Amistad Europea Universitaria

Cervantes y El Quijote en "El esclavo blanco, Pedro Claver" de P.M. Lamet

Entonces Pedro era un niño ensimismado, encerrado en su mundo de timidez y sueños infantiles.

–Me gusta veros trabajar, tío –se limitó a decir, y dando media vuelta se fue corriendo, con otros muchachos que le esperaban en la puerta, calle Nueva arriba, a aprovechar los últimos minutos de juego que le quedaban antes de entrar en la escuela.

La escuela era para Pedro como un inmenso teatro donde se representaba el mundo, que manejaba entonces la espada de un rey en cuyos dominios no se ponía el sol. Su graciosa majestad don Felipe II gobernaba un reino que era el ombligo del orbe. Pedro repetía, canturreando, las posesiones de España, adonde llegaban las leyes y ordenanzas del rey Felipe: Castilla, Aragón, Navarra, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, el Milanesado, el Rosellón, los Países Bajos, el Franco Condado, Cabo Verde, Túnez, Orán, México, Perú, Nueva Granada, Chile, Paraguay, La Plata, Cuba, La Martinica, Santo Domingo, Guadalupe, Jamaica.

En seguida zarpaban en su imaginación los mil galeones españoles que traían y llevaban el oro, hazañas y saberes al surcar todos los mares del mundo. Y prendidos del movimiento del dedo de su maestro sobre el mapa, los ojos del rapaz imaginaban las estancias de los palacios romanos, de donde se importaban a la Corte española obras de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Ticiano, de los que se decía ya habían hecho escuela en Madrid, Sevilla y Toledo. Algunos que venían de la Corte mencionaban de paso otros nombres como Velázquez, Ribera, Zurbarán, Alonso Cano, el Greco, el divino Morales.

El mapa de la escuela se animaba de color y de vida inalcanzable a un niño de pueblo. Cuando el maestro pasaba a las letras, el pequeño catalán alcanzaba a revivir las inolvidables representaciones de los autos sacramentales de Lope y Calderón ante la esglesia parroquial, con la bullanguera troupe de cómicos que acudía por las fiestas a Verdú y que escandalizaban a sus tías y a su madre con sus saltos, sus extrañas vestimentas de bizarros colores y sus atrevidas aventuras de medianoche. «Ojo con los cómicos –solía decir el mosén–, que ocultan con galanura costumbres licenciosas.»

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Christian Schmitt : "L'incrédulité de Saint Thomas" de Caravage

16.04.17 | 19:17. Archivado en Religiones, Pintura, Teología

Parler de Caravage n’est jamais un exercice facile, d’autant que ce peintre nous désoriente et nous pousse très souvent au-delà de la peinture elle-même.

Cet artiste lombard du XVIe siècle avec son réalisme révolutionnaire fit dire à Poussin qu’il était venu pour « détruire la peinture ».

→ Oui, sa fidélité stupéfiante au réel ainsi que l’intensité inédite de sa lumière avaient de quoi déstabiliser le monde artistique de son époque et encore aujourd’hui notre propre siècle.

Sa révolution n’a pas terminé de bousculer nos habitudes de voir et de penser la peinture. ←

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Morir, muerte y muerto en el DE de El Quijote

28.03.17 | 18:15. Archivado en Antropología, Ética, Novela, Cervantes, El Quijote


Ilustración: ◊ Llegó el fin y acabamiento de don Quijote ◊

Texto ilustrado por Gustave Doré (dibujo) y por Salvador Tusell (pintura):
"ya fuese de la melancolía que le causaba el verse vencido, o ya por la disposición del cielo, que así lo ordenaba, se le arraigó una calentura, que le tuvo seis días en la cama"

El Q.II.74.1. (1)

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La muerte de don Quijote prefigura la del propio Cervantes, «que vio llegar de cerca a la muerte, y, barrocamente, cristianamente, no le perdió la cara; antes al contrario, con serenidad católica de "ars moriendi", concluyó, tres o cuatro días antes de pasar a mejor vida, el 19 de abril de 1616, la dedicatoria del Persiles al conde de Lemos en términos bien sobrecogedores:

«Puesto ya el pie en el estribo, | con las ansias de la muerte, | gran señor, ésta te escribo.» | Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir [...]. Pero si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los cielos.», Persiles, Pról., p. 867-868.

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Diégesis y sinopsis de las aventuras de don Quijote

27.03.17 | 17:47. Archivado en Pro justitia et libertate, Novela, África, Cervantes, El Quijote


El aniversario del fallecimiento de Cervantes, que conmemoramos durante este año, me parece la ocasión más adecuada para recordar el mensaje humanista supremo que ha intentado comunicarnos con la más ejemplar de sus novelas, que es El Quijote.

Imagen: Ver al final de este artículo el texto de El Quijote que inspiró a Gustave Doré (dibujo) y a Salvador Tusell (pintura) la imagen con que ilustra la muerte de don Quijote.

Diégesis

Del gr. διήγησις diḗgēsis. En griego: 'exposición detallada', 'descripción', 'relato', 'narración'
1. f. En una obra literaria o cinematográfica, desarrollo narrativo de los hechos. DRAE, 2014.

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La conversión y muerte de Don Quijote, clave del arco diegético de su vida, no es como algunos críticos lo creen una peripecia consabida, mediante la cual el autor termina su novela empleando una receta narrativa fácil. Los menos dotados para ver en el corazón del ser humano, al afrontar las grandes verdades de la vida, la han tratado torpemente de argucia diegética cervantina. Nos encontramos ante una formidable alegoría, aplicable a toda persona que haya vivido intensamente una vocación, como lo es por antonomasia la religiosa.

Cabe decir que entre las aventuras de don Quijote, su muerte es la más verdadera, la auténticamente suya.

En el Quijote encontramos tres tipos de aventuras: las provocadas por don Quijote, las provocadas por sus paisanos y las provocadas por los extranjeros.

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Género literario de El Quijote, 2/2

17.03.17 | 12:05. Archivado en Poética, Literatura, Cervantes, El Quijote


Ilustración: Encuentro con las tres aldeanas del Toboso *

Género literario de El Quijote, 2/2: Interarquetipos literarios

En Cervantes se consuma para siempre el desplazamiento del foco narrativo de la fábula a los personajes. «En adelante, el arte del novelista será sólo el de crear la coherencia interna del personaje en un plano de orden no ya comprensible, sino directamente experimentable para el lector (no hay que decir que de un modo ilusorio, y ahí está el milagro)», FMV, p. 75

En la construcción de cada uno de sus personajes, Cervantes procede mediante un juego sutil de hibridación de arquetipos literarios, cuyo resultado es en cada caso un mestizo literario interarquetípico. Así, don Quijote resulta del mestizaje de al menos dos arquetipos literarios extremadamente opuestos: el del soldado fanfarrón, el "miles gloriosus" de la comedia, y el del anciano sabio y prudente (F. Martínez-Bonati).

La génesis interarquetípica es particularmente osada, ya que de un hidalgo más exaltado que mentiroso Cervantes hace un falso caballero andante, el cual, a pesar de su fanfarronería, más loca que mentirosa, juzga cuerdamente, aunque más como un libro de sentencias o de epigramas que como un juez prudente. La mentira del fanfarrón ha sido transformada por Cervantes en delirio de locura; la prudencia del anciano en vana verborrea sin objeto.

Sancho, por su parte, encarna tanto al "rústico", simple y torpe, como al "gracioso", lleno de ingenio y recursos. «Al convertirse en gobernador, oscila entre la figura del astuto autoritario y expedito, y la del tímido desatinado y ridículo. Otra transfiguración es la que experimenta al asumir, ante su mujer, aires señoriles y quijotescos, en un capítulo abiertamente irónico y lúdico. Lo declara, por si hay dudas, el narrador-editor (ficción de autoría): "Llegando a escribir el traductor desta historia este quinto capítulo, dice que le tiene por apócrifo, porque en él habla Sancho Panza con otro estilo del que se podía prometer de su corto ingenio y dice cosas tan sutiles, que no tiene por posible que él las supiese...."(II.5.1).», F. Martínez-Bonati, 1995, p. 92.

El resultado de la génesis interarquetípica es en cada caso un arquetipo mestizo o, en la terminología de F. Martínez-Bonati, un interarquetipo, ya que su construcción implica la ruptura de arquetipos literarios simples y la confección con sus restos de arquetipos complejos, necesariamente entreverados, como ya lo dijo el propio Cervantes a propósito de don Quijote, por la boca de más de uno de sus lectores convertidos en personajes de la segunda parte.

Estas hibridaciones de matrices literarias de suprema audacia creadora que encontramos en el Quijote, ejemplifican las disonancias con que Cervantes compromete y desborda la unidad más radical de la obra literaria: la del tipo y género de la imaginación (F. Martínez-Bonati). (® género literario del “Quijote”)

En cuanto transfiguraciones de arquetipos tradicionales coherentes, los caracteres entreverados no pueden ser interpretados ni como elementos de una representación literaria verosímil, en el sentido de previsible por sus arquetipos, ni menos aún como elementos de una representación social realista, cuyos correspondientes serían individualidades del mundo circundante. Cervantes no ha pretendido ni retratar ni caricaturizar a sus contemporáneos. Sólo pueden ser vistos, y parece ser la intención de Cervantes, como elementos motores de una alegoría, apenas hiperbólica, para patentizar la complejidad y relativa inconsistencia de toda acción o historia basada sobre sujetos humanos.

El Cura y el Barbero también presentan cada uno una constitución prosopográfica internamente entreverada, al límite de la contradicción. Ni el carácter del uno ni el del otro son reductibles a un arquetipo verosímil, ni literario ni social. Tampoco su carácter como amigos de don Quijote. Por una parte aparecen como personas afectuosas y bien intencionadas con don Quijote; pero por otra, aparecen a ratos como enemigos insensibles y hasta crueles que se burlan de él sin piedad. Esta discrepancia alegoriza la imperfección humana. (® Miranda: ruptura del arquetipo literario).

-oOo-

* Articulación diégética: la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea

Texto ilustrado por Gustave Doré e interpretado pictóricamente por Salvador Tusell

"—Apártense nora en tal del camino, y déjenmos pasar; que vamos de priesa."

El Q. II.10.32.

Légende de l'édition française :

[Tome II. Seconde partie. Pl. en reg. p. 70 : Rencontre avec Dulcinée "enchantée", transformée en paysanne. Sancho Panza et Don Quichotte s'agenouillant devant trois paysannes montées sur des mules.] Don Quichotte s'était déjà jeté à genoux aux côtés de Sancho.

Contexto del texto ilustrado:

Capítulo Décimo. Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos.

31. A esta sazón ya se había puesto don Quijote de hinojos junto a Sancho, y miraba con ojos desencajados y vista turbada a la que Sancho llamaba reina y señora, y como no descubría en ella sino una moza aldeana, y no de muy buen rostro, porque era carirredonda y chata, estaba suspenso y admirado, sin osar desplegar los labios. Las labradoras estaban asimismo atónitas, viendo aquellos dos hombres tan diferentes hincados de rodillas, que no dejaban pasar adelante a su compañera, pero rompiendo el silencio la detenida, toda desgraciada y mohína, dijo:

32. —Apártense nora en tal del camino, y déjenmos pasar; que vamos de priesa.

El Q. II.10.31-32.

-oOo-

Fuentes: Salvador García Bardón, Interarquetipos en el Quijote, Amistad Europea Universitaria, 05 de marzo, 2005, y Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Skynet, 2005.

◊◊◊


Género literario de El Quijote, 1/2

16.03.17 | 17:10. Archivado en Poética, España, Novela, Literatura, Cervantes, El Quijote

Ilustración: ◊ Consecuencias de la aventura de los yangüeses ◊

Articulación diegética: Aventura de los yangüeses.

Texto ilustrado por Gustave Doré (dibujo) y Salvador Tusell (pintura)

"Sancho acomodó a don Quijote sobre el asno y puso de reata a Rocinante, y llevando al asno de cabestro, se encaminó, poco más a menos, hacia donde le pareció que podía estar el camino real. "

El Q. I.15.41.

Légende de l'édition française :

[Tome I. Première partie. Pl. en reg. p. 126 : Sancho Panza, Don Quichotte et leurs montures après leur défaite contre les Yangois.] Tirant sa bête par le licou, il s'achemina du côté où il lui semblait que pouvait se trouver le grand chemin. (*)

-oOo-

El personaje de ficción había vivido hasta Cervantes condenado a la galera del género respectivo, donde todo era regido por la ley de las antonomasias: el héroe del libro de caballerías nacía para sus aventuras necesariamente heroicas; el de las novelas sentimentales y pastoriles, para el amor y el pastoreo bucólico en sus variantes cortés o petrarquista; el de la bizantina, para ser un corcho llevado y traído por la errabundez náufraga, y el de la picaresca, para predicar el ejemplo negativo de sus malas mañas (FMV; ® género [picaresco] ). Cada uno hacía lo que tenía que hacer, como lo tenía que hacer y donde tenía que hacerlo.

La discusión del canónigo y el cura sobre los géneros literarios hay que entenderla en este contexto: «este género de escritura y composición[1] cae debajo de aquel de las fábulas que llaman milesias, que son cuentos disparatados, que atienden solamente a deleitar, y no a enseñar; al contrario de lo que hacen las fábulas apólogas, que deleitan y enseñan juntamente.», I.47.30.

La escritura, la composición y, en consecuencia, los personajes típicamente «cervantinos» significan la ruptura de los arquetipos literarios en un juego francamente interarquetípico, ya que nuestro autor deja libre curso al afán de vivirse de cada uno de ellos, incluso de sus personajes más paródicos, como el propio don Quijote, respetándoles el pleno dominio de su libertad. Al igual que don Quijote, cuyas aventuras más o menos descabelladas consisten siempre en fabricarse un cauce vital sin rodeos ni compromisos, todo personaje cervantino puede proclamar: «—Yo sé quién soy…, y sé que puedo ser no sólo los que he dicho, sino todos los doce Pares de Francia, y aun todos los nueve de la Fama», I.5.13.

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El reprehensor eclesiástico del castillo ducal aragonés en El Quijote


Entre los eclesiásticos del Quijote es el único que aparece como resuelto antagonista de don Quijote, sin que sea posible percibir su deseo de ayudar desinteresamente a Alonso Quijano el Bueno. Su presentación por el narrador no deja lugar a dudas. Nos encontramos ante un personaje cuyo deseo fundamental no es ayudar sino condenar, al estilo de los personajes de Avellaneda:

«destos que quieren que la grandeza de los grandes se mida con la estrecheza de sus ánimos; destos que, queriendo mostrar a los que ellos gobiernan a ser limitados, les hacen ser miserables», II.31.34.

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Autorretrato de Cervantes en sus "Novelas ejemplares"

Imagen: ◊ La espada y la pluma de Miguel de Cervantes = L'épée et la plume de Miguel de Cervantes = The sword and the pen of Miguel de Cervantes ◊

→ Mi homenaje a Antonio Navarro Menchón, Pintor autodidacta superdotado y Militar de carrera, que ha sabido captar como nadie antes que él, en su retrato, la grandeza de Miguel de Cervantes, cuyos méritos literarios son inexplicables si se olvida el heroísmo de sus méritos militares, al servicio de España y del conjunto de la Cristiandad, amenazadas por sus multiseculares enemigos mortales ←

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Autorretrato de Cervantes en sus "Novelas ejemplares"

Imagen: ◊ La espada y la pluma de Miguel de Cervantes = L'épée et la plume de Miguel de Cervantes = The sword and the pen of Miguel de Cervantes ◊

→ Mi homenaje a Antonio Navarro Menchón, Pintor autodidacta superdotado y Militar de carrera, que ha sabido captar como nadie antes que él, en su retrato, la grandeza de Miguel de Cervantes, cuyos méritos literarios son inexplicables si se olvida el heroísmo de sus méritos militares, al servicio de España y del conjunto de la Cristiandad, amenazadas por sus multiseculares enemigos mortales ←

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Pobres y pobreza vs. ricos y riqueza en El Quijote

22.02.17 | 17:15. Archivado en Antropología, Ética, Alimentación, Cervantes, El Quijote


Ilustración: De las bodas de Camacho el rico al desposorio de Basilio el pobre. (1)

Las bodas de Camacho son un claroscuro cuya luz es el amor, el despecho y la industria del pobre Basilio, que acaban por triunfar sobre las sombras del poder frío de la riqueza, encarnada en Camacho.

Texto ilustrado por Gustave Doré (dibujo) y Salvador Tusell (pintura):

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Amigo, Amistad, Amor y enamorar en el DE de El Quijote

04.02.17 | 16:55. Archivado en Pro amicitia universale, Novela, Cervantes, El Quijote, Mujer, Hombre


El prólogo al "Persiles", escrito cuando estaba en su lecho de muerte y que Sánchez Ferlosio, según confesión propia, no podía leer sin lágrimas, deja constancia de la importancia capital que para Cervantes tenían la risa y la amistad. La primacía que les otorgaba se infiere del hecho de que les rinda tributo al final del texto, que es, efectivamente, su epitafio literario:

«Adiós, gracias; adiós, donaires; adiós, regocijados amigos, que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!» (Persiles y Sigismunda, I, f. 4v).

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Partes de El Quijote

27.01.17 | 16:00. Archivado en Hispanobelgas, España, Novela, Bélgica, Cervantes, El Quijote


Algunos hablan de dos novelas, refiriéndose respectivamente a la entrega de 1605 y a la entrega de1615, porque no han sabido ver la formidable unidad que integra las dos partes en una sola obra.

Partes de El Quijote: Asistimos a la evolución del protagonista dentro de dos actitudes diferentes, que caracterizan respectivamente su acción de 1605 y su acción de 1615 como dos perspectivas claramente diferenciables: la perspectiva del personaje que se autoconstruye, en la primera parte; la perspectiva del personaje que defiende su propia verdad y la verdad de su autor, en la segunda parte.

• 1605: El lector que quiere ser personaje lucha contra quienes se oponen a su pretensión. Sus vecinos quieren que vuelva a la aldea, pero sólo logran esta vuelta metiéndolo en una jaula (la vuelta no puede ser definitiva).

• 1615: El personaje que se interesa por la opinión de los lectores de su historia termina por dar mayor importancia a su verdad como personaje, primero, y a su verdad como hombre, después, que a sus hazañas como caballero andante. Los extranjeros no quieren que vuelva a la aldea, mientras que sus vecinos logran descubrir la manera de hacerlo volver por su propio pie, tras haberlo decidido él mismo (la vuelta es definitiva) ® Viajes de don Quijote.

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Sábado, 27 de mayo

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