Un capataz forestal, cuya divisa deontológica es "el monte es riqueza, no dejemos que irresponsables la dilapiden", atestiguaba ayer que, desde hace dos años aproximadamente, las empresas privadas, para las que ha trabajado en diferentes autonomías españolas, han tenido que despedir a gente formada y con largos años de experiencia.
¿Por qué motivo?
Por falta de financiación pública, ya que las administraciones de estas autonomías, interpretando a su manera las exigencias europeas de austeridad, redujeron prácticamente a cero las obras en montes públicos.
Face à la souffrance injuste des innocents, la transformation radicale des êtres humains est obligatoire pour mettre fin aux injustices. Cette transformation est particulièrement nécessaire depuis trop longtemps déjà en Europe, pour mettre définitivement fin à cette interminable crise de confiance mutuelle, qui est en train d’épuiser la capacité de résistance de nos semblables, pour la majorité déjà victimes de l’infortune et pour les autres, à l’exception des privilégiés, en train de le devenir.
L’Union européenne s’approche de très près du précipice de la méfiance et de la non-solidarité, dans lequel elle peut se précipiter en une chute mortelle. La seule façon d’éviter cette chute est de s’éloigner de ce précipice, en pratiquant à nouveau la confiance et la solidarité qui rendent vraie son « union ».
Le précipice est le résultat des attitudes de méfiance et de non-solidarité qui transforment les relations socio-économiques en mensonge mutuel. C’est le cas quand le plus fort abuse de la faiblesse réelle ou supposée du moins fort pour s’enrichir au prix de son appauvrissement.
Frente al injusto sufrimiento de los inocentes, es obligatoria la transformación radical de los humanos para poner fin a las injusticias. Esta transformación es particularmente necesaria desde hace ya demasiado tiempo en Europa, para ponerle un fin definitivo a esta interminable crisis de confianza mutua, que está agotando la capacidad de resistencia de nuestros semejantes, en su mayoría víctimas ya del infortunio y el resto, excepto los privilegiados, de más en más desafortunados.
La Unión Europea está llegando muy cerca del precipicio de la desconfianza y de la insolidaridad por el que puede precipitarse en una caída mortal. La única manera de evitar esta caída es alejarse de este precipicio practicando de nuevo la confianza y la solidaridad que hacen verdadera su "unión".
El precipicio lo constituyen las actitudes desconfiadas e insolidarias que transforman las relaciones socio-económicas en engaño mutuo. Tal es el caso cuando el más fuerte abusa de la debilidad, real o supuesta, del menos fuerte, para enriquecerse a costa de su empobrecimiento.
Miércoles, 19 de junio
Pedro Tarquis
JC Rodríguez, A Eisman
Juan Fernandez Krohn
José Moreno Losada
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rufo González Pérez
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató