Amistad Europea Universitaria

Ginés de Pasamonte en El Quijote

19.03.07 | 17:45. Archivado en El Quijote

Es un personaje que, como hilo de unión compositiva entre las dos partes del Quijote, —hilo importante, aunque no único—, va a aparecer, desaparecer, actuar sin ser reconocido, reaparecer una primera vez transformado en gitano, reaparecer una segunda vez transformado en titerero sin ser reconocido tampoco, y por fin ser reconocido y despararecer.

Imagen: Aventura de los galeotes por Gustave Doré.

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Ginés: 21: [Ginés de Pasamonte: 11]; Ginesillo: 6, se trata siempre de Ginés de Pasamonte: [Ginesillo de Parapilla: 3]

Ginés (doc. s. XV, ◊ es forma apocopada del it. Ginesio, y éste del gr. genésios 'protector de la familia') m. Los contemporáneos del Quijote defendían otra etimología: «Podremos interpretar el nombre, que valga tanto como luchador, que entra en la palestra desnudo, y assí el enemigo no tiene de donde asirle», Cov. 640.a.1.

La tradición recuerda que éste era el nombre de un cómico de la época de Diocleciano, que se convirtió cuando parodiaba las ceremonias cristianas, conversión que le costó la vida a finales del S. III.

|| Ginés de Pasamonte: En el retrato de este personaje la etopeya tiene mucha más importancia que la prosopografía; tanto, que cabe decir que su carácter de embustero, fundamental en su etopeya, le obliga a cambiar tres veces de aspecto y de nombre (polionomasia); con lo cual en vez de una tenemos tres prosopografías:

1) galeote;
2) gitano;
3) Maese Pedro, el titerero.

Sancho se refiere a él tratándolo de «aquel embustero y grandísimo maleador que quitamos mi señor y yo de la cadena.», II.3.4. Muy en concreto quien lo quitó de la cadena fue Sancho: «Ayudó Sancho, por su parte, a la soltura de Ginés de Pasamonte, que fue el primero que saltó en la campaña libre y desembarazado», I.22.70. Lo cual no obstó para que Ginés de Pasamonte le robara su rucio a Sancho, hurto que explica la nota añadida a la segunda ed. de Juan de la Cuesta, recordando su cualidad de embustero: «Ginés de Pasamonte, el famoso embustero y ladrón que de la cadena, por virtud y locura de don Quijote, se había escapado… Ginés, que no era ni agradecido ni bien intincionado, acordó de hurtar el asno a Sancho Panza», I.23.7.a.

Tampoco obstó para que privara a su salvador DQ de la espada con que lo liberó («cuando de grado no lo hagáis, esta lanza y esta espada con el valor de mi brazo, harán que lo hagáis por fuerza.», I.22.66), como éste confiesa a la princesa Micomicona: «juro de ir con vos al cabo del mundo, hasta verme con el fiero enemigo vuestro, a quien pienso, con el ayuda de Dios y de mi brazo, tajar la cabeza soberbia con los filos desta... no quiero decir buena espada, merced a Ginés de Pasamonte, que me llevó la mía.», I.30.36.

Es un personaje que, como hilo de unión compositiva entre las dos partes del Quijote, —hilo importante, aunque no único—, va a aparecer, desaparecer, actuar sin ser reconocido, reaparecer una primera vez transformado en gitano, reaparecer una segunda vez transformado en titerero sin ser reconocido tampoco, y por fin ser reconocido y despararecer.

He aquí su introducción en la historia: es uno de los condenados a galeras puestos en libertad por Don Quijote durante la aventura de los galeotes: «—Va por diez años—replicó la guarda—, que es como muerte cevil. No se quiera saber más sino que este buen hombre es el famoso Ginés de Pasamonte, que por otro nombre llaman Ginesillo de Parapilla.», I.22.46. A pesar de haber sido libertado por Don Quijote, roba poco después el asno de Sancho, I.23.7.a.

En el momento de prometer sus servicios a la princesa Micomicona, don Quijote constata (o recuerda) perplejo que Ginés de Pasamonte le ha robado la espada: «juro de ir con vos al cabo del mundo, hasta verme con el fiero enemigo vuestro, a quien pienso, con el ayuda de Dios y de mi brazo, tajar la cabeza soberbia con los filos desta... no quiero decir buena espada, merced a Ginés de Pasamonte, que me llevó la mía.», I.30.36

En la segunda parte reaparece como director de un teatro de marionetas (el retablo de la libertad de Melisendra), II.25.9.

Notemos que cuando reaparece una primera vez transformado en gitano no es reconocido directamente, o al menos no lo es eficazmente para la historia, sino que Sancho lo reconoce por el rucio, lo cual indica que se trata de un arreglo compositivo para explicar el robo del rucio.

Veamos el pasaje del reconocimiento ineficaz por Sancho, que en la 2.ª ed. de Cuesta se insertó para explicar el hallazgo del rucio:

«Mientras esto pasaba, vieron venir por el camino donde ellos iban a un hombre caballero sobre un jumento, y cuando llegó cerca les parecía que era gitano. Pero Sancho Panza, que doquiera que vía asnos se le iban los ojos y el alma, apenas hubo visto al hombre, cuando conoció que era Ginés de Pasamonte, y por el hilo del gitano sacó el ovillo de su asno, como era la verdad, pues era el rucio sobre que Pasamonte venía; el cual, por no ser conocido y por vender el asno se había puesto en traje de gitano, cuya lengua, y otras muchas, sabía hablar, como si fueran naturales suyas.», I.30.58.

He aquí los pasajes del reconocimiento (anagnórisis no recíproca):

1) (Maese Pedro = un famoso titerero): «Preguntó luego don Quijote al ventero qué maese Pedro era aquél y qué retablo y qué mono traía. A lo que respondió el ventero: —Éste es un famoso titerero, que ha muchos días que anda por esta Mancha de Aragón enseñando un retablo de Melisendra», II.25 § 17-18.

2) (Maese Pedro = Ginés de Pasamonte): «en decir quién era maese Pedro, y quién el mono adivino que traía admirados todos aquellos pueblos con sus adivinanzas. § 2. Dice, pues, que bien se acordará el que hubiere leído la primera parte desta historia, de aquel Ginés de Pasamonte a quien, entre otros galeotes, dio libertad don Quijote en Sierra Morena, beneficio que después le fue mal agradecido y peor pagado de aquella gente maligna y mal acostumbrada. Este Ginés de Pasamonte, a quien don Quijote llamaba Ginesillo de Parapilla, fue el que hurtó a Sancho Panza el rucio», II.27.2.

3) Un poco más adelante nos percatamos de que el reconocimiento que se nos acaba de explicar (Maese Pedro = Ginés de Pasamonte) lo es por el narrador, mientras que por parte de los personajes implicados en la acción no es recíproco, sino activo de Ginesillo y pasivo de don Quijote y Sancho, con lo cual estos dos han sido una vez más sus víctimas mas bien que vengadores de las ofensas recibidas:

«Así como entró en la venta conoció a don Quijote y a Sancho, por cuyo conocimiento le fue fácil poner en admiración a don Quijote y a Sancho Panza, y a todos los que en ella estaban; pero hubiérale de costar caro si don Quijote bajara un poco más la mano cuando cortó la cabeza al rey Marsilio y destruyó toda su caballería, como queda dicho en el antecedente capítulo. § 5. Esto es lo que hay que decir de maese Pedro y de su mono.», II.27 § 4-5.

Es posible que haya en esta figura de galeote una reminiscencia del personaje histórico Jerónimo de Pasamonte, nacido hacia 1555, cuya vida de soldado y prisionero de turcos tuvo paralelos con la de Cervantes: fue soldado en Italia, combatió en Lepanto, participó en las expediciones de Navarino y Túnez, estuvo dieciocho años cautivo. Este soldado aragonés consiguió el rescate en 1592 y escribió una autobiografia en forma de memorias que llegan hasta diciembre de 1603. A. Achleitner supone que Cervantes lo conoció y que su galeote está inspirado en la vida de este soldado; sin embargo, los puntos de contacto entre dicha autobiografía y el personaje cervantino son tenues, (MdRiquer, Murillo).

Algún crítico ha querido ver bajo este personaje la figura borrosa de quien se esconde tras el pseudónimo de Avellaneda (p. e. MdeRiquer), lo cual explicaría la alusión de éste en su prólogo al ataque de Cervantes y la escritura de su propio Quijote como una réplica al de Cervantes: «en los medios [de desterrar la perniciosa lición de los vanos libros de caballerías] diferenciamos, pues él tomó por tales el ofender a mí», DQA, Pról.1. ® Parapilla ® Pedro: maese Pedro ® género [picaresco]

Ginesillo de Parapilla. Ginesillo es diminutivo despectivo, y por eso lo rechazó Pasamonte: «Ginés me llamo y no Ginesillo», I.22.7. ® Ginés de Pasamonte.

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Salvador García Bardón, Taller cervantino del “Quijote”, Textos originales de 1605 y 1615 con Diccionario enciclopédico, Academia de lexicología española, Trabajos de ingeniería lingüística, Bruselas, Lovaina la Nueva y Madrid, 2005-2007.


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Comentarios
  • Comentario por juana gines 03.09.10 | 01:04

    perdon pero me meti a este espacio pues quiero saber cual es la genesis de mi apellido me sorprendi un poco al leer tu articulo gracias

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