Amistad Europea Universitaria

Azotar y azotes en El Quijote

Imagen: Los azotes de Sancho Panza por el desencanto de Dulcinea (1)

El tema de los "azotes de Sancho", subordinado al tema del "desencanto de Dulcinea", es muy importante en la composición de la trama temática del Quijote porque, a partir de la burla del mayordomo del Duque, don Quijote tendrá la nueva manía de pretender que Dulcinea va a ser desencantada cuando Sancho Panza se dé los azotes desencantadores prescritos.

• Con este mismo tema empieza Sancho la carta a Teresa de II.36.14: «Si buenos azotes me daban, bien caballero me iba; si buen gobierno me tengo, buenos azotes me cuesta». De manera semejante concluye su saludo a la aldea desde lo alto de una cuesta, cuando él y don Quijote la descubrieron de vuelta. La cual aldea, «vista de Sancho, se hincó de rodillas, y dijo: —Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado.… Dineros llevo, porque si buenos azotes me daban, bien caballero me iba.», II.72 § 31-32. ® niños: "Niños de la doctrina" (1)

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Barcelona en El Quijote

15.10.16 | 11:45. Archivado en Semántica, Pragmática, Poética, España, Novela, Cervantes, El Quijote

Texto ilustrado por Gustave Doré:

La entrada de don Quijote en Barcelona.

"Volvióse Roque; quedóse don Quijote esperando el día, así, a caballo, como estaba, y no tardó mucho cuando comenzó a descubrirse por los balcones del Oriente la faz de la blanca aurora, alegrando las yerbas y las flores, en lugar de alegrar el oído"

El Q. II.61.2.

Légende de l'édition française :

[Tome II. Seconde partie. Pl. en reg. chap. LXI : Don Quichotte et Sancho Panza sur la plage de Barcelone.] Don Quichotte attendit le jour à cheval.

Contexto del texto ilustrado:

Capítulo Sesenta y uno. De lo que le sucedió a don Quijote en la entrada de Barcelona, con otras que tienen más de lo verdadero que de lo discreto.

1. ... En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. Llegaron a su playa la víspera de San Juan en la noche, y abrazando Roque a don Quijote y a Sancho, a quien dio los diez escudos prometidos, que hasta entonces no se los había dado, los dejó, con mil ofrecimientos que de la una a la otra parte se hicieron.

2. Volvióse Roque; quedóse don Quijote esperando el día, así, a caballo, como estaba, y no tardó mucho cuando comenzó a descubrirse por los balcones del Oriente la faz de la blanca aurora, alegrando las yerbas y las flores, en lugar de alegrar el oído;

El Q. II.61.1-2.

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España y los españoles en El Quijote

Imagen: Texto ilustrado por Gustave Doré:

Situación diegética: Encuentro de Sancho con su compatriota morisco Ricote, tras el fatigado fin y remate de su gobierno.

"Comenzaron a comer con grandísimo gusto y muy de espacio, saboreándose con cada bocado, que le tomaban con la punta del cuchillo, y muy poquito de cada cosa, y luego al punto, todos a una, levantaron los brazos y las botas en el aire; puestas las bocas en su boca, clavados los ojos en el cielo, no parecía sino que ponían en él la puntería"

El Q.II.54.16.

Légende de l'édition française :

[Tome II. Seconde partie. Fig. en bandeau du chap. LIV : Sancho Panza faisant ripaille avec six pélerins rencontrés en chemin.]

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El ama de don Quijote

Es muy posible que a la muerte de una hermana de don Quijote, él, Alonso Quijano el Bueno, hubiera recogido en su casa a su sobrina huérfana y a la nodriza de ésta.

Su ama y su sobrina eran lo que más quería en el mundo el ingenioso hidalgo; razón por la cual la prueba más concluyente de que se volvió rematadamente loco era que:

«Diera él por dar una mano de coces al traidor de Galalón, al ama que tenía y aun a su sobrina de añadidura.

En efeto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más estraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante», I.1 § 4-5.

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«Al buen callar llaman Sancho»

20.08.16 | 19:41. Archivado en Semántica, Pragmática, Poética, Educación, Novela, Cervantes, El Quijote

«El chiste de este refrán puede consistir en que Sancho sea lo mismo que Santo. En efecto: Santo era nombre propio y el de don Santo, el poeta judío de Carrión que floreció en tiempo de don Pedro el Cruel. Siendo esto así, querrá decir el refrán que el buen callar es cosa santa. Al buen callar llaman santo, dice don Juan Vitrirán en los escolios a las Memorias de Comines (capítulo XXXVI).», Clemencín. 1765.a.

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El asno de Sancho, que él prefiere llamar Rucio

20.08.16 | 12:00. Archivado en Semántica, Pragmática, Novela, Pintura, Cervantes, El Quijote

Don Quijote replica a Sancho Panza, que desea abandonarle tras la aventura del rebuzno:

«Asno eres, y asno has de ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia.», II.28.17.

Nótese la ya sabida conformidad de Sancho con este juicio de su amo:

«—Digo que en todo tiene vuestra merced razón—respondió Sancho—y que yo soy un asno.», I.25.50.

• Es muy posible que al poner esta frase proverbial en labios de don Quijote para calificar a Sancho, Cervantes haya tenido en cuenta un texto fundamental del doctor Huarte de San Juan en su "Examen de ingenios" de 1574, texto que explica en gran parte la etopeya de Sancho:

«Más acertado sería, a estos hombres que el vulgo neciamente llama ángeles del cielo, decir que son asnos de la tierra. Porque, entre los brutos animales, dice Galeno que no hay otro más tonto ni de menos ingenio que el asno, aunque en memoria los vence a todos: ninguna carga rehúsa, por donde lo llevan va sin ninguna contradicción, no tira coces ni muerde, no es fugitivo ni malicioso, si le dan de palos no se enoja, todo es hecho al contento y gusto del que lo ha menester. Estas mesmas propriedades tienen los hombres a quienes el vulgo llama ángeles del cielo, la cual blandura les nace de ser necios y faltos de imaginativa y tener remisa la facultad irascible. Y ésta es muy grande falta en el hombre y arguye estar mal compuesto.», HdeSJ, p. 536-537.

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Rocinante en El Quijote

«Cuatro días se le pasaron en imaginar qué nombre le pondría; porque—según se decía él a sí mesmo—no era razón que caballo de caballero tan famoso, y tan bueno él por sí, estuviese sin nombre conocido», I.1.6.

• Se inicia así la genial creación del personaje ecuestre que vendrán a representar en el arte universal Don Quijote y Rocinante, articulados en el famoso caballero de la Mancha inseparable de su caballo. Algunos la llaman, sin comprenderla, transformación grotesco-humorística, mientras que nosotros, sin olvidar la vena de humor, pero teniendo en cuenta la vena fabulística, y rechazando la apreciación de grotesca, preferimos denominarla creación fabuloso-humorística.

• → La lógica de esta solidaridad, llevada hasta el grado supremo del compañerismo caballeresco, hace que don Quijote considere a Rocinante como un compañero de armas, es decir, como un caballero andante con el cual comparte gloria y penas. ←

• → Quepa decir que si es útil considerar con la mayoría de los críticos que don Quijote y Sancho forman un binomio de protagonistas, es necesario concluir de este estudio que sin el trinomio don Quijote, Sancho y Rocinante no existiría la novela con su protagonismo completo. ←

• El retrato de Rocinante resulta del continuo contraste entre la prosopografía de un rocín flaco, que conocemos desde el primer capítulo de la novela, porque el narrador nos la procura, y la etopeya que don Quijote le atribuye, cuyas implicaciones no son casi nunca compatibles con el físico que debe soportarlas.

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El 'refrán' y los refranes en El Quijote

08.08.16 | 18:10. Archivado en Semántica, Pragmática, Didáctica, Novela, Cervantes, El Quijote

Ilustración: "Don Quijote y Sancho Panza": Javier Monsalvett imagina a Don Quijote con una bacía de barbero en la cabeza, según Sancho, que Don Quijote toma por el yelmo de Mambrino, que le haría invulnerable. (1)

"3. —Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas, especialmente aquél que dice: «Donde una puerta se cierra, otra se abre». Dígolo, porque si anoche nos cerró la ventura la puerta de la que buscábamos, engañándonos con los batanes, ahora nos abre de par en par otra, para otra mejor y más cierta aventura, que si yo no acertare a entrar por ella, mía será la culpa, sin que la pueda dar a la poca noticia de batanes, ni a la escuridad de la noche. Digo esto, porque, si no me engaño, hacia nosotros viene uno que trae en su cabeza puesto el yelmo de Mambrino, sobre que yo hice el juramento que sabes.

El Q.I.21.3.

-oOo-

• Más allá de la práctica del refrán tomada como caracterización de Sancho Panza (etopeya), la teoría del refrán preocupa a Cervantes. Prueba de ello es la cantidad de veces que intenta dar de él una definición exacta y la preocupación que tiene por explicitar las reglas de su empleo correcto.

• Es muy probable que en la filosofía del lenguaje que Cervantes intentaba elaborar continuamente de sus prácticas de especialista de la lengua, se haya planteado el problema de la intencionalidad precisa de este tipo de figura del discurso, que el pueblo emplea con preferencia a otras.

• ¿Llegó nuestro Autor a plantearse el problema de la función argumentativa del refrán? Lo creemos muy probable.

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Mi divisa como escritor: Tanto monta monta tanto el lector como el autor

Mi divisa como escritor se inscribe en una tradición de honda raigambre cervantina: Tanto monta monta tanto el lector como el autor

Imagen: Lector in fabula. Gran formato. Agradezco esta imagen a su discreto Autor Anónimo, cuya identidad y mérito me gustaría reconocer públicamente.

He aquí lo que yo publicaba sobre este tema en 2005, sacado de mi "Diccionario enciclopédico del Quijote", con ocasión del cuarto centenario:

lector: (doc. s. XIII, del lat. lector, -oris, -orem ) adj. y s. 'que lee': «Lector, el que lee alguna cosa; también se toma por el maestro, como lector en Teología; también por una de las cuatro órdenes menores.», Cov. 757.a.1.

|| [lector]: «Procurad también que, leyendo vuestra historia, el [lector] melancólico se mueva a risa, el [lector] risueño la acreciente, el [lector] simple no se enfade, el [lector] discreto se admire de la invención, el [lector] grave no la desprecie, ni el [lector] prudente deje de alabarla.», Q. I.Pról.14. •

No es necesario enmendar el texto de la ed. pr. explicitando el sustantivo elidido [lector] que, como en otros pasajes, está implícito en el verbo «leer», aquí seis veces en el aspecto durativo del gerundio «leyendo» (elipsis de lo sobreentendido léxicamente).

|| lector carísimo: 'queridísimo lector' En los prólogos del Q., esta interpelación fática, particularmente cariñosa, alterna con otras donde el humor se conjuga con la proximidad del cariño: 1) desocupado lector / lector suave 2) lector ilustre o quier plebeyo / lector amigo / lector amable.

En el prólogo de las Novelas ejemplares encontramos: lector amantísimo / lector amable.

En el prólogo del Persiles, escrito cuando Cervantes, gravemente enfermo, esperaba serenamente la muerte, leemos: lector amantísimo.

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El Arte pictórico de El Quijote a la luz de la iconografía velazqueña

22.08.15 | 20:00. Archivado en El Quijote, Semántica, Pragmática, Poética, Novela, Pintura

Accediendo a la demanda de algunos de mis Amigos escritores y pintores, reproduzco aquí un artículo de la Enciclopedia de mi "Taller cervantino del Quijote", que colgué en mis blogues el 25 de febrero de 2005, es decir, al comienzo del inolvidable año cervantino.

Hoy tengo la satisfacción de poder enriquecer mi artículo con un magnífico filme de ArteHisoria.com sobre la composición pictórica de los personajes de "Las Meninas", cuadro de Velázquez considerado por los historiadores del Arte como el exponente supremo de la composición en profundidad, característica inconfundible de la pintura barroca, en particular de la española.

Este filme, publicado en 2008, confirma plenamente mi propio punto de vista, al emplear la alegoría pictórica para explicar la composición literaria de los personajes del Quijote por Miguel de Cervantes. El escritor como el pintor profesaban la misma estética prosopológica.

Esta tesis da su pleno sentido a la frase lapidaria de don Quijote, al criticar severamente la obra literaria del plagiario Avellaneda, comparándola con la obra pictórica de un mal pintor, que le muestra Sancho:

pintor o escritor, que todo es uno

El QpCSGB, II.71.30.

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Libro digital @

¿Cómo revitalizar los libros parcial o totalmente muertos?

Personalmente edito, empleo y ofrezco libros digitales (1) desde que pude digitalizar mis propios trabajos y los trabajos de otros autores. La digitalización supuso para mí una ayuda importantísima en mi trabajo de investigador y de creador. Sin ella no habría podido producir un noventa por ciento de mis libros y artículos.

Mi objetivo principal al digitalizar ha sido el poder mantener una relación interactiva con todo lo que escribo o leo. La gran diferencia entre un texto digitalizado y un texto impreso sobre papel, es que el primero sigue vivo mientras que el segundo ya está muerto.

En el caso de que yo digitalice un texto impreso sobre papel, hasta transformarlo en un documento interactivo, le doy mucha importancia al que pueda ser tratado no solamente por un programa de tratamiento de textos, sino también por un concordanciador. El programa de tratamiento de textos me permitirá intervenir como editor en todo momento, mientras que el concordanciador me permitirá multiplicar los tipos de búsqueda en el texto, en función de mis necesidades de observación lingüística. Esta posibilidad es esencial para efectuar investigaciones semánticas, morfosintácticas, pragmáticas, poéticas, retóricas, estilísticas, diegéticas, etc.

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Livre digital

Comment revitaliser les livres partiellement ou totalement morts

Personnellement, j'édite, j'utilise et j'offre des livres digitaux depuis que j'ai pu digitaliser mes propres travaux et les travaux d'autres auteurs. La digitalisation a signifié pour moi une aide très importante dans mon travail de chercheur et de créateur. Sans elle, je n'aurais pas pu produire 90 % de mes livres et articles.

Mon objectif principal en digitalisant a été de pouvoir entretenir une relation interactive avec tout ce que j'écris ou je lis. La grande différence entre un texte digitalisé et un texte imprimé sur papier c'est que le premier continue à vivre tandis que le second est déjà mort.

Dans le cas où je digitalise un texte imprimé sur papier, pour le transformer en un document interactif, j'accorde beaucoup d'importance au fait qu'il puisse être traité non seulement par un programme de traitement de texte, mais aussi par un concordanceur. Le programme de traitement de texte me permettra d'intervenir à tout moment comme éditeur, tandis que le concordanceur me permettra de multiplier les types de recherche dans le texte, en fonction de mes besoins d'observation linguistique. Cette possibilité est essentielle pour effectuer des recherches sémantiques, morpho-syntactiques, pragmatiques, poétiques, rhétoriques, stylistiques, diégétiques, etc.

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Sábado, 27 de mayo

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