Falta el pan, pero el circo está cada vez más agitado
26.02.09 @ 22:35:21. Archivado en Política
Suelo mirar las portadas de los periódicos en algún quiosco o en alguna gasolinera, para no salir de mi asombro.
La casta parasitaria se saca la piel a tiras con tal de generar titulares que alejen a la gente de la realidad, de la tremenda realidad, que, entre unos y otros, los miembros de esta degeneración de la política que es la casta parasitaria, ha creado.
Este guirigay, en el que todos quedan a la altura del betún, en el que se muestran cacerías y corrupciones varias, todas ellas pagadas por el sufrido contribuyente, resulta patético y obsceno, es como un gran hermano de la política, al servicio del entretenimiento de una población que está siendo llevada al paro y la miseria, mientras en las alturas brillan las navajas albaceteñas y se miran las facturas de los trajes.
El Titanic hace tiempo chocó con el iceberg, el agua entra a borbotones y no sólo suena la música de la orquesta, también se organizan cacerías de venados y de humanos.
Ni tan siquiera hay en este ambiente angustioso y asfixiante del vertiginoso declinar de un modelo el mínimo de decencia.
Falta el pan, pero cada vez anda más agitado el circo. Los políticos han despachado a los payasos e incluso a las fieras, y andan entre el ridículo patente y las más sanguinarias dentelladas.
Uno no deja de asombrarse de que los medios, vueltos a las trincheras, hayan abandonado el mundo de Alicia en el país de las maravillas para irse a Chicago años treinta, con tal de no reflejar la sufriente España de 2009, la del paro y la del sólido sistema financiero, que no lo es tanto, la de las empresas en cierre, la de los autónomos en caída libre, la que se viene abajo por momentos en medio de este carnaval justiciable en que ha devenido la política cenital.
Falta fineza, desde luego, pero mucho más, dignidad.
Enrique de Diego



