Después de la bestia
05.12.07 @ 14:04:42. Archivado en Textamentos
Me sorprende que aún me paren por la calle para preguntar qué hay de lo mío. Lo mío, lo diré, es un cáncer y no baila. Hubo suerte y conseguimos vencerlo con las armas que teníamos a mano: yo escribí varios textamentos para exorcizar el miedo a la muerte, y los médicos, menos literarios pero más prácticos, me recetaron 8 sesiones de ABVD (compuesto de adriamicina, bleomicina, vinblastina y dacarbazina) y 14 sesiones de radioterapia, que al destruir todo tipo de células, las buenas y las malas, acabaron por ahuyentar a la bestia. Y aquí sigo, con las constantes vitales normales y ciertos conflictos emocionales que a estas alturas también pueden ser considerados normales.
Me sorprende que pregunten por mi estado de salud, decía, porque yo he olvidado el asunto. En un ejercicio de higiene mental en los últimos meses he optado por borrarlo de mi mente, tratarlo como si nunca me hubiera sucedido o como si hubiera sucedido hace mucho, otorgándole en mi biografía el mismo grado de importancia que tuvo aquella novia egoísta de cuyo nombre no quiero acordarme o aquel viejo Renault que me dejaba tirado en las cuestas.
Francisco Rodríguez Criado
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