La corrupción de lo óptimo, lo pésimo
18.02.09 @ 14:59:27. Archivado en Política
Aunque se trata de una resistente minoría, como los tiempos exigen ir con la verdad por delante, reitero que quienes no tengan claro el 11-M, y sigan con esa inmoral estupidez de la teoría de la conspiración, deben dedicarse a investigar la masacre de Atocha (lo que hicieron el ultrasensacionalista El Mundo y la COPE no fue más que hilvanar una chorrada tras otra) y dejarnos tranquilos, que la situación es suficientemente grave.
Tiene alguna importancia la conspiranoia, como muestra de la degradación y la corrupción moral que nos ha llevado a esta burbuja de la mentira. Porque ha sido una demostración del desprecio hacia la gente de Pedro Jota y Losantos, quienes lideraron esa patraña, y de la extensión del mercantilismo y el relativismo moral a sectores que hasta entonces habían estado inmunes a esas pésimas tendencias.
No existe la más mínima duda respecto a que la masacre de Atocha fue un terrible atentado islamista, que es uno de los mayores peligros de la civilización occidental. Y no hay la más mínima duda de que todo -¡todo!- lo publicado por El Mundo y voceado por Losantos en la cadena episcopal fue una absoluta inmundicia y mentira, y una mentira tras otra, como exclusiva estrategia de poder, de incremento de audiencias (abusando de la buena fe y también de la deteriorada capacidad crítica) y de obtención de negocios informativos en relación con un sector del PP, algunos de cuyos miembros incluso tendrían que haber dado explicaciones de la cadena de negligencia que impidieron que se cometiera el atentado, como levantar las escuchas para dedicar a todo el personal a peinar el recorrido de la boda de los príncipes o la destrucción de los trenes –una cuestión menor- que se hizo en tiempos del PP.
La prueba última y totalmente concluyente –salvo para los cuatro sectarios que han quedado abducidos y siguen con la matraca- es que El Mundo y la COPE han dejado de informar sobre el 11-M y hace tiempo que no sacan ni el más mínimo agujero negro. Y que la actuación de Losantos en los tribunales es de una absoluta cobardía, incapaz de mantener sus estultas acusaciones de genocidio hacia los policías españoles. Ese invento esotérico de un tal Del Pino, al que nunca se le debió hacer ni el más mínimo caso...
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Enrique de Diego



