¿Es una casualidad que el asesinato del socialista Isaías Carrasco se haya producido en Mondragón, un municipio gobernado por ANV (ETA)? Sinceramente, creo que no. Como señala Rosa Díez, «los terroristas utilizan las instituciones para tenernos a tiro». ETA ha vuelto al tiro en la nuca para dejar constancia, una vez más, de que está viva y coleando; que la normalidad democrática sólo será posible si ella quiere; y que quién pretenda avanzar por la senda constitucional y el Estado de Derecho sin contar con su visto bueno, no le queda esperar más que sangre, dolor y lágrimas.
El temor a que la banda terrorista dejara su sello de muerte y destrucción antes del 9-M era un temor con fundamento. En realidad, el miedo ante la barbarie etarra vive instalado en la conciencia colectiva de los españoles desde hace cuarenta años. Los hechos demuestran que hay sobrados motivos para vivir en el temor. Una vez más, los comicios del próximo domingo estarán presididos por el luto.
La campaña electoral se ha suspendido unas horas antes de su finalización. Estamos en el tiempo —mientras el cadáver de Isaías Carrasco ni siquiera ha sido inhumado— de los gestos y las declaraciones rotundas y rimbombantes de los dirigentes políticos. Han tenido cuatro años para ponerse de acuerdo, sobretodo después del 11-M. Por eso, permitan que desconfíe. Si ni siquiera el «Espíritu de Ermua» —esplendoroso catalizador de la voluntad nacional— ha sido capaz de sobrevivir a una decena de años, cómo confiar —visto lo visto durante esta última legislatura— en que cualquier acción unitaria de los candidatos, de uno y otro signo, será apenas un remedo de apariencia y de voluntarioso compromiso, ante la opinión pública.
Enmendar los desafueros cometidos por el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, aun pretendiéndolo con sinceridad, tendrá un enorme coste. Ya lo estamos comprobando. No porque ETA haya vuelto a asesinar, que eso —como se puede comprobar— lo tiene al alcance de su mano en cuanto quiera, sino porque ZP ha vuelto a abrirle las puertas de las instituciones y ha legitimado su razón de ser. Y aunque a última hora, el presidente del gobierno ha rectificado ante la evidencia de la naturaleza totalitaria y delictiva de la banda terrorista, el mal ya está hecho.
Mal momento para sacar consecuencias de lo que se avecina. Esperemos que la jornada de reflexión y la electoral transcurran, en medio del dolor por esta vida inocente truncada con tanta vileza, con normalidad. El resultado de los comicios será el que decidan los españoles. El próximo lunes estaremos en condiciones de considerar si hay motivos para la esperanza.
Isaías Carrasco, descanse en paz.
Los comentarios para este post están cerrados.
La culpa de que ETA asesine está claro que no la puede tener nadie. Pero el darle alas al terrorismo rompiendo el Pacto por las Libertades, el que tengan más dinero por estar en las instituciones, el presentarlos en foros internacionales, el haberlos tratado ` privilegiadamente llamándoles hombres de paz, el seguir dialogando con los asesinos después de dos "accidentes" en la T-4, etc...sí tiene nombre y se conoce al cupable, que no es otro que zapatitos.
Como puedes comprobar (www.palabrasinefables.blogspot.com) antes había muchas opciones, pero ahora solo hay dos: votar a un partido democrático o ser cómplice de los asesinos.
Viernes, 25 de mayo
Miguel Torres Galera
José Pómez
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Raúl González Zorrilla
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Cabrera
Inmaculada Sánchez Ramos
Carlos Ruiz Miguel