Como dice saruce hay que meterse en los charcos
28.08.08 @ 23:20:11. Archivado en actualidad
Cuánto cuesta tener de nuevo ilusiones y proyectos, volver a tus aficiones, coger de nuevo el hilo a las cosas que abandonas cuando una amenaza de muerte viene a desafiarte, aturdirte y a llenarte de temores y desasosiego y por más valor y ánimo que le eches a la vida no te puedes desprender de los miedos y angustias, de la pena que puedes causar a tus seres queridos y un sinfín de sentimientos se te agolpan dentro de tu alma que hace que des de lado a cientos de cosas que antes de la enfermedad te llenaban y te preocupabas de disfrutarlos.
Llevo unas semanas intentando coger esos hilos de mis ilusiones y proyectos, quizá por eso no esté poniendo el blog actualizado tan frecuentemente como antes. A veces sin saber porqué me levanto, cojo las llaves del coche y me voy a ver el mar y a sentarme en la terraza del restaurante con un buen café, intento que sea el horario que esté cerrado al público y así mi momento es más íntimo y familiar.
He retomado mi mini negocio haciendo velas de nuevo (si queréis verlas poned Mercedes Alexandre en el buscador y hay unas páginas de manualidades, ahí están) Me las inventé, las creación de ese diseño lo saque por cometer un error y lo vi tan bonito que me dio por comercializarlo.
Llevo todo el día organizando mi taller de hacer velas, mi hijo el que tiene el estudio de fotografía me ha dado un rincón de su estudio y allí lo estoy poniendo, está bien por qué nadie me ve como las hago y así mantengo el secreto.
¿Recuperando ilusiones? Puede, quizá.
¿Lo conseguiré? Eso espero, voluntad le estoy poniendo.
La vida sigue y yo intento aferrarme a ella con más fuerzas que nunca, intento hacer cosas aunque no tenga ganas. Como dice saruce hay que meterse en los charcos.
Ayer, uno de mis nieto me convenció (10 años) que lo llevara al campo de futbol del pueblo, jugaba el Rambla, (no se por donde andará, quizá quinta regional jajajaja) Mi nieto era la primera vez que veía un partido en vivo. ¿Saben? ¡Hasta grité GOOOOOL! Y metió cinco goles y paró un penalti… en fin que yo me quedé asombrada de cómo estaba disfrutando en aquel humilde campo con mi nieto que lo veía tan emocionado que me mereció la pena sentarme en esas gradas de cemento y me transportó a cuando yo era una joven de 15 años y por una fuerte amistad con el entrenador Luis Miró y su hija, iba todos los domingos al futbol uno a ver el Sevilla y al otro a ver el Betis, me sentí muy feliz recordando tiempos pasados.
La verdad amigos, me ayuda mucho saber que estáis ahí, no escribo cosas de mucho interés, pero me desahogo de tal forma que los días siguientes a escribiros me son más llevaderos.
Es una sensación rara, muy rara. Siento que tengo tiempo para hacer muchas cosas, que he toreado a la muerte y le he dado un buen quiebro y otras veces me pregunto ¿para qué? Para qué me voy a poner a escribir mis relatos, novelas, poemas, monólogos, mis angustiosas experiencias, afrontando esta enfermedad tan cruel, aunque la venza, si a lo mejor me voy sin terminar nada. La verdad todos nos vamos dejando cosas sin terminar, pero no sabes que te vas a ir, pero cuando sabes que esta enfermedad se te puede revirar piensas que no vas a tener tiempo ya de nada, de proyectos largos y laboriosos y dejas de continuarlos.
Te dedicas a hacer solitarios del ordenador y comencé por el nº1 de “carta blanca” y tengo hechos hasta el Nº 6.440, hasta que no lo hago no paso al siguiente. ¡Qué estupidez! ¿Verdad?
¿Se conseguirá superar estas etapas tan extrañas?
El cuatro de octubre hará un año, veremos cuando llegue como estará mi mente.
Un beso para todos los que me aguantáis.
Mercedes
Comentarios:
El agua está de color azul plateado, y allá abajo, junto a las rocas, unos cuantos peces parecen agradecer la ausencia de bañistas.
El peñón emerge, allá al fondo, infundiendo energía a todo quisque.
Recuerda que somos muchos empujando el carro de la ilusión de vivir cada vez mejor.
Un abrazo.
Hola, Logos, antes Coherencia, no te he olvidado. Nunca lo haré. Pero es que me recuerdas mucho a un tal Letizio, y juzgo incompatible asimilarlo a tí y lo que expones, que es lo que él practica. Me duelen las entretelas cuando lo pienso, y no lo puedo soportar. De verdad.
Uno de mis personajes literarios, comentaba con un amigo, que su vida no había cambiado, sino que el caleidoscopio con el que la miraba, había girado repentinamente, y ya nada parecía igual.
te envío un abrazo, con la visión de este ruidoso mar con levante y resaca, y cuatro colores, azules celeste y oscuro, verde claro, y plata.
Hace unos días, di un gran paseo, de unos cuantos kilómetros, por la orilla del mar. Créeme si te digo que apenas notaba que se hundían mis pies en la arena. Miraba mis huellas de pies descalzos, y las veía profundas, exageradas, casi escandalosas. Porque yo me deslizaba por encima, sin el menor esfuerzo, con el corazón henchido de gozo y de esperanza.
¡Fue mi primer paseo largo, después de la quimio!.
En los días siguientes repetí la aventura...
Cada uno se enfrenta a "su" vida de una manera específica, y creo que tú estás entrando en la forma envidiable.
Porque hacer lo mismo que antes, necesita volver a circunstancias anteriores, que la mayoría de las veces, ni deseamos.
¿No te has fijado en que algunos hechos y actitudes, parecen más tenues, y otros, sin embargo, mucho máss intensos?.
Porque como percibiò Berdiaiev, Dios, por ser uno, vive el drama de el Otro: necesita a quien verter su sentimiento, tanto como el hombre siente su soledad. Dios tiene sed de ser amado, pues sin esto la nada lo rodea.
Asì, plantò en el centro del huerto el Árbol de la Vida, que es su Alma: para que tomemos de Él: pues no hay mayor amor que éste: que uno de su alma en sentimiento a quien ama. Si, esto abriò Jesucristo con su sangre: nacer al Espiritu: sentimiento a èl, para tenerlo.
Todos tenemos que meternos en los charcos. Nos gusta saber que no estamos solos.
Un abrazo
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Mercedes Alexandre
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