Acción-formación social y ética

San Romero y San Pablo VI, modelos para la juventud

14.10.18 | 06:48. Archivado en Iglesia, Ética

Los queridos Oscar A. Romero, arzobispo mártir salvadoreño, y San Pablo VI son declarados santos, un regalo y alegría del pueblo de Dios para toda la humanidad. Ahora que en la iglesia estamos celebrando el sínodo sobre la juventud, la santidad de Romero y Pablo VI deben ser ejemplo para los jóvenes, para toda persona. Todo ser humano, en especial el joven, lleva en lo más profundo de su ser el deseo de ser sujeto gestor y transformador del mundo e historia; vivir en esa entrega para amar fraternal y solidariamente en la lucha por la paz, por el bien común universal y la justicia con los pobres de la tierra. Y, de esta forma, buscar la verdad, la belleza y el bien. Trascenderse en ese amor a los otros y al Otro, a Dios mismo que nos enraíza y colma en estos anhelos de paz, justicia y vida espiritual, plena y eterna. De todo lo anterior, Mons. Romero y Pablo VI son modelos para la juventud.

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El legado de Medellín con Mons. Romero para la santidad en tiempos de crisis

03.09.18 | 06:58. Archivado en Iglesia, Ética

A nadie se le esconde que, en el mundo y en la iglesia, estamos sufriendo una época de crisis con escándalos, abusos, crímenes e ideologías que pervierten la realidad de lo humano y de la fe. Frente a ello, no podemos desanimarnos ni dejar que siga toda esta crisis, que va en contra de la entraña de la persona y del Evangelio. Tal como nos transmite la fe católica. Al Papa Francisco le gusta repetir la frase memorable de Léon Bloy, significativo escritor. “Hay una frase célebre del escritor francés Léon Bloy, que en los últimos momentos de su vida decía: «existe una sola tristeza en la vida, la de no ser santos». No perdamos la esperanza en la santidad, recorramos todos este camino. ¿Queremos ser santos? El Señor nos espera a todos con los brazos abiertos; nos espera para acompañarnos en este camino de la santidad. Vivamos con alegría nuestra fe, dejémonos amar por el Señor... pidamos este don a Dios en la oración, para nosotros y para los demás” (Francisco, Audiencia Miércoles 2 de octubre de 2013).

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Ética, fe e iglesia ante el mal y sus ideologías

27.08.18 | 07:07. Archivado en Iglesia, Ética

Las diversas tradiciones morales, espirituales y eclesiales con sus santos o doctores, junto al magisterio de los Papas como Francisco, se han enraizado en una vida de fe y santidad, una existencia honrada y ética que no se haga cómplice del mal e injusticia. La maldad y pecado más habitual, sutil y profundo es esta pasividad y complicidad ante el mal, la mentira e ideologías que lo justifican y deforman la realidad, que manipulan la verdad real. Y es que, permanecer en la pasividad e indiferencia ante el mal e injusticia, es convertirte en cómplice y colaborador de dicho mal, opresión, desigualdad e injusticia, es mantener el orden injusto establecido.

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Ecología humana e integral con el buen vivir en el III Aniversario de Laudato si'

10.07.18 | 05:27. Archivado en Doctrina social de la Iglesia, Ética

Hemos estado celebrando los tres años de la publicación de la encíclica Laudato si' (LS), sobre el cuidado de la casa común, del Papa Francisco. En donde destaca el evento realizado recientemente en Roma con la participación de diversos grupos, comunidades eclesiales e indígenas para seguir profundizando sobre este bello e imprescindible documento de LS. Tal como estamos experimentado en Ecuador-América Latina con dichas comunidades, en LS se nos muestra una ecología humana e integral que manifiesta el auténtico buen vivir, como nos transmiten dichas comunidades. Es esa inter-relación recíproca y solidaria entre el ser humano, el ambiente y Dios mismo (LS 138-155) con una espiritualidad ecológica y ética del cuidado, que escucha el grito de los pobres de la tierra junto al clamor de la naturaleza.

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Ecología, bioética y buen vivir desde Francisco

29.06.18 | 04:59. Archivado en Doctrina social de la Iglesia, Ética

Una vez más, otro histórico e imprescindible mensaje del Papa Francisco, esta vez, en la XXIV Reunión General de la Academia Pontificia para la Vida. En la línea de su magisterio, con documentos tan importantes como Laudato si' (LS) o Amoris Laetitia (AL), Francisco nos enseña una "ecología humana llamada a considerar la calidad ética y espiritual de la vida en todas sus fases. Hay una vida humana concebida, una vida en gestación, una vida salida a la luz, una vida niña, una vida adolescente, una vida adulta, una vida envejecida y consumada y existe la vida eterna. Hay una vida que es familia y comunidad, una vida que es invocación y esperanza. Como también existe la vida humana frágil y enferma, la vida herida, ofendida, envilecida, marginada, descartada. Siempre es vida humana”.

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Síndrome de la manada, patologías sociales y revolución psico-cultural

23.06.18 | 16:44. Archivado en Ética, Política

Aquí dejo mi reflexión sobre el caso de "la manada". Sinceramente, creo que la chica tenía razón y los jueces no han acertado. Ya que hay bastantes evidencias, no solo en este caso, para pensar que la manada abusó y violó a esta joven u otras. No voy a juzgar la conciencia o mala fe de los jueces, eso solo Dios, pero como digo creo que se han equivocado. Ahora, no debemos caer en el puritanismo e individualismo e incluso en la hipocresía. Hay que realizar un análisis psico-humano, cultural, social e histórico para ir a las raíces y causas más profundas de estas problemáticas y males, con una comprensión más global de la realidad. Estos jóvenes de la Manada, como se ha estudiado en su perfil psicológico y social, son a la vez víctimas de una cultura y sociedad-mundo que, cada vez más, pierde los valores éticos, sin principios morales. Esclavizado por el materialismo consumista, el individualismo posesivo e insolidario, el relativismo y hedonismo del placer por el placer con el pasarlo bien, como es el hipersexualismo, sin ningún límite ético.

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Violencia, mártires y santidad en El Salvador, luz para el mundo

29.04.18 | 08:50. Archivado en Iglesia, Ética

Acabo de pasar unos días memorables e inolvidables en El Salvador, un pueblo tan querido. Con motivo de una serie de conferencias que realicé en la Universidad Jesuita Centroamericana «José Simeón Cañas» (UCA), Cátedra Latinoamericana Ignacio Ellacuría-Departamento de Filosofía. En donde expuse el pensamiento social, ético y educativo latinoamericano con la aportación de los jesuitas mártires de la UCA I. Ellacuría, I. Martín-Baró u otros mártires y testimonios como Mons. Romero o L. Proaño. En esta estancia en el querido pueblo salvadoreño, pude visitar los lugares donde vivieron, fueron asesinados y reposan estos amados mártires como Mons. Romero, Ellacu, Nacho y sus compañeros jesuitas.

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Iqbal Masih, el niño que nos enseñó a ser persona y la fe

16.04.18 | 07:07. Archivado en Religiones, Ética

Este 16 de abril es el día internacional contra la esclavitud infantil. Día en el que hacemos memoria de Iqbal Masih. Un niño pakistaní y mártir católico que, con su fe en el amor, entregó la vida solidariamente, siendo asesinado por su compromiso por la justicia con los niños esclavos y pobres de la tierra. Tenía cuatro años cuando su padre le vendió a una fábrica de alfombras de Punjab, porque necesitaba un préstamo para pagar la boda del hijo mayor. Para saldar la deuda, Iqbal trabajaba de 12 a 14 horas todos los días, haciendo alfombras por un salario de miseria, menos de un dólar. Sin embargo, con los intereses desorbitados, la deuda no para de crecer. A los 10 años, Iqbal asistió a un acto sobre derechos humanos y su vida cambió radicalmente. Consiguió la libertad a través de una campaña del Frente de Liberación del Trabajo Forzado, fundado por Ehsan Ullah Khan.

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Antropología y ética en la salvación integral desde “Placuit Deo”

03.03.18 | 05:47. Archivado en Iglesia, Ética

Se acaba de publicar la Carta “Placuit Deo” (PD), sobre algunos aspectos de la salvación cristiana, realizada por la Congregación de la Doctrina de la Fe (CDF) y aprobaba por el Papa Francisco. Un documento muy significativo e importante, que recoge la entraña de la fe con su salvación liberadora según la Palabra de Dios, la tradición y enseñanza de la iglesia con los Papas como el querido Francisco (PD 1). En la que se nota mucho la mano de la teología del jesuita L. Ladaria, prefecto de la CDF, por ejemplo sus estudios patrísticos. Y que va en la línea de lo más valioso de la antropología teológica, con autores tan relevantes como el querido y ya fallecido J. L. Ruiz de La Peña o el dominico Martín Gelabert , colega de Religión Digital. La carta actualiza toda la teología y el mensaje sobre la salvación, que nos trae la fe católica, en el mundo actual. Un mundo en el que se dan tendencias que desvirtúan esta salvación (PD 2-7) y que, de alguna forma, actualizan antiguos errores sobre la fe: el pelagianismo y el gnosticismo, en los que el Papa Francisco ha insistido (PD 3).

El pelagianismo, como el actual, hace referencia a un individualismo auto-egócentrico, típico del neoliberalismo capitalista. Es una antropología individualista y posesiva que, a la búsqueda de su interés individual, rompe la relación con los otros, con la comunidad e historia y con Dios. Cree que la salvación viene de sus propias fuerzas, poder e intereses sin contemplar los lazos fraternos y solidarios que nos unen en las relaciones personales, comunitarias y espirituales con el Dios Comunión y Solidaridad. El gnosticismo, propio también de esta mentalidad burguesa e individualista, nos impone una espiritualidad y antropología negativa, desencarnada y espiritualista. En la que, en este individualismo no encarnado e insolidario, niega la bondad y dignidad de lo personal, del mundo material, de la naturaleza y la creación de Dios (PD 4).

La salvación, por tanto, no está en este individualismo desencarnado e insolidario del poder, tener y poseer, de la conquista y dominación. Como nos enseña la filosofía personalista, “soy amado luego existo”. La salvación viene por este Don (Gracia) del Amor fraterno y solidario de Dios que, en la historia y mundo, nos libera integralmente. “Frente a estas tendencias, la presente Carta desea reafirmar que la salvación consiste en nuestra unión con Cristo, quien, con su Encarnación, vida, muerte y resurrección, ha generado un nuevo orden de relaciones con el Padre y entre los hombres. Y nos ha introducido en este orden gracias al don de su Espíritu, para que podamos unirnos al Padre como hijos en el Hijo, y convertirnos en un solo cuerpo en el «primogénito entre muchos hermanos» (Rm 8, 29)” (PD 4). La salvación desde la fe tiene su entraña en Jesús, el Dios Encarnado, Salvador y Liberador que ha asumido solidariamente a toda la persona y a toda humanidad, a toda la realidad e historia para salvarla y liberarla integralmente en todos sus aspectos.

Como nos enseña Francisco, “confesar que el Hijo de Dios asumió nuestra carne humana significa que cada persona humana ha sido elevada al corazón mismo de Dios. Confesar que Jesús dio su sangre por nosotros nos impide conservar alguna duda acerca del amor sin límites que ennoblece a todo ser humano. Su redención tiene un sentido social porque «Dios, en Cristo, no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres»” (EG 178). Con su anuncio y realización del Reino de Dios en la historia, como nos muestra el Evangelio, Jesús curaba y sanaba de todo sufrimiento, mal e injusticia. Las curaciones que nos trae Jesús con su salvación, signos y clamores del Reino, significan la liberación integral en cuerpo y alma, de la persona y sus relaciones sociales e históricas (PD 8). Hay que cuidar y respetar la sagrada e inviolable vida y dignidad de las personas con sus cuerpos, con sus condiciones materiales, humanas y sociales que hacen posible el desarrollo integral.

“En consecuencia, la salvación que la fe nos anuncia no concierne solo a nuestra interioridad, sino a nuestro ser integral. Es la persona completa, de hecho, en cuerpo y alma, que ha sido creada por el amor de Dios a su imagen y semejanza, y está llamada a vivir en comunión con Él” (PD 7). En la Encarnación del Dios Solidario en Cristo, la salvación ha incorporado a todo y a todos los seres humanos, al mundo-universo y a toda la realidad histórica. Y de esta forma, desde la Gracia de su Amor, nos regala la salvación liberadora en la filiación divina, la liberación integral de los hijos de Dios que, como hermanos, promueve en unas relaciones de fraternidad, de comunión solidaria y justicia. El corazón de la fe, como nos muestra PD y el Papa Francisco, es toda esta Gramática de la Encarnación, por la que Dios en Cristo asume solidariamente toda nuestra naturaleza y condición personal, corporal, social e histórica. Dios encarna, pues, la Gracia del amor y su justicia liberadora en la humanidad con su corporalidad, mundo e historia para llevarla a su realización y plenitud trascendente, junto a todo el cosmos, en la caridad fraterna.

“Está claro que la salvación que Jesús ha traído en su propia persona no ocurre solo de manera interior. De hecho, para poder comunicar a cada persona la comunión salvífica con Dios, el Hijo se ha hecho carne (cf. Jn 1, 14). Es precisamente asumiendo la carne (cf. Rm 8, 3; Hb 2, 14: 1 Jn 4, 2), naciendo de una mujer (cf. Ga 4, 4), que «se hizo el Hijo de Dios Hijo del Hombre» y nuestro hermano (cf. Hb 2, 14). Así, en la medida en que Él ha entrado a formar pare de la familia humana, «se ha unido, en cierto modo, con todo hombre» y ha establecido un nuevo orden de relaciones con Dios, su Padre, y con todos los hombres, en quienes podemos ser incorporado para participar a su propia vida. En consecuencia, la asunción de la carne, lejos de limitar la acción salvadora de Cristo, le permite mediar concretamente la salvación de Dios para todos los hijos de Adán… Este camino no es un camino meramente interno, al margen de nuestras relaciones con los demás y con el mundo creado. No es una liberación meramente interior, es necesario recordar la forma en que Jesús es Salvador…Cristo, para abrirnos la puerta de la liberación, se ha convertido Él mismo en el camino….Cristo es Salvador porque ha asumido nuestra humanidad integral y vivió una vida humana plena, en comunión con el Padre y con los hermanos” (PD 10-11).

De ahí que esa Encarnación e in-corporación de Cristo en la humanidad e historia, para traernos el Reino de Dios y su justicia liberadora que nos salva, se hace cuerpo por la comunidad e iglesia. Frente a todo este individualismo desencarnado, no hay Reino de Dios ni Encarnación de Cristo sin un pueblo y cuerpo que, desde la Gracia, siga haciendo presente e incorporando a Cristo y su Reino, con su salvación liberadora, en la historia. La iglesia es sacramento de salvación liberadora e integral, histórica y trascendente. Por tanto, es iglesia pobre con los pobres que son carne y cuerpo (sacramento) histórico del Cristo Encarnado, Pobre y Crucificado. Desde la entraña y modelo del Dios Trinitario, Dios Comunión y Solidaridad, la iglesia es la comunidad trinitaria, sacramento de comunión con Dios y de la unidad fraterna de toda la humanidad (PD 12). Tal como, asimismo, nos enseña todo ello el Concilio Vaticano II.

Esta salvación de Cristo, encarnada en el pueblo de Dios y su cuerpo sacramental-comunitario como es la iglesia, se manifiesta de forma especial en la economía salvífica y liberadora de los sacramentos. Los sacramentos celebrados en la iglesia, como cuerpo y sacramento de Dios en Cristo, son los símbolos reales del Reino y Pascua de Jesús. Por los sacramentos se hace presente, visibiliza e historiza la Gracia de Dios con su salvación liberadora del mal, pecado e injusticia (PD 13). Como símbolos reales de esta salvación de Cristo con su Reino y Pascua, los sacramentos y su celebración significan efectiva y transformadoramente la liberación integral de Dios.

Esta economía sacramental donde se asume la materialidad y bondad de la creación, por ejemplo el pan y vino con el que se celebra la Eucaristía, “se opone a las tendencias que proponen una salvación meramente interior….En cuanto somos salvados, en cambio, «por la oblación del cuerpo de Jesucristo» (Hb 10, 10; cf. Col 1, 22), la verdadera salvación, lejos de ser liberación del cuerpo, también incluye su santificación (cf. Ro 12, 1). El cuerpo humano ha sido modelado por Dios, quien ha inscrito en él un lenguaje que invita a la persona humana a reconocer los dones del Creador y a vivir en comunión con los hermanos. El Salvador ha restablecido y renovado, con su Encarnación y su misterio pascual, este lenguaje originario y nos lo ha comunicado en la economía corporal de los sacramentos. Gracias a los sacramentos, los cristianos pueden vivir en fidelidad a la carne de Cristo y, en consecuencia, en fidelidad al orden concreto de relaciones que Él nos ha dado. Este orden de relaciones requiere, de manera especial, el cuidado de la humanidad sufriente de todos los hombres, a través de las obras de misericordia corporales y espirituales” (PD 14).

Por tanto, como nos muestra de igual forma el Papa Francisco (LS 235-236), los sacramentos nos llevan a la conversión personal, social, ecológica e integral en la comunión con Dios, con la creación, con los otros y con los pobres. En la misericordia solidaria con sus sufrimientos e injusticias, con la lucha por la justicia social-global, en la comunión con la naturaleza para promover la justicia ambiental. Todo lo anterior, lleva a la iglesia a la misión en su anuncio del Cristo Salvador y Liberador con su Pascua, proclamando y realizando el Reino de Dios en la historia. Con el diálogo y encuentro fraterno con las otras culturas o religiones, para buscar juntos el bien universal, el amor, la paz y la justicia que trae Dios con su salvación liberadora universal para toda la humanidad (PD 15). Una salvación y liberación integral que se consuma en la vida realizada, plena y eterna. “La salvación integral del alma y del cuerpo es el destino final al que Dios llama a todos los hombres. Fundados en la fe, sostenidos por la esperanza, trabajando en la caridad, siguiendo el ejemplo de María, la Madre del Salvador y la primera de los salvados, estamos seguros de que «somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo” (PD 15).


Teología de la economía y Justicia como experiencia de Cuaresma

19.02.18 | 20:48. Archivado en Iglesia, Ética

El Papa Francisco nos ha transmitido un profundo, espiritual y liberador mensaje para esta Cuaresma que ya estamos comenzando. «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12). En donde nos presenta una vida de fe adulta, madura y de santidad. En el amor fraterno y pobreza solidaria con la comunión de vida, bienes y compromisos con las causas liberadoras de los pobres de la tierra. Frente al mal y pecado del egoísmo e individualismo insolidario con los ídolos de la riqueza-ser rico, del capital/mercado, poder y violencia que nos esclavizan, destruyen y dan muerte. Lo que, de una forma profunda, se une al día mundial de la justicia social, que celebramos este día 20 de febrero.

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Ley natural, antropología y moral con el Papa Francisco

13.02.18 | 13:59. Archivado en Iglesia, Ética

Como es sabido y se ha evidenciado en su último viaje a América Latina, el Papa Francisco es un testigo de la fe y de la moral, muy valorado por la gente de distinta condición. Tanto por creyentes religiosos de diversas confesiones, como por no creyentes. En la línea de la tradición filosófica con sus maestros (autores clásicos) y moral de la fe e iglesia, Francisco nos está transmitiendo una sólida y profunda enseñanza espiritual, antropológica y ética. En donde nos muestra la denominada ley natural: la real naturaleza humana que está constituida por las diversas dimensiones que conforman a la personas como son la espiritual, corporal, moral y social. La ley natural expresa una antropología integral que nos comunica la naturaleza trascendente, vital, corpórea, ecológica, familiar y sociable del ser humano que hay que respetar. Nos manifiesta la conciencia moral que humaniza y trasciende al ser humano en la búsqueda de la verdad y belleza, de la vida y el bien común con la vida social. En la diversidad y complementariedad antropológica, sexual y afectiva del hombre con la mujer en su unión para un amor fiel que da vida y se abre a los hijos, a la solidaridad y al compromiso por la justicia con los pobres.

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La madurez de la vida y de la fe con Francisco en América Latina

22.01.18 | 17:07. Archivado en Iglesia, Ética

En este artículo, vamos a presentar una crónica y síntesis de lo que ha sido el último viaje del Papa Francisco por nuestra querida Latinoamérica, a Chile y a Perú. Sin duda, como por ejemplo nos muestra Z. Bauman o tantos otros, en este viaje Francisco ha testimoniado una vez más que es referente moral y espiritual de la humanidad, de la fe e iglesia. Nuestro querido Papa Francisco, sucesor de Pedro, llevó su mensaje espiritual: la alegría de la fe, la paz, la justicia con los pobres de la tierra y la ecología integral en el Dios de la Vida. Ya al iniciar el vuelo, afirmó que "estamos en el límite, estoy realmente asustado. Debemos eliminar las armas nucleares". En este sentido, el Papa ha querido que se difunda la imagen de un niño, que espera para llevar a su hermano pequeño hasta el crematorio, tras la masacre de Nagasaki. Este es "El fruto de la guerra", afirma el Papa, "tengo miedo de la guerra nuclear, estamos al límite. Encontré esta imagen por casualidad, y me conmovió cuando la vi. Quería imprimirlo y dárselo, porque una imagen mueve más que mil palabras".

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Jueves, 22 de noviembre

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