 16 de febrero
Miguel Torres Galera
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