César Vidal, el falso profeta
06.02.07 @ 17:12:39. Archivado en Radio
COHERENCIA
Quizás fuera conveniente que repudiara un libro panfletario para recuperar crédito intelectual, aunque, a sueldo de los ‘paganos e idólatras’ obispos, ha seguido haciendo propaganda de sus alucinadas tesis en la web que se promociona desde la cadena confesional católica.
Quizás sirva todo ello para reclamar coherencia, sin la que todo deviene en estafa, y combatir el relativismo que salta, como la liebre, donde menos se espera. Y también para reclamar un retorno a la pedagogía cristiana. En ese sentido, conviene recordar que:
1.- La Iglesia Católica establece dos fuentes de doctrina: las Escrituras y la Tradición. Tiene ésta última mucha lógica desde la teoría de la comunicación, pues la primera Cristiandad hubo de tener posesión pacífica –como sucede en las familias- de hechos y vivencias que no hubieron de reflejarse en los Evangelios, cuya finalidad no era ser una Enciclopedia.
2.- Cuanto más cercanas están las iglesias a la primera Cristiandad más intensa es la devoción a la Virgen María.
3.- La mariología ha estado siempre estrechamente relacionada con la cristología y no ha hecho otra cosa que reafirmar ésta, como no podía ser de otra manera. Los dones y privilegios que la Iglesia reconoce a María derivan de su condición de Madre de Jesús, de Madre de Dios.
4.- La Virgen María no ha sido nunca tenida por diosa, ni de lejos. La perenne novedad del cristianismo está en la evidencia palmaria de que se encuentra en las antípodas de todo paganismo. La María humilde y llena de humanidad, cercana, como la han sentido las generaciones ininterrumpidas de cristianos, nada tiene que ver con mitologías paganas, como nada tiene que ver el Crucificado, el Dios-Víctima.
5.- La tesis protestante de la Sola Escritura es fácilmente objetable, porque para no caer en la más absoluta contradicción, ha de admitir el canon del Nuevo Testamento establecido en el Concilio de Nicea. La tradición de la Iglesia es la que vivifica el cristianismo. Y es, en ese sentido, llamativo, casi una contrastación, que César Vidal no se dedique a difundir sus ideas o su espiritualidad, sino a atacar a las de otros.
6.- La definición de un dogma no es la invención de una verdad sino su proclamación infalible. Es decir, se ha creído antes sin disputa.
7.- Por supuesto, las diversas imágenes no son otra cosa que reproducciones y lo que se venera es lo representado y no la representación. César Vidal puede objetar al catolicismo y a su doctrina, pero convendría que lo hubiera hecho al real, no al deformado por sus tortuosos prejuicios.
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Enrique de Diego



