Acción-formación social y ética

Cultura y educación desde el humanismo ético e integral

01.10.17 | 17:25. Archivado en Religiones, Ética

Este artículo tiene su raíz en mi reciente viaje y estancia en la querida Colombia, en la bella ciudad de Bucaramanga, con motivo de mi conferencia en las V Jornadas Internacionales de humanidades y educación. Organizadas por la Universidad de Santander (UDES), con la temática-cuestión "educación y cultura", en donde estuve invitado como ponente internacional. Y en la Universidad Industrial de Santander (UIS), impartiendo clases de ética. Empezaremos tratando de exponer el sentido de la cultura que, como indica su etimología (similar a la de “agricultura”), es la realidad por la que nos cultivamos como seres humanos. Como afirmaba Adorno, la cultura es el intento de humanizar al animal que somos.

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Ecología integral de vida y ética del desarrollo con espiritualidad liberadora

07.06.17 | 19:50. Archivado en Iglesia, Religiones, Ética

Este artículo está dedicado a la memoria de François Houtart, que falleció el día 6 de junio en Quito. Houtar, de origen belga, era sacerdote, teólogo y doctor en sociología por la Universidad de Lovaina. Fue un relevante científico social, que llegó a participar en el Concilio Vaticano II y en varias Conferencias Episcopales latinoamericanas. Reconocido experto en las materias de sociología de la religión, de las políticas de la globalización y de sus movimientos sociales. Ecuador fue su lugar de residencia en estos últimos años. La Fundación Pueblo Indio, fundada por Monseñor Leónidas Proaño, fue su casa. Era profesor de varias Universidades ecuatorianas como el Instituto de Altos Estudios (IAEN) o la Universidad Central como docente de la Maestría de Sociología Política. Con sus aciertos y fallos, con sus luces y sombras como todos, como confesamos en la fe e iglesia, François Houtart trató de servir al Evangelio (Buena Noticia) de Jesús, al Reino de Dios y su don del amor fraterno, vida, solidaridad, paz y justicia liberadora con los pobres de la tierra.

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Razón, utopía e historia en la esperanza con el Crucificado-Resucitado

17.04.17 | 06:09. Archivado en Iglesia, Religiones

Decía Hegel que la historia es el dinamismo de la conciencia de la libertad, ya que el mismo pensamiento o filosofía se confronta con esa nada o absurdo que es la negación de toda razón, vida y libertad. El Por qué existe el ser y no la nada que indica Heidegger, o la nada y no el ser, la muerte e injusticia de los pobres, con la historización de Ellacuría. La historia de la humanidad, con su razón o pensamiento y cultura, se caracteriza por esta búsqueda e inquietud de un mundo mejor, más libre, con más ser y alma, más vida, justicia y bien. Así lo presenta la Biblia que, como señaló el también filosofo E. Bloch, es un libro que contiene una colección de utopías, un hilo rojo con “el principio-esperanza” que orienta en el horizonte utópico y liberador. La experiencia humana y espiritual nos mueve, el alma de la persona que expresa la trascendencia y el espíritu nos guía. "Pensar es trascenderse. La razón no puede florecer sin esperanza; la esperanza no puede hablar sin razón", tal como nos seguía enseñando ese filosofo de la utopía y de la esperanza que es Bloch.

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Filosofía y la sabiduría de la Cruz

11.04.17 | 20:04. Archivado en Religiones, Ética

A lo largo de la historia, ya que está en su propio ser, las personas y lo pueblos se han preguntado y asombrado ante la existencia. De esa curiosidad, preguntas y asombro nació el amor a la sabiduría (filosofía) que trata de emplear la razón en esa búsqueda de las cuestiones o preguntas más profundas de la vida: de dónde vengo, quién soy, a dónde voy; los trascendentales de la verdad, el bien y la belleza; qué puedo conocer (verdad y metafísica), qué debo hacer (moral) y qué me cabe esperar (trascendencia, religión y Dios) que se sintetizan en qué es el hombre (antropología trascendental y trascendente); el mal, sufrimiento, injusticia y la muerte. Dichas cuestiones u otras similares que, asimismo, han marcado la búsqueda de la experiencia religiosa y de la fe. La razón o filosofía y la fe con la teología- fruto de la reflexión de esa experiencia religiosa-, cada una desde su propia especificidad, han tratado de afrontar dichas preguntas, en la búsqueda del sentido de la vida, del significado y realidad de la existencia.

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Género y mujer desde la antropología en diálogo con la fe

08.02.17 | 16:28. Archivado en Iglesia, Religiones

Nos adentramos, como se titula este artículo, en una cuestión muy actual, debatida y compleja pero no menos importante y significativa, en especial para la fe. Ya que, en el fondo de estas cuestiones, late una concepción antropológica, la compresión de la persona, el significado e identidad del ser humano. En diferentes cosmovisiones antropológicas y espirituales, tales como las religiones monoteístas (judaísmo cristianismo o islam), movimiento obrero, indígenas etc. se nos presenta al ser humano desde la igualdad, complementariedad y diversidad entre un hombre y una mujer (cf. Gen 1-2). De esta forma, el ser humano y su cuerpo, en su constitución y diversidad masculina-femenina, tiene una dignidad e igualdad inviolable, sagrada ya que es imagen y semejanza de Dios.

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San Juan de La Cruz en Navidad, alternativa de vida en amor

14.12.16 | 16:03. Archivado en Iglesia, Religiones

Estamos celebrando la fiesta de San Juan de la Cruz (SJC), uno de los santos y místicos más relevantes de la historia de la fe e iglesia. Doctor de la iglesia, maestro espiritual, una de las cumbres de la literatura y de la poesía junto a su compañera Santa Teresa de Jesús. La vida y obra de SJC nos viene muy bien para irnos preparando para celebrar la Navidad, acontecimiento fundante, junto con la Pascua, de la fe. Él supo comprender y vivir muy bien la entraña de la fe, tal como se nos manifiesta en Navidad. Como nos presenta en su Romance de Nacimiento, “era llegado el tiempo en que de nacer había, así como desposado que en sus brazos la traía, al cual la graciosa Madre en su pesebre ponía…Dios en el pesebre allí lloraba y gemía, que eran joyas que la esposa al desposorio traía, y la Madre estaba en pasmo de que tal trueque veía: el llanto del hombre en Dios, y en el hombre la alegría, lo cual del uno y del otro tan ajeno ser solía”

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C. de Foucauld y el Espíritu de Asís, Raíz de Europa

02.12.16 | 00:44. Archivado en Iglesia, Religiones

Estamos celebrando el aniversario del Beato Carlos de Foucauld, uno de los testimonios espirituales y de la iglesia más significativos de nuestra época. Como se ha dicho, hay claras semejanzas entre Foucauld y Francisco de Asís, que recoge lo más valioso de la fe, de la santidad y tradición de la iglesia. Efectivamente, ambos europeos, la primera etapa de su existencia llevaron una vida más superficial y egolátrica, centradas en sus ambiciones e intereses individuales. Tras lo cual, experimentaron un proceso de conversión a Jesús en una espiritualidad de encarnación en la pobreza fraterna y solidaria con los pobres de la tierra; frente a los ídolos del poder y de la riqueza-ser rico. Como manifestaba Foucauld, “no sé si habrá alguien que pueda contemplarte en el pesebre y seguir siendo rico: yo no puedo”.

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Memoria en el 12 de octubre: puentes en Iberoamérica y pensamiento universal

12.10.16 | 04:32. Archivado en Iglesia, Religiones, Ética

En torno al día 12 de octubre, todavía más, se agudiza todo el debate o disputa acerca de la conocida cuestión del “descubrimiento o conquista” del denominado “nuevo mundo”, el continente americano. En donde suelen oscilar dos posturas o respuesta, que nos parecen pueden resultar desequilibradas. La primera, muy habitual, hacer un juicio grueso a todos los europeos u occidentales, como fueron los castellanos o españoles y cristianos e iglesia. Tachándolos indiscriminadamente de colonizadores, dominadores y opresores con las poblaciones nativas, sus culturas y vidas. Es lo que se conoce como la “leyenda negra”, en este caso, de España o de estos países que llegaron a tierras americanas. Con una sacralización e idealización de dichas tradiciones culturales o formas de vida indígenas como las andinas. La segunda, en el otro lado, negar que hubo esta dominación e injusticia con los nativos de aquellas tierras, afirmando de la misma forma que éstas poblaciones eran totalmente perversas, salvajes y corrompidas.

Con una investigación de las fuentes históricas, como nos muestran hoy estudios sociales y del pensamiento contemporáneo, podemos tratar de comprender toda esta cuestión debatida. Intentando no caer en la ideologización de los hechos o acontecimientos referidos. En primer lugar, ciertamente hubo una conquista o colonización y dominación sobre los nativos a manos de sectores del poder económico y político; que también trataron de manipular la religión o el cristianismo e iglesia, para legitimar dicha opresión y dominación. Sectores políticos y económicos, con la complicidad u omisión de algunos que se decían cristianos o católicos, impusieron todo un despótico y sangriento régimen. Por ejemplo, la denominada encomienda. En donde se explotaba y esclavizaba al indio, en búsqueda del dios (ídolo) del oro u otras materias y recursos que fueron esquilmados, con una dominación económica y política.

Tal como, por ejemplo, afirma Fr. Antonio de Montesinos en su célebre sermón, que se considera como un antecedente, pionero de lo que luego se manifestaría como los derechos humanos.¿Estos no son hombres? ¿Con éstos no se deben guardar y cumplir los preceptos de caridad y de la justicia? ¿Estos no tenían sus tierras propias y sus señores y señoríos? ¿Estos hannos ofendido en algo? ¿La ley de Cristo, no somos obligados a predicársela y trabajar con toda diligencia de convertirlos?... Todos estáis en pecado mortal, y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes” (Sermón de Fr. Antonio. Santo Domingo, diciembre de 1511.

El también reconocido Fr. Bartolomé de Las Casas, que estaba presente y quedó conmovido ante este sermón, más tarde en su defensa de los indios- de forma más o menos precisa pero cierta-, describiría de forma similar dicha opresión e injusticia. Con su conocida obra “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”. Y es que también otros sectores y grupos de españoles o castellanos, como los de la iglesia y sus diversas órdenes religiosas con sus misioneros, fueron firmes defensores de la vida, dignidad y derechos de los indígenas. Como los citados Antón de Montesinos, Bartolomé de las Casas y las comunidades domínicas encabezadas por Fr. Pedro de Córdoba. En inter-relación con la conocida como escuela de Salamanca, con Francisco de Vitoria, Fr. Domingo de Soto y el resto del célebre convento dominico en Salamanca. Una de las cunas del pensamiento y del humanismo, pioneros de los derechos humanos y de la paz, de la justicia social y del derecho internacional. Comunidades de franciscanos y posteriormente de jesuitas, por ejemplo el canario S. José de Anchieta o S. Pedro Claver y sus reconocidas reducciones del Paraguay- tal como recogería la conocida película “la misión”-, fueron otros grupos españoles y eclesiales que se distinguiría por esta defensa y promoción integral del indio. Como el también canario Santo hermano Pedro, fundador de la Orden de los Betlemitas. Al igual que todo un grupo de obispos, además de Bartolomé de las Casas, como Vasco Quiroga, Toribio de Mogrovejo, el mártir Antonio de Valdivieso, etc. Incluido el Papa Eugenio IV que en 1434 dictó una Bula contra la esclavitud y que, junto al Obispo Calvetos, defendió asimismo a los aborígenes canarios. Tal como lo haría asimismo Fr. Bartolomé de las Casas que además de defender a los canarios, en su proceso de defensa de los pueblos nativos, igualmente defendería a los esclavos africanos. Como recoge en otras de sus obras, "Brevísima relación de la destrucción de África", que desmonta cierta leyenda negra que se ha cernido sobre Las Casas.

Y, en esta línea, es cierto que este humanismo ético y cristiano se fecundó con lo más valioso de las culturas nativas que, frente a toda simplificación, tenían realmente valores y aspectos positivos como atestiguaban estos misioneros u otros estudiosos. Pero que, al mismo tiempo, tenían sus fallos o errores. Es sabido que estas culturas primitivas, al lado de lo bueno y verdadero que poseían, tuvieron puntos negros como sacrificios humanos, una sociedad altamente estratificada y machista, etc. Y que todo este humanismo contribuyó a una liberación integral de estas lacras u otras.

Este complejo y fecundo encuentro entre dicho humanismo, español o europeo u occidental e inspirado por la fe cristiana, y las culturas indígenas con su religiosidad o espiritualidades: ha sido un proceso largo en el tiempo; no exento de problemas e incomprensiones mutuas, con sus sombras y luces; a la vez que ha generado toda una cultura humanista, espiritual y liberadora. Lo cual, todo ello, ha aportado mucho y bueno a la historia de América Latina, de la cultura y del mundo en general. Toda esta realidad histórica, cultural e inter-cultural y del pensamiento, que hemos apuntando, ha llegado hasta la época contemporánea. Con un rebrotar y renovación de toda esta fe, espiritualidad, humanismo y pensamiento latinoamericano. Con testimonios tan significativos como D. Hélder Camara, los mártires R. Grande y Mons. Romero, L. Proaño.., por solo dar unos nombres. Y testigos y pensadores como P. Freire, G. Gutiérrez, Scannone, Ellacuría, Martín-Baró y el resto de jesuitas mártires de la UCA, etc.

Esta espiritualidad y pensamiento latinoamericano, con muchos de estos autores formados en lo más valioso en la cultura y teología europea (con maestros como Unamuno u Ortega y Zubiri, Chenu, Congar o Rahner), ha seguido impulsando un humanismo liberador e integral. Con una defensa de la vida y dignidad de las personas o de los pueblos, de la paz y de la justicia con los pobres frente a la desigualdad, injusticia y (como consecuencia) la violencia que ha seguido imperando en el América Latina. Un pensamiento, cultura o tradiciones emancipadoras y liberadoras europeas. Como el movimiento obrero y sus movimientos apostólicos o eclesiales- por ejemplo Cardijn con la JOC o Rovirosa y Malagón en España con la HOAC-, el personalismo con Maritain y Mounier, autores y testimonios como L. Milani o S. Weil etc. se ha fecundado con las corrientes latinoamericanas. Tales como las comunidades eclesiales de base y todos estos testigos o pensadores ya mencionados.

De forma que es posible y necesario continuar con todo este diálogo inter-cultural e inter-religioso, de pensamiento y fe o espiritualidad. Valorando lo verdadero y bueno del otro u otros, con esta filosofía o pensamiento y ética universal. Con estos principios y valores humanistas, morales y universales que (en lo más valioso de la modernidad) nos constituyen como humanos. Como son la libertad, la igualdad y fraternidad, la vida y dignidad de la persona que es fin y no medio. Una ética democrática, cosmopolita y global. Al servicio de la persona como sujeto ciudadano y político- no como objeto-, del bien común, de la paz y justicia liberadora con los pobres de la tierra, en contra de todo mal, desigualdad e injusticia.

La fraternidad en la pobreza solidaria y equidad con los pobres de la tierra, en comunión de vida, de bienes y de luchas liberadoras con los empobrecidos; frente a los ídolos del poder y de la riqueza, del ser rico, de la guerras y violencias, del individualismo posesivo con la competitividad, el mercado y el capital convertidos en dioses (falsos). Esta razón crítica, moral y humanista con sentimientos y valores e ideales, que libera integralmente en la justicia con las víctimas y los pobres, es capaz de abrirnos al encuentro y comunión con el otro. Para buscar, acoger y valorar la verdad, la belleza y el bien de los otros, de la realidad y el mundo. Con el don de la trascendencia, de la espiritualidad y del Dios de la vida, plena y eterna. Tal como nos enseña todo lo anterior la historia, la enseñanza moral y social de la fe e iglesia.


Fe, democracia ética y fronteras: alternativas a la crisis

08.08.16 | 07:24. Archivado en Iglesia, Religiones, Ética, Política

La crisis de civilización que vivimos, hace ya mucho tiempo, solo tendrá salida con una espiritualidad y ética que integre la fe, la razón y la emoción, el pensamiento con el sentimiento, la moral con los afectos, la mística con la política. Relativismos e integrismos, fanatismos o fundamentalismo de diverso tipo, que llegan incluso a las lacras del terrorismo o la corrupción como puede ser hasta el abuso de niños, nos asolan de diferentes formas. Frente a ello, hace falta un dialogo, análisis y discernimiento razonable y crítico, ético y espiritual que conozca o comprenda la realidad, la examine y valore con sus aspectos positivos, buenos y verdaderos, rechazando lo negativo, el mal e injusticia.

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El proyecto mesiánico-liberador del cristianismo En memoria de Senén Vidal

14.04.16 | 23:49. Archivado en Iglesia, Religiones

Ha fallecido en Salamanca, el 11 de abril del 2016, Senén Vidal, uno de los escritores, estudiosos y profesores más relevantes del Nuevo Testamento. Autor de diversos libros y publicaciones, en especial de la figura u obra de San Pablo de Tarso y de Jesús de Nazaret. Senén fue compañero de docencia en el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC, Sede Gran Canaria), y colaboramos en actividades culturales y formativas en el Centro Loyola, Centro Fe-Cultura de los Jesuitas de Las Palmas de GC., donde yo era subdirector. A partir de la obra del amigo y maestro Senén Vidal, como recuerdo con afecto y memoria agradecida, vamos hacer unas reflexiones y consideraciones. Lo que creemos que está en las claves de sus publicaciones u obra y que, a su vez, es la entraña del cristianismo.

El acontecimiento mesiánico

El corazón de la fe cristiana está atravesado por el acontecimiento mesiánico y liberador de Jesús, el Cristo-Mesías Crucificado y Resucitado por el Reino que nos regala el don de su salvación liberadora. Jesucristo con su vida y entrega al servicio de su proyecto, el Reino de Dios, nos trae la transformación liberadora y renovación de la creación, del mundo y de la humanidad, del cosmos e historia. Este acontecimiento mesiánico que nos dona Jesús con su vida y entrega, el Mesías-Cristo Crucificado con su proyecto de Reino, nos introduce en el ámbito de la salvación desde el amor y justicia con los pobres, nos libera del mal e injusticia.

El proyecto mesiánico y escatológico de Jesucristo Resucitado-Crucificado y su Reino: ya empieza a realizarse en el presente, en el mundo e historia, en la transformación liberadora de la humanidad nueva, en la renovación del cosmos y de la creación; y culmina o se consuma en el futuro, en la plenitud de la existencia, en la vida plena y eterna (cf. Rm 8, 22-39). Con la última y definitiva venida de Cristo, el Mesías Crucificado-Resucitado, e instauración de su Reino en todo el universo, con la salvación liberadora y universal, cuando “Dios sea todo en todos” (1 Cor 15,28).

La salvación liberadora y sabiduría de Dios nos viene por Cristo-Crucificado, al que Padre Resucita, que se opone al afán de dominio o poder y codicia de los sistemas e ideologías judía y romana (cf. 1 Cor 1-2). La cruz de Cristo, en donde se manifiesta su entrega y amor en la justicia, es la crítica y liberación integral de toda ley opresora e institución y sistema excluyente, de toda dominación, poder y ambición que impiden la verdadera sabiduría, la real libertad y salvación.

Los poderes y el mal de todo tipo, como son los ídolos de la riqueza y codicia, han entrado en conflicto con el Reino de Dios y su justicia, han perseguido y crucificado a Jesús. El proyecto mesiánico del Reino, que terminó con Jesús en la cruz, es la denuncia profética de todos estos poderes e ídolos que producen muerte e injusticia. Es el anuncio y esperanza de que, en Cristo Crucificado-Resucitado, el mal, la muerte e injusticia no tienen la última palabra; sino el amor y la vida, la paz y la justicia con los pobres u oprimidos y víctimas de la historia.

El pueblo mesiánico

Este acontecimiento mesiánico de Jesús y su Reino convoca al pueblo de Dios, a la comunidad e iglesia mesiánica que, desde el seguimiento de Jesucristo en su Espíritu, va escenificando y testimoniando esta salvación liberadora. El pueblo e iglesia mesiánica existe para el servicio de la misión del Reino, ir haciendo presente el Reino de Dios en el mundo e historia. Ser testigo de la humanidad nueva del Reino, a la que todos los pueblos están llamados.

Por tanto el corazón y la entraña del pueblo e iglesia es la misión del Reino. Cuya norma o ley suprema es el amor fraterno entre este pueblo y todos los seres humanos (cf. 1 Cor 13), hijos del Dios Padre con entrañas maternas que se nos revela en Jesús. La humanidad e iglesia mesiánica, desde el Reino, vive para este amor en la justicia entre los pueblos y con los pobres se acoge por la fe en Cristo Jesús, en la confianza y adhesión firme e incondicional al Reino con su salvación liberadora. Es la fe que se realiza en este amor (Gal 5,6), en la justicia que nos regala Dios, que nos justifica liberando al mundo de la maldad e injusticia; restituyendo salvíficamente a la humanidad y creación al ámbito u orden de la bondad, del amor y de la justicia.

Misión y praxis mesiánica

Por tanto, el don e indicativo de amor del Reino Dios con su justicia liberadora, que nos transforma y nos renueva como justos, nos llama o convoca a la responsabilidad e imperativo moral (cf. Rm 5). Cuya ley es el mismo amor fraterno y justicia con los pobres, excluidos y víctimas de la historia. La libertad humana, moral y espiritual se realiza realmente en el amor, en el servicio y responsabilidad con los otros (cf. Gal 5, 13) en la promoción de la fraternidad solidaria y justicia con los pobres.

El verdadero culto o sacrificio a Dios, como es la eucaristía, supone e implica esta entrega existencial libre y liberadora, este amor comprometido en la praxis solidaria y de la justicia con los pobres (cf. 1 Cor 1, 17-34). De lo contrario resulta que “la celebración del banquete mesiánico, lejos de ser el signo efectivo de una nueva humanidad, en la que quedaban eliminadas las divisiones de la humanidad vieja, se convertía en una manifestación sancionadora de las estructura injusta del mundo viejo” (S. Vidal, Pablo. De Tarso a Roma, p. 154).

Por lo tanto, desde todo lo anterior, vamos viendo como el acontecimiento mesiánico del Reino de Dios, desde la fe y vida en Cristo- tal como se realiza en el bautismo, nos regala el amor y justicia liberadora de toda opresión, desigualad e injusticia. Se terminaron las desigualdades e injusticia por razón de la raza, nación o confesión religiosa (“ni entre judío ni griego”), de sexo (“ni entre varón o mujer”) o clase social y económica (“ni entre esclavo o libre”, cf. Gál 3,26-28). Es la humanidad nueva de los hijos e hijas de Dios que, con la existencia renovada en el amor y fraternidad, nos lleva a terminar con toda dominación, marginación y exclusión.

Como se observa por todo lo dicho hasta aquí, como nos enseña la teología y enseñanza de la iglesia, el cristianismo no puede perder nunca toda esta entraña mesiánica-escatológica. La fe cristina está constituida por esta tensión profética, utópica y trascendente. Con la esperanza de la salvación liberadora de todo mal, muerte e injusticia que va transformando y renovando el mundo e historia. El cristianismo es memoria, celebración y praxis del acontecimiento mesiánico del Cristo Crucificado. Lo que subvierte todo poder y sistema injusto, revierte la historia en el amor, solidaridad y la justicia con los pobres y víctimas de la historia.

Conclusión

Para concluir, pues, creemos que si perdemos todo este aguijón mesiánico y profético-escatológico de Jesús Crucificado por el Reino: la religión se aburguesa, la fe se convierte en existencia “light” e ideología, se cae en el individualismo posesivo e insolidario; las comunidades e iglesias se transforman en instituciones burocráticas e ideológicas, burguesas y elitistas. Ya que mantienen o ambicionan el poder, los privilegio y el sistema establecido en el mal e injusticia. Y, de esta forma, no damos testimonio de la fe y misión en Cristo Crucificado-Resucitado por el Reino, impedimos la misión con su salvación liberadora, rechazando el amor fraterno y la justicia de Dios.

Terminamos como al comienzo, dando las gracias a Dios y a Senén Vidal por su vida, por su obra y sabiduría bíblica-mesiánica, por ser testigo de la fe y el amor de Dios en Cristo. Y desde el Espíritu, nos animamos a seguir estudiando e investigando su legado u obra, a continuar y profundizar el proyecto mesiánico del cristianismo. Tal como se nos reveló en Cristo y nos transmitió Pablo. Para pro-seguir con las semillas y los frutos de la salvación, de liberación integral que nos trae Cristo Crucificado-Resucitado con su Reino de amor y fraternidad, paz y justicia con los pobres.


Jesús Crucificado-Resucitado y la razón crítica de la laicidad

28.03.16 | 07:43. Archivado en Iglesia, Religiones

Los cristianos estamos celebrando la Semana Santa y su culminación como es la Pascua de Resurrección, la Pascua de Jesús Crucificado-Resucitado. La fe y la teología nos muestran al Dios que, en la historia, se revela en Jesús de Nazaret y que entrega su vida por el Reino de Dios. El Reino del Dios Padre con Entrañas Maternas, Reino de amor compasivo-misericordioso y perdón, de reconciliación y de fraternidad solidaria, de paz y justicia liberadora con los pobres de la tierra. Jesús entregó su vida por este Reino del Dios Padre y su fraternidad solidaria con los pobres de la tierra, para regalarnos la salvación en el amor y justicia que nos libera de todo mal, pecado e injusticia, del mismo sufrimiento y de la muerte. Por eso los ídolos del poder y la riqueza, el pecado del mundo que es el egoísmo e indiferencia y complicidad ante el mal e injusticia, crucificó a Jesús. Los falsos dioses de los imperios o sistemas dominadores e injustos, con la idolatría del poder y la riqueza, llevaron a Jesús a la cruz ya que rechazaron su amor y entrega por el Reino que nos libera del mal, que trae la fraternidad, la paz y justicia con los pobres.

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Simone Weil, Pensamiento Social y Ética desde la Espiritualidad de la Justicia

05.03.16 | 14:56. Archivado en Religiones, Ética

Simone Weil (SW) nace en 1.909 en París y muere prematuramente a los 34 años. Fue una pensadora, filosofa y profesora muy significativa, una persona comprometida y entregada. En SW, pensamiento y experiencia-acción son inseparables. Para ella, su vida y obra o pensamiento fueron un don o regalo inmerecido que, advertía, se podía frustrar con una existencia mediocre. SW pensaba y creía que la creación o el mundo es un don gratuito que se nos da y que nos vivifica, que satisface nuestras necesidades vitales y alimenta nuestras posibilidades.

La existencia y pensamiento de SW gira en torno al amor y com-pasión, a la solidaridad y compromiso radical (profundo) con el dolor y sufrimiento de la humanidad, con los más pobres y oprimidos. Por ejemplo, con los obrero/as explotados por el capitalismo industrial. Como se observa, de forma alternativa al relativismo y a la superficialidad que rige en buena medida hoy día, ella fue una buscadora incansable de la verdad, de la belleza y del bien que la entendía como un compromiso solidario por la justicia con los oprimidos. De forma similar a la teoría crítica, por ejemplo a Adorno, SW alienta una estética desde las víctimas de la historia que, más allá de las meras apariencias o formas superficiales, penetra en lo más hermoso y belleza profunda. Esto es, en la compasión, solidaridad y compromiso liberador con los explotados y pobres de la tierra.

Para SW, el pensamiento, la filosofía y el conocimiento (epistemología) se realizan: desde la experiencia, corporalidad, trabajo (manual) y servicio-acción o compromiso en el mundo, practicando el amor y el bien; desde el sufrimiento y la injusticia que padecen los más oprimidos y marginados. Este pensamiento o enfoque del conocimiento, sintoniza con lo mejor de la filosofía y de las ciencias sociales contemporáneas en este campo epistemológico. De ahí que en su existencia, SW realizara experiencias de enseñanza o formación en universidades populares y en ateneos con los obreros, experiencias de vida y trabajo en las fábricas. Para compartir la mísera vida y condiciones de los obreros, de los pobres, en una solidaridad radical (profunda).

Es la ciencia desde los crucificados de la historia- parafraseando a E. Stein-, que busca el bien, la justicia, no el poder y la fuerza, más actual que nunca. Su filosofía, pensamiento y la ciencia que proponía tiene, pues, un claro carácter ético-político que, mas allá de conocer y comprender la realidad, busca transformarla desde la verdad, la belleza y el bien o la justicia. Pretende una promoción liberadora de la injusticia con los explotados y excluidos.

De esta forma, para realizar adecuadamente esta ciencia y conocimiento, frente a todo idealismo e individualismo, tiene que desaparecer mi yo y dejar manifestarse a las cosas, a la realidad y su sentido, significado o trascendencia más profunda. En línea similar a como propuso también otra gran pensadora de nuestro tiempo, María Zambrano.

Este conocimiento o compresión de la realidad, se hace desde los polos o dialéctica de la fuerza y, su consecuencia, la miseria o sufrimiento. Una fuerza o dominación que, al ejercerse, transporta a esta realidad y a las personas a una realidad violenta y sin humanidad o vida, la cosifica. Y es que SW tiene una perspectiva humanizadora, ética-crítica de la realidad y de las ciencias humanas o sociales, muy significativa en la historia, teoría o metodología del pensamiento y ciencia social. Con un sensibilidad por el sufrimiento, que visibiliza la opresión e injusticia, fruto de la dominación y tiranía ejercidas por colectivos o estratos sociales. Es la conocida como estratificación social, con sus estructuras-sistémicas que oprimen y empobrecen a otros grupos o capas de la población, que son explotadas y marginadas.

SW nos propone una antropología dialéctica e integral, en donde la persona es, por una parte, abierta, solidaria y encarnada en el sufrimiento de los otros, de los más oprimidos, oponiéndose así al individualismo o liberalismo burgués-capitalista; y por otra, el ser humano es autónomo o independiente-crítico, en el sentido de que no deja que cualquier colectividad o sistema la quiera manipular u oprimir, frente a un colectivismo estatalista.

En el fondo de esta visión de la persona que no muestra SW, se encuentra lo más valioso de la antropología o ciencia social actual. Las cuales nos enseñan como la persona está en relación con los otros y dinamiza o transforma la comunidad y sociedad, lo contrario de lo que nos impone el neoliberalismo y el colectivismo. Y que la sociedad, con sus estructuras y sistemas, condiciona e influye en la persona, como tampoco acepta este individualismo neo-liberal. Es una inter-relación constante, permanente y transformadora entre persona y sociedad.
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Su análisis y propuesta o pensamiento más social, uno de los más importante de nuestra época tal como ha observado A. Camus, se basa en identificar la especialización, la separación o primado de lo técnico-instrumental o deshumanización frente al trabajo manual o humano, como raíz de la opresión social. Un diagnostico de lo peor de la modernidad, en el que coincide, desde diferentes posiciones, con Weber, Ortega o la Escuela de Frankfurt.. En este sentido, SW propone este trabajo manual o humano, a las personas, como centro de la realidad y vida social. Una alternativa de sociedad basada en la libertad e igualdad o justicia para todos, desde la amistad. En línea parecida a lo que propuso I. Ellacuría, frente a la civilización del capital y de la riqueza, la acumulación posesiva con derroche y sin freno, la civilización del trabajo y la pobreza, la humanización, austeridad o el compartir solidario.

SW pretende echar raíces sobre la realidad y sociedad. Ya que las personas y, en especial, los obreros, los oprimidos y excluidos se encuentran en una situación de desarraigo vital y social, les han sido arrancados o expropiados el fruto de su trabajo (bienes y recursos), su dignidad y vida. Un enraízamiento e implantación o religación con la realidad, como también nos enseñó a su modo X. Zubiri, que permita desarrollar al ser humano en todas sus posibilidades y capacidades, que posibilite soportar y resistir la expropiación o alienación a la que se ve sometido, por parte de las fuerzas o poderes.

Como se observa, con sus aciertos o luces y posibles límites, en la filosofía o pensamiento social y ético de SW, en su obra y vida, late el corazón de la mística y espiritualidad de la pobreza solidaria en la justicia liberadora con los pobres de la tierra; frente a los ídolos del poder y de la riqueza, del mercado y capital convertidos en falsos dioses. Este testimonio espiritual de SW bebe del pozo de la fe cristiana, de Jesús Pobre y Crucificado en solidaridad liberadora con los esclavos u oprimidos de la tierra. Y se inserta en toda la historia de la santidad, del amor de una iglesia pobre en justicia con los pobres que da vida, vida digna, plena, eterna...como asimismo está enseñando y testimoniando el Papa Francisco.


Domingo, 19 de noviembre

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