Acción-formación social y ética

El Espíritu de vida, los laicos y la familia

19.05.18 | 06:25. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Este domingo 20 de mayo conmemoramos Pentecostés, la fiesta del Espíritu que, con la venida de Jesús y su proyecto de Reino de Dios, sigue fundado la iglesia para la misión evangelizadora. Y justo ese mismo día, se celebra el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar con el lema “Discípulos misioneros de Cristo, Iglesia en el mundo”. La Comisión Episcopal de Apostolado Seglar en España ha elaborado los materiales para esta jornada, en donde se nos transmite que “el laicado juega un papel fundamental para esta nueva etapa de la evangelización”. Los Obispos muestran que “ser discípulos misioneros de Cristo consiste en estar atentos a las necesidades de nuestros hermanos, especialmente de los pobres y los excluidos y convertirnos para ellos en oasis de misericordia, luchando por un mundo más justo y solidario”. También significa, continúan, “encarnar la vocación al Amor a la que estamos llamados, especialmente en lo cotidiano (familia, trabajo, ocio, etc.), sabiendo acoger y aprender de todos”.

En este sentido, La iglesia acaba de dar a conocer los Estatutos del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, impulsado por el Papa Francisco. Su misión radica "en aquellas materias que pertenecen a la Sede Apostólica para la promoción de la vida y del apostolado de los fieles laicos, para el cuidado pastoral de los jóvenes, de la familia y de su misión, de acuerdo con el plan de Dios, y para la protección y el apoyo de la vida humana" (Art. 1). El Dicasterio se ocupa de la Promoción de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo. Animando y fomentando “la promoción de la vocación y de la misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo, como individuos, casados o no, y también como miembros pertenecientes a asociaciones, movimientos y comunidades" (Art. 5).

Quiere "favorecer en los fieles laicos la conciencia de la corresponsabilidad, en virtud del bautismo, para la vida y la misión de la Iglesia, de acuerdo con los diferentes carismas recibidos para la edificación común. Con una atención particular a la misión peculiar de los fieles laicos de animar y perfeccionar el orden de las realidades del mundo (cf. LG 31)” (Art. 6, 1). En el espíritu de la Constitución pastoral Gaudium et Spes (GS, Concilio Vaticano II), que invita a hacer propias "las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres y de los que sufren" (GS 1). De esta forma, los laicos desarrollan la acción evangelizadora y misionera que, en el en amor fraterno, efectúa la promoción humana y social integral (Art. 6, 2). Este Dicasterio quiere promover iniciativas para los jóvenes con su protagonismo de "en medio de los desafíos del mundo actual". Es por ello, que apoya "todas las iniciativas del Papa en el ámbito de la pastoral juvenil". Y se encuentra al servicio de las Conferencias episcopales, de los movimientos y asociaciones juveniles internacionales, "para promover y organizar encuentros a nivel internacional", siendo una tarea clave "la preparación de las Jornadas Mundiales de la Juventud" (Art. 8).

El Dicasterio trabaja para profundizar la reflexión sobre la relación entre el hombre y la mujer en su respectiva especificidad, reciprocidad, complementariedad e igual dignidad. Valorizando el "genio" femenino, contribuye a la reflexión eclesial sobre la identidad y la misión de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad, promoviendo su participación. A la luz del magisterio papal, promueve la atención pastoral de las familias, protege su dignidad y su bien basados en el sacramento del matrimonio, favorece sus derechos y responsabilidades en la Iglesia y en la sociedad civil, para que la institución familiar pueda cumplir cada vez mejor sus funciones tanto en el ámbito eclesial como social. Discierne los signos de los tiempos para valorar las oportunidades a favor de la familia, para hacer frente con la confianza y la sabiduría del Evangelio a los desafíos que la atañen y aplicar en el hoy de la sociedad y de la historia el plan de Dios sobre el matrimonio y la familia (Art. 10, 1-2).

Sostiene y coordina iniciativas a favor de la procreación responsable, así como para la protección de la vida humana desde la concepción hasta su fin natural, teniendo en cuenta las necesidades de la persona en las diversas fases evolutivas. Promueve y alienta a las organizaciones y asociaciones que ayudan a la mujer y a la familia a recibir y apreciar el don de la vida, especialmente en el caso de embarazos difíciles, y a prevenir el aborto. También apoya programas e iniciativas destinados a ayudar a las mujeres que hubieran abortado. Sobre la base de la doctrina moral católica y del Magisterio de la Iglesia estudia y promueve la formación sobre los principales problemas de la biomedicina y del derecho relativos a la vida y sobre las ideologías en fase de desarrollo que atañen a la vida humana inherente y a la realidad del género humana (Art. 13).

Tal como se observa, suscitado por el Espíritu de Vida en el ministerio del Papa Francisco, este Dicasterio supone un renovado vigor en la misión de la iglesia con realidades eclesiales claves como son el laicado, los jóvenes, las mujeres y la familia. Ya los Obispos españoles afirmaron hace mucho tiempo que "la nueva evangelización se hará, sobre todo, por los laicos, o no se hará" (CLIM 148). La misión específica del laicado con los jóvenes, las mujeres y las familias es, ejerciendo la constitutiva caridad política, gestionar y transformar el mundo para que se vaya ajustando al Reino de Dios. Tal como enseña San Juan Pablo II y nos transmite Benedicto XVI, “el deber inmediato de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es más bien propio de los fieles laicos. Como ciudadanos del Estado, están llamados a participar en primera persona en la vida pública. Por tanto, no pueden eximirse de la « multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común ». La misión de los fieles es, por tanto, configurar rectamente la vida social, respetando su legítima autonomía y cooperando con los otros ciudadanos según las respectivas competencias y bajo su propia responsabilidad” (DCE 22; CL 42).

Como afirma programáticamente Francisco, en relación a los desafíos eclesiales, “los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados. Ha crecido la conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia. Se cuenta con un numeroso laicado, aunque no suficiente, con arraigado sentido de comunidad y una gran fidelidad en el compromiso de la caridad, la catequesis, la celebración de la fe. Pero la toma de conciencia de esta responsabilidad laical que nace del Bautismo y de la Confirmación no se manifiesta de la misma manera en todas partes. En algunos casos porque no se formaron para asumir responsabilidades importantes, en otros por no encontrar espacio en sus Iglesias particulares para poder expresarse y actuar, a raíz de un excesivo clericalismo que los mantiene al margen de las decisiones. Si bien se percibe una mayor participación de muchos en los ministerios laicales, este compromiso no se refleja en la penetración de los valores cristianos en el mundo social, político y económico. Se limita muchas veces a las tareas intraeclesiales sin un compromiso real por la aplicación del Evangelio a la transformación de la sociedad. La formación de laicos y la evangelización de los grupos profesionales e intelectuales constituyen un desafío pastoral importante” (EG 102).

Por tanto, debemos acoger toda esta renovación de la iglesia que, en el camino del Vaticano II, Francisco está llevando a cabo promoviendo la co-responsabilidad eclesial de los laicos, las mujeres, los jóvenes y la familia al servicio de la misión. Una iglesia en conversión misionera y pastoral, en salida hacia las periferias para llevar el Evangelio de la alegría, la misericordia, la paz, la solidaridad y la justicia; frente a la globalización de la indiferencia y la cultura del descarte. Una iglesia pobre con los pobres como sujetos de su promoción, desarrollo y liberación global en el cuidado de la vida en todas formas, dimensiones y aspectos con una ecología integral. En oposición al pecado del egoísmo e ídolos de la riqueza-ser rico y del capital, del poder y de los privilegios elitistas.

Una iglesia y misión con rostro femenino, en el protagonismo y dignidad de la mujer en la vida de la iglesia y del mundo. Con el diálogo y encuentro intercultural e inter-religioso que acoge y valora todo los bueno, bello y verdadero de los otros, de las diversas culturas y religiones. En el ecumenismo con las otras iglesias, con los pueblos y sus distintas espiritualidades religiosas para que se promueva la vida y dignidad del ser humano, la justicia social con los pobres y ecológica con el planeta, la convivencia pacífica y fraterna. En contra de todo mal, desigualdad e injusticia, de las lacras de la destrucción ambiental, de la cultura de muerte y de las guerras. Rechazando toda violencia, fundamentalismo e integrismo. Una misión e iglesia que camina en la historia de la salvación hacia la vida plena y eterna, hacia la tierra nueva y los cielos nuevos donde Dios será todo en todos.


Santidad, mística y sabiduría profética desde Mons. Romero con los mártires

06.05.18 | 06:58. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Se ha anunciado que próximamente se conocerá el lugar y la fecha de la canonización del beato Romero, a la vez que se está tratando de impulsar el reconocimiento del Arzobispo mártir salvadoreño como Doctor de la iglesia. Todavía reciente mi estancia memorable e inolvidable en la tan amada iglesia salvadoreña. Donde estuve realizando una serie de conferencias en la Universidad Jesuita Centroamericana «José Simeón Cañas» (UCA), queremos seguir transmitiendo toda esta experiencia del Salvador. Con nuestros amados mártires como Mons. Romero, R. Grande, I. Ellacuría y sus compañeros jesuitas de la UCA. Tal como asimismo, por ejemplo, nos muestra Mons. José Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador y digno sucesor de Mons. Romero, en su maravillosa e imprescindible segunda Carta Pastoral "Ustedes darán también testimonio, porque han estado conmigo desde el principio"; con el que tuve el regalo y la alegría de estar en dicha visita.

En el seguimiento de Jesús, Mons. Romero con esta iglesia martirial salvadoreña nos transmite una auténtica santidad y mística que, como nos enseña la fe e iglesia con los Papas como Francisco, es inseparable de la profecía con su sabiduría, en la esperanza del Reino de Dios. La experiencia de fe en el encuentro y comunión con Dios está unida indisolublemente al amor al prójimo, a todo ser humano- hermano nuestro-, que constitutivamente se realiza en la promoción de la justicia y de la liberación integral con los pobres en la realidad. La santidad y mística en Cristo es la de los ojos abiertos que es honrada con lo real, que se encarna religándose a la realidad. Y la del principio-misericordia que lleva al corazón la miseria, sufrimiento e injusticia que padecen los otros, los pobres y los pueblos crucificados.

Por tanto, la santidad y mística se asocia íntimamente con la política. Esa virtud ética, social y teologal en la Gracia de Dios como es la caridad política, que promueve el bien común más universal, la justicia social-global y la civilización del amor. La santidad y mística profética se efectúa pues en esta vida honrada, moral y de la santidad política. Y que con ese amor civil y caridad pública e institucional, de forma inteligente, discierne las raíces y causas del mal, injusticia y pecado. El pecado personal del egoísmo que rechaza el amor a Dios y al otro, al pobre, con sus ídolos de la riqueza-ser rico, del poder y la violencia que cristalizan e inter-accionan en el pecado estructural. Esas estructuras sociales e históricas de pecado. Mons. Romero con nuestros mártires de la iglesia salvadoreña, como auténticos místicos y profetas, denunciaron todas estas idolatrías y mecanismos perversos del tener, poseer y del capital que sacrifican la vida y dignidad de los seres humanos, de los pueblos y de los pobres en el altar de la codicia y del beneficio.

“Hermanos son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: No matar. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el Gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!” (Mons. Romero en su última homilía, 23 de marzo de 1980, antes de ser asesinado).

Mons. Romero con la iglesia profética y martirial salvadoreña disciernen los signos permanentes de los tiempos que, en la mirada cristológica e histórica, son los pueblos crucificados por todos estos falsos dioses del lucro, de la ganancia y poder que causan muerte e injusticia a los pobres. Esos pueblos crucificados que en la fe remiten “al Divino Traspasado” (Mons. Romero), al Dios Crucificado en Jesucristo por el Reino con su justicia. Y que desde la Gracia (Amor) de Dios nos traen luz, verdad, salvación y liberación integral como el Siervo de Yahvé (Is 42, 1-4; 49, 1-6; 50, 4-9; 52, 13-15; 53,12).

Nuestros místicos y proféticos mártires con Mons. Romero han discernido evangélicamente como el pueblo crucificado y el pobre, sacramento (presencia) real de Cristo Pobre y Crucificado (Mt 25, 31-46), son lugar (realidad) social y teologal. Allí donde se hace presente, con más verdad e intensidad, la Gracia liberadora del Dios de la vida. “Con este pueblo no cuesta ser buen pastor”. (Mons. Romero, Hom. del 18 de noviembre de 1979). Los pobres con espíritu (Mt 5,3) son los sujetos primeros del Reino de Dios que nos traen verdad, santidad y salvación en su vida de pobreza material, social y espiritual. Con la comunión de vida, bienes y luchas por la justicia liberadora desde la Gracia y esperanza en el Dios vivo de la redención.

Mons. Romero con los mártires como I. Ellacuría (cf. “Utopía y profetismo…”), como nos enseña hoy el Papa Francisco, nos comunican una bioética global y ecología integral en la promoción de la vida en todas sus fases, formas y dimensiones. La defensa de la vida al inicio con el niño por nacer (Mons. Romero, Hom. 18-03-1979), de las víctimas y de los pobres, promoviendo la ética del cuidado, de la justicia social, intercultural, global y ecológica. En la comunión de amor con Dios, con los otros y con la naturaleza.

“Ustedes saben que está contaminado el aire, las aguas; todo cuanto tocamos y vivimos; y a pesar de esa naturaleza que la vamos corrompiendo cada vez más, y la necesitamos, no nos damos cuenta que hay un compromiso con Dios: de que esa naturaleza sea cuidada por el hombre. Talar un árbol, botar el agua cuando hay tanta escasez de agua; no tener cuidado con las chimeneas de los buses, envenenando nuestro ambiente con esos humos mefíticos; no tener cuidado dónde se queman las basuras; todo eso es parte del gran problema ecológico… Cuidemos, queridos hermanos salvadoreños, por un sentido de religiosidad, que no se siga empobreciendo y muriendo nuestra naturaleza. Es compromiso de Dios que pide al hombre la colaboración” (Mons. Romero, Hom. 11 de marzo de 1979).

Mons. Romero con su sabiduría profética y testimonio mostró el Don de la Gracia que nos trae la salvación y liberación integral de la humanidad, de la historia y de todo el cosmos. Por la que el mal, la muerte, el pecado y toda injusticia serán vencidas definitivamente por el Dios Redentor. “La liberación que la Iglesia espera es una liberación cósmica. La Iglesia siente que es toda la naturaleza la que está gimiendo bajo el peso del pecado. ¡Qué hermosos cafetales, qué bellos cañales, qué lindas algodoneras, qué fincas, qué tierras las que Dios nos ha dado! ¡Qué naturaleza más bella! Pero cuando la vemos gemir bajo la opresión, bajo la iniquidad, bajo la injusticia, bajo el atropello, entonces duele a la Iglesia y espera una liberación que no sea sólo el bienestar material. Sino que el poder de un Dios que liberará de las manos pecadoras de los hombres una naturaleza que, junto con los hombres redimidos, va a cantar la felicidad en el Dios liberador” (Mons. Romero, Hom. 11 de diciembre de 1977).


Eco-teología y economía frente al capital extractivista

22.04.18 | 07:42. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Este 22 de abril celebramos el día de la tierra. La fe e iglesia con su enseñanza moral y doctrina social (DSI) lleva tratando, hace ya mucho tiempo, de promover otro tipo de desarrollo en el mundo, más humano, solidario e integral. Tal como nos muestran los Papas como Juan XXIII y Pablo VI con el Concilio Vaticano II, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco con su magisterio y encíclicas sociales. Por ejemplo, “Laudato si” (LS) de este último Papa, dedicada íntegramente a una ecología integral. Y la significativa carta pastoral “Discípulos misioneros custodios de la casa común, Discernimiento a la luz de la Laudato si”, de los Obispos latinoamericanos (CELAM) que recomendamos vivamente leer.

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Santidad y justicia en la alegría de la fe con Francisco

10.04.18 | 06:00. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Se ha publicado la nueva, bella e imprescindible Exhortación Apostólica del Papa Francisco, "Gaudete et exsultate (GE)”, sobre la llamada a la santidad en el mundo contemporáneo. En este significativo documento, actualizando toda la teología y enseñanza conciliar en el horizonte del Vaticano II, Francisco nos muestra las claves que orientan la fe y espiritualidad para la vida de santidad. Frente a todo elitismo y pastoral de selectos, en el camino de la fe con los movimientos apostólicos obreros como la JOC o la HOAC (con E. Merino, G. Rovirosa…) y el Concilio, el Papa nos llama a todos para vivir esta vocación universal de la santidad. Una santidad que se realiza en la vida cotidiana, con una espiritualidad y mística que se encarna en la realidad, en el mundo y en la historia de los pueblos con sus relaciones humanas, comunitarias y sociales (GE 6-18).

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El camino de la fe e iglesia en la memoria de Medellín

05.04.18 | 05:47. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Ya se está conmemorando el 50 aniversario de la celebración de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, que tuvo lugar en Medellín (1968). El episcopado latinoamericano en Medellín quiso realizar la actualización y profundización de la fe, de la misión e identidad de la iglesia en América Latina a la luz del Concilio Vaticano II. Y para comprender esta encarnación y hondura del Vaticano II en Medellín, hay que situarse en el contexto de la realidad social e histórica latinoamericana. Una realidad que, como nos muestra Medellín, es dominada por la "miseria que margina a grandes grupos humanos. Esa miseria (que) como hecho colectivo, es una injusticia que clama al cielo…El subdesarrollo latinoamericano es una injusta situación promotora de tensiones que conspiran contra la paz" (n. 1). Es la "situación de injusticia", "situación de pecado", "violencia institucionalizada" (n. 16). Y "donde existen injustas desigualdades… se atenta contra la paz" (n. 14). Estas "desigualdades" internas y otras formas de "opresión" son "colonialismo interno" (nn. 2-7) y la "dependencia" económica y política de fuera es "neocolonialismo externo" (nn. 8-10).

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Pensamiento y Vida desde El Salvador-Crucificado

24.03.18 | 06:30. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

En este tiempo ya de Semana Santa por el que nos adentramos en la Pasión y Pascua de Jesús Crucificado-Resucitado, donde celebramos asimismo el aniversario del martirio de Mons. Romero este día 24, Dios me ha concedido cumplir un sueño. El 23 de Abril tendré el regalo y la alegría de estar en el querido El Salvador. En donde realizaré un programa de conferencias en la Universidad Jesuita Centroamericana «José Simeón Cañas» (UCA), Departamento De Filosofía, enmarcadas dentro de la Cátedra Latinoamericana Ignacio Ellacuría. Serán 3 días intensos de ponencias sobre la filosofía y las ciencias sociales que, en el horizonte teológico de la fe, nos legaron los queridos jesuitas mártires de la UCA I. Ellacuría, I. Martín-Baró y sus compañeros.

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La santidad de Mons. Romero, caridad política y justicia con los pobres

08.03.18 | 03:31. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Nos llega una buena y bella noticia: al querido salvadoreño Monseñor Oscar A. Romero se le sigue reconociendo su santidad y será canonizado; junto a la ya anunciada de otro testimonio de la fe, al servicio del bien y de la justicia con los pobres de la tierra, como es Pablo VI al que tanto admiraba Mons. Romero. Dos santos y testigos que tanto aportaron a la espiritualidad, a la solidaridad y a un desarrollo humano, liberador e integral en la equidad con los pobres. Siguiendo una de las últimas intervenciones de Mons. Romero, “La dimensión política de la fe desde la opción por los pobres", que está considerada como uno sus legados espirituales-teológicos y éticos, vamos a presentar diversas claves o realidades que nos muestra la vida y santidad de este ya santo del Salvador. Y qué, cómo vamos a ver, actualiza y profundiza el espíritu y enseñanza del Concilio Vaticano II.

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La iglesia del Evangelio de la pobreza para la misión y el desarrollo

27.02.18 | 01:45. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Recientemente, en el mundo de la fe e iglesia, se han ido sucediendo acontecimientos significativos. Tales como el 90 cumpleaños del catalán Pedro Casaldáliga, Obispo de Brasil que fue felicitado efusivamente por sus hermanos Obispos de Cataluña, reconociendo su servicio y testimonio. El anuncio de la próxima canonización de Pablo VI, llevada a cabo por el Papa Francisco. Y la edición de un libro homenaje al fallecido cura Marcelino Legido, uno de los sabios y testigos del Evangelio más significativos de nuestra época. Con sus luces y sombras, como todos, ellos son modelo y ejemplo de una iglesia pobre con los pobres, de una iglesia misionera y en salida hacia las periferias que promueve la fe y la justicia, el desarrollo y liberación integral. Son pioneros de lo que, en la actualidad, el Papa Francisco nos está transmitiendo y manifestando con su ministerio, al servicio del Evangelio de la alegría, de la misericordia y de la equidad con los pobres.

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La misión en la revolución cultural de la Educación y Universidad con Francisco

31.01.18 | 15:59. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

El Papa Francisco acaba de promulgar la Constitución Apostólica "Veritatis Gaudium (VG), la alegría de la verdad”, sobre las Universidades y Facultades Eclesiásticas. En donde pide “el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma, más aún, «una valiente revolución cultural»” (VG 3). Insiste en la confrontación abierta, a 360 grados, en la interdisciplinariedad tal como vamos a desarrollar. Y pide que estas Universidades y Facultades hagan redes para construir «liderazgos que indiquen vías» que sean capaces de cambiar el actual modelo de desarrollo. En la línea de San Juan XXIII (MM y PT) y de Pablo VI (ES, EN y PP) con el Concilio Vaticano II (LG y GS) que proponen la fe e iglesia en clave misionera-evangelizadora en dialogo con el mundo. Desde esta Doctrina Moral y Social de la iglesia (DSI), una misión promotora del desarrollo solidario e integral de la humanidad, del compromiso ético, público y sociopolítico de los cristianos (Pablo VI, OA). “El criterio prioritario y permanente es la contemplación y la introducción espiritual, intelectual y existencial en el corazón del kerygma. Es decir, la siempre nueva y fascinante buena noticia del Evangelio de Jesús, «que se va haciendo carne cada vez más y mejor» en la vida de la Iglesia y de la humanidad” (VG 4).

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La realidad y misión de las comunidades eclesiales de base

25.01.18 | 16:03. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Las comunidades eclesiales de base (ceb) están celebrando su 14° encuentro intereclesial, con el lema “Yo vi y oí los clamores de mi pueblo y bajé para liberarlo” (Ex 3, 7-8). Por lo que es buen momento para hacer memoria de esta realidad tan significativa de la iglesia. El Papa Pablo VI ya manifestó que las ceb “serán un lugar de evangelización en beneficio de las comunidades más vastas, especialmente de las Iglesias particulares, y serán esperanza para la Iglesia universal” (EN 58). Más tarde, San Juan Pablo II reconocía de nuevo a las "comunidades eclesiales de base como fuerza evangelizadora y que dan una gran esperanza para la vida de la Iglesia" (RM 51). El Papa Francisco nos enseña hoy que las ceb “aportan un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan la Iglesia». Pero, por ello, es necesario que «no pierdan el contacto con esta realidad tan rica de la parroquia del lugar, y que se integren gustosamente en la pastoral orgánica de la Iglesia particular, en las directrices de la Iglesia local” (EG 29).

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La felicidad del humanismo de la fe. En memoria de Fernando Camacho A.

09.01.18 | 23:26. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Ha muerto Fernando Camacho Acosta, al que conocí en Sevilla. Un cura sevillano entrañable, entregado al servicio de la fe y del pueblo en fraternidad, solidaridad y justicia con los pobres. Fue un cualificado y profundo estudioso del Nuevo Testamento, de los Evangelios y Jesús de Nazaret. Durante mucho tiempo, ha sido profesor en los centros de estudios de teología en Sevilla, autor de diversas publicaciones, libros e investigaciones. Varios junto a ese otro relevante estudioso y profesor que fue el jesuita Juan Mateos, con el que colaboró bastante en dichas publicaciones. Asimismo, era responsable de la buena biblioteca de este centro teológico sevillano.

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La equidad con los pobres y contra la injusticia de la pobreza, caminos para la paz

29.12.17 | 18:40. Archivado en Iglesia, Doctrina social de la Iglesia

Este artículo, forma parte de mi colaboración con la Conferencia Franciscana de México (COFRAMEX) para la formación en la paz, con la elaboración de materiales educativos y formativos para dicho fin. Con la campaña que se inicia este 1 de Enero, “Familia Franciscana, constructores de paz y de bien” y su lema: “hagamos el bien, busquemos la paz”. Los diversos estudios o ciencias sociales y la propia fe e iglesia, con su doctrina moral y social, nos muestran claramente que si no se promueve la solidaridad, justicia, derechos y el desarrollo humano e integral: se generan los conflictos, violencias y guerras. Por ejemplo, el Papa Francisco viene enseñando e insistiendo en esta realidad clave de una paz justa, con equidad que libere del mal, desigualdades e injusticias que padecen los pueblos y pobres; que termine con el actual sistema socio-económico que es injusto en su raíz y que, con sus estructuras sociales perversas, impiden la vida, dignidad y desarrollo (EG 59).

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