He escrito en más de una ocasión que una de las características más nocivas de la política que hoy en día practican nuestros próceres electos es la de inventar problemas donde no los hay. Puestos a enredar más las cosas en este descorazonador asunto del nacionalismo catalán, nos desayunamos con la noticia protagonizada por el eurodiputado de ERC Bernat Joan, según la cual el celoso independentista republicano ha denunciado ante el Parlamento de Estrasburgo la "grave, terrible y atentatoria [situación] contra los derechos humanos" que padece el catalán en La Franja de Ponent.
Esta sorprendente iniciativa tiene por objeto defender y salvaguardar el idioma autóctono (con diferentes variantes) que se habla en las comarcas limítrofes de Aragón con Cataluña. Estos territorios, conocidos como La Franja, en realidad no son de poniente sino de levante, ya que están situados al noreste de Aragón. Pero como el ínclito eurodiputado de Esquerra está sumido en la estrategia de agresividad política que su partido ha diseñado y puesto en práctica, ahora se ha convertido en el adalid de la defensa de los derechos históricos de la lengua que se habla en La Franja por sus vecinos aragoneses.
Bernat Joan reclama ni más ni menos que los dialectos catalanes de estas cinco comarcas (Ribagorza, La Litera, Bajo Cinca, Bajo Aragón-Caspe y Matarraña) sean lengua oficial junto al castellano en estos territorios. Según Joan, más de un 80 por ciento de los habitantes de estas comarcas hablan el catalán, aunque no tienen derecho a la educación en catalán ni a hablar su idioma en un lugar público o en un hospital. Para el catalán en Aragón, ha señalado el eurodiputado de ERC, debería ofrecerse el mismo tratamiento que el que da el Estatuto catalán al aragonés en Cataluña.
No sé a qué se está refiriendo Joan con esto del tratamiento que ofrece el Estatuto de Cataluña al aragonés. Lo que sí sé es lo que el Gobierno de la Generalidad y el Parlamento catalán ha ofrecido al idioma castellano: lo ha machacado, lo ha barrido del ámbito público, ha conculcado el espíritu y la letra de la Constitución y del Estatuto. Y todo ello con la anuencia del Partido Popular y del gobierno de José María Aznar.
Así que ¡ojo al dato! La iniciativa del eurodiputado de ERC nos puede parecer una sandez más y un nuevo despropósito que añadir a los que nos tienen acostumbrados los separatistas catalanes. Pero no olvidemos que su temeridad es inusitada y, además, gozan de una fortaleza política que les hace extremadamente peligrosos. Por ello deberíamos ser cautos y precavidos, porque la capacidad de ERC para envenenar una situación que es de total normalidad desde hace cientos de años es enorme y previsible.
Viernes, 17 de febrero
Miguel Torres Galera
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel