08.02.07 @ 14:36:34. Archivado en Burundi

El enfrentamiento entre los dos hombres más poderosos del país: Pierre Nkurunziza, el Presidente de la República, y Hussein Radjabu, el Presidente del partido gobernante, las CNDD-FDD (Conseil national pour la défense de la démocratie - Forces de défense de la démocratie)o [Consejo nacional para la defensa de la democracia - Fuerzas de defensa de la democracia], -mayoritariamente de etnia hutu- está dejando aún más en evidencia a la joven democracia burundesa.
Hussein Radjabu fue siempre un poder en la sombra del que ahora Pierre Nkurunziza pretende prescindir.
El Partido ha convocado un congreso nacional extraordinario a espaldas de la dirección del mismo que se celebró ayer, no en Bujumbura, sino en la provincia natal de Nkurunziza.
Hussein Radjabu ya ha declarado que considera que esta convocatoria es ilegal y ha convocado otro para el día 24.
Las posiciones de ambos han llegado a un punto de no retorno. Una manifestación pro- Radjabu fue disuelta violentamente por la policía.
Dentro del partido, los parlamentarios, los ministros, los funcionarios, agrupaciones locales, etc. están divididos en dos bandos.
Las tensiones se notan en las calles de Bujumbura y después de haber pasado una guerra civil de más de 13 años, todos los burundeses saben como pueden terminar estos enfrentamientos.
Un barco de pabellón tanzano fue interceptado la semana pasada introduciendo en Burundi importantes cantidades de explosivos de contrabando.

El CNDD-FDD tiene mayoría absoluta en el Parlamento de Burundi que salió de las elecciones de 2005.
El autoritarismo en Burundi ha rebasado todas las barreras. No sólo no se tolera la oposición sino que se combate con los peores medios la disidencia interna dentro del partido en el poder
Domitien Ndayizeye, ex-Presidente de la República de transición entre 2003 y 2005, ha sido acusado de preparar un golpe de estado e intentar asesinar al presidente actual.
Las acusaciones no están sustentadas en pruebas y no hubo entre los militares ninguna acción que pudiera ser interpretada como intentona golpista, ni siquiera hubo movimiento inusual de tropas.
Todo hace pensar que las acusaciones contra Domitien Ndayizeye no son sino una venganza política y una advertencia contra aquellos que pretendan abandonar la disciplina del partido.