El intervencionismo crea adicción y lo pagan las clases medias
25.09.08 @ 14:58:20. Archivado en Política
La enfermedad del intervencionismo produce adicción en los gobiernos. Bajo el pánico de una crisis ante la que ninguno de ellos fue previsor, y menos que ninguno el español, que incluso la negó, en una de las campañas más mendaces de la historia democrática, los gobiernos juegan, a la desesperada, a intervenir más. Las Reservas se dedican a prestar dinero en cantidades cada vez más elevadas para evitar el colapso del sistema financiero. Las consecuencias inflacionarias las pagan los indefensos ciudadanos de las clases medias, los paganos, mientras las medidas adoptadas no consiguen apagar el fuego ni en el corto plazo.
A medio y largo plazo, desde luego, lo que se están primando son las conductas irreflexivas e irresponsables, lo que, en castizo, podría describirse como el intervencionismo de que quien venga detrás que arree.
No se entiende que lo que está en crisis, a nivel planetario, es, precisamente, el intervencionismo y el sistema de expolio de las clases medias.
Es mejor dejar ajustarse al mercado, por doloroso que sea, que seguir haciendo crecer la crisis mediante la elevación de los diques agrietados.
Pero, sobre todo, se hace urgente e imprescindible proceder a drásticas reducciones del gasto público. En ese sentido, la decisión del Gobierno de subir el sueldo a los funcionarios un 3,8% es económicamente una ruina, una apuesta por el suicidio colectivo, e indica que el intervencionismo ha producido una degeneración de la democracia, de modo que nuestro Gobierno –y no es la excepción- es incapaz de restringir sus onerosos compromisos, cuando entiende que pueden dañar sus expectativas electorales.
Es preciso cerrar ministerios y consejerías, replantearse el Estado autonómico en su conjunto, enflaquecer nuestros ayuntamientos.
Es preciso introducir competencia, calidad y excelencia en nuestro deteriorado sistema educativo mediante el cheque escolar a las familias.
Es preciso salir del sistema actual de pensiones antes de que se haga insostenible y marcha hacia fórmulas intervencionistas, pero más eficientes, como el sistema de capitalización.
Es preciso reducir el gasto sanitario y en medicamentos, con fórmulas de copago.
La crisis no la pueden pagar siempre los mismos: las clases medias. Porque si las sigue empobreciendo no habrá nadie para pagar impuestos y todo el sistema se vendrá abajo, entrará en colapso no sólo el sistema financiero, sino el conjunto. Si bajan los cotizantes y aumentan los subsidiados, cualquiera puede entender, salvo Zapatero, que se va hacia un desastre colectivo.
El modelo intervencionista ha fracasado, está en quiebra, pero lejos de reformarse está en una inquietante y peligrosa huida hacia delante que va camino de convertir la crisis de modelo en una crisis de civilización.
Comentarios:
Para que esto sea una verdadera sociedad de oportunidades habriá que legislar muy bien y muy duro sobre las responsabilidades en las relaciones entre agentes del propio mercado. P.e. es muy dificl abrirse camino como instalador en una zona, cuando luego te hace la inspección de la instalación construida una contrata que a su vez tiene actividad como empresa instaladora y quiere expandirse ¿entiendes a qué me refiero? Y si hay un político detrás de esa empresa, para que hablar. Si denuncias y se resuelve el juicio a los 8 años, y la indemnización es de 12.000 euros ¿no está uno mejor cobrando su nómina en una oficina?
Este es un sistema mercantilista en el que el empresario hace el negocio con el político. Las hipotecas están por las nubes porque hay que pagar, además del piso:
- la corrupción del ayuntamiento
- las nóminas infladas con militantes de los partidos
- impuestos, recalificaciones y esas falsas donaciones de sitios deportivos o culturales por los promotores, que repercuten en la vivienda.
La solución es la liberalización de suelo y la eliminación de impuestos.
Esta no es una sociedad de oportunidades y al terrible fenómeno del mileurismo le he dedicado un libro. 'Mileuristas: los nuevos pobres' (Rambla)
¡Anda ya,si me has entendido de sobra!, es que cuando te da por enredar...¡Este Enrique!.
La verdad es que no con una, colaboro con todas las ONGs, aunque, bien es verdad, a la fuerza.
Usted tiene DERECHO a hacer la gana con su dinero, pero no con el dinero de los demás.
Fíjese, yo no tengo ningún interés de beneficiarme de sus impuestos, lo que reclamo es que usted deje de pagar cuanto más mejor. Yo sólo quiero pagar con mi renta disponible mis necesidades y caprichos.
Sin embargo usted pretende pagar sus necesidades y caprichos con mi dinero, con el que yo pago en forma de impuestos.
Por lo tanto aquí el único ladrón es usted.
¿lo entiende, o le hago un esquema parvulario?
Bueno, la cuestión es que quienes van a la quiebra son los Estados y esos derechos tuyos -como dices- te los van a hurtar. Es en lo que estamos, porque no hay nada gratis.
Vale ya de querer robarnos más, caballero.
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Enrique de Diego



