Aeterna Christi Munera

Mecedla, ángeles

24.08.17 | 06:03. Archivado en Barroco

¡Feliz jueves! ¡Espero que estés disfrutando de este mes de agosto, estés lo que estés haciendo! Aprovecha que estamos en la última semana completa del mes. ¡Sácale partido! La música de hoy es tan bella que sería raro que no se nos saltasen las lágrimas con ella. Si no me crees haz la prueba y escúchala de forma atenta. Si el martes de traía música del creado de melodías Schubert, la de hoy es de otro mago cuya varita mágica va siempre directa al corazón, como debe ser.

Quitémonos el sombrero para saludar con todos los honores a Georg Frideric Handel (1650-1759), maestro británico de nacimiento alemán en Halle. Handel nació el mismo año que Bach y le sobrevivió nueve años pero en sus vidas hay coincidencias curiosas. Ambos padecieron de la vista y fueron operados por el mismo médico, saliendo más favorecido el sajón que el alemán. Es conocido que Bach visitó en Lübeck a Buxtehude para aprender del arte de este maestro. Se da la circunstancia que tres años antes de que lo hiciese Bach también Handel visitó al gran Dieterich. Tras sendas visitas su estilo de componer cambió y sus vidas se vieron afectadas de forma casi definitiva. Hay algún musicólogo que afirma que Handel evitó conocer personalmente a Bach sin dar muchos argumentos. No se conoce, sin embargo, si ambos maestros se llegaron a encontrar alguna vez pero bien pudieron haberlo hecho. ¿Te imaginas como debería haber sido eso en caso de haberse producido?

En 1751 compuso su oratorio Jephtha, HWV 70. Está basado en el personaje de Jefté del Libro de los Jueces; el libreto es de Thomas Morell. Este hombre le promete a Dios que si sale victorioso en la batalla le sacrificará al Altísimo la primera criatura que se encuentra al regresar de la guerra. Y se encuentra con su amada hija Ifis. Separándose del relato bíblico, los ángeles intervienen para salvar a la muchacha. Jefté pide a los ángeles que acunen a su hija, para protegerla. Handel compone una melodía que es una pura nana, con esas cuerdas casi variando lo que canta el tenor llevándonos a una melodía y un aria que solo puede calificarse de paradisíaca. Música celestial se mire por donde se mire.

La interpretación es de Mark Padmore (tenor) y The English Concert dirigido por Andrew Manze.


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Comentarios
  • Comentario por Fittipaldi 24.08.17 | 19:09

    Post Scriptum:
    Pepe, has escrito - “En sus vidas hay coincidencias curiosas”. Quiero apuntar que igualmente existen muchas diferencias… La obra teatral de Paul Barz trata también este tema y con mucho sentido de humor. En la versión polaca el título es “Kolacja na cztery rece” - “La cena para cuatro manos”.

  • Comentario por Fittipaldi 24.08.17 | 18:55

    El fascinante duelo de palabras y gestos entre dos compositores invita a la reflexión sobre los problemas de hoy: ¿qué precio tiene la fama y la celebridad, ¿se puede tasar el arte? Pepe, ¿existe una versión española de esta obra? Yo la vi (más de una vez) en la televisión polaca. Dejo el link para que los que les interesa este tema tengan alguna idea (en el minuto 8:40 entra en el escenario el “viejo peluca”):

    https://www.youtube.com/watch?v=_NkzV2LiHi4

    Y una cosa más. Gracias por poner hoy el Aria de Jephta. El melodismo de Haendel es sublime y siempre fácil de retener. Aquí veo una de las diferencias: la música de Bach da la impresión de estar más elaborada (voces medias participan con más intensidad), trabajada con mucho detalle con todos los adornos escritos, pero por otra parte, obras de Haendel tienen arcos melódicos más extensos y hay más margen para la improvisación del intérprete.

  • Comentario por Fittipaldi 24.08.17 | 18:52

    “No se conoce, si ambos maestros se llegaron a encontrar alguna vez pero bien pudieron haberlo hecho. ¿Te imaginas como debería haber sido eso en caso de haberse producido?”.
    Pues, sin duda hubiera sido un acontecimiento extraordinario y memorable que hace volar mi imaginación… Tal vez a consecuencia de este encuentro (o choque) de dos maestros y personalidades y diferentes visiones de música, hubieran nacido obras todavía más excepcionales…
    Pero lo que en la vida resulta irreal puede ocurrir en el… teatro. Hay una estupenda obra que trata justo este tema - el encuentro imaginario entre Bach y Haendel en un hotel en Leipzig en 1747. El autor del texto es musicólogo y dramaturgo Paul Barz y la obra se titula “Mögliche Begegnung”. Barz hace un interesante análisis de los dos virtuosos. Este ficticio encuentro entre ambos nos hace ver diferentes caracteres y actitudes de vida, diferentes puntos de vista y modelos de música.

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