RECORDANDO CONIL
19.02.08 @ 11:05:48. Archivado en actualidad
Tanto hablar del levante de Conil, de sus calas. de Saruce desafiando las olas, me habeis hecho abrir el baul de los recuerdos.
De pequeña mis recuerdos empapados de sal y espuma marinera están en Cádiz, en esa playa de la Victoria y el hotel Playa y sus alrededores. Solían mis padres alquilar por tres meses unos chalecitos en el paseo marítimo, a pié de playa, puedo hasta recordar el nombre de uno de los propietarios que alquilaba, era el general Agulló y me parece que el chalet se llamaba Villa Valencia. En otro post he hablado de las calles de Cádiz, de sus tiendas, restaurantes y no sé si nombré una de las primeras salas de fiestas "El Trocadero" situada en la terraza de un altisimo edificio situado cerca del muelle, con una vista preciosa.
Recuerdo el trolebus de dos pisos y los cortes de luz, a veces cuando esto ocurría y nos encontrábamos en el centro, mi madre cogía un coche de caballo para volver a casa.
Hoy quiero compartir mis recuerdos con vosotros pero de Conil y su Fuente del Gallo.
Conocí Conil con 18 años, cuando Conil era un pueblecito de pescadores y gente de campo, cuando Conil tenía luz electrica gracias al dueño de la panadería miestras hacía el pan o él decidía dar luz, algo primitivo para mi que venía de la ciudad. Los lugares para quedarte a dormir eran casas particulares, casas antiguas y grandes pero con una distribuciónes muy curiosas. recuerdo una que entrabas a la casa, subias unas escaleras, recorrias un corredor y ahí había una ventana que daba al corredor, bueno pués, esa ventana era la entrada a la habitación, a mi me divertía mucho todo aquello, era como el turismo rural de hoy en día pero de verdad de la güena. La llave de la casa era ENORME, y te la tenías que llevar a la playa en el bolso y los colchones eran hechos de hojas de mazorcas, según decían, eran muy buenos para el calor, pero a veces sentías como te pinchaban el cuerpo algún tronco que se le fué al que hizo los colchones.
Dos días antes de venir el levante, pasaba corriendo por las calles del pueblo un chaval con un retraso mental no muy grande, pero que parecía ser que presentía cuando iba a haber levante y gritaba mientras corría: ¡¡¡Fajera, fajera, que ventolera!!! Nunca fallaba, al día siguiente u al otro teníamos levante.
Las mañanas eran preciosas, el aguador con su burro y sus tinajas vendiendo el agua potable, el vendedor de escobas, el aceitunero, el de verduras y cuando corría la voz que había habido matanza de cerdos en algunas casas. Los forasteros (así nos llamaban) ibamos corriendo para poder comprar... ¿Saben qué? ¡¡¡MANTECA COLORÁ!!! La mejor manteca colorá del mundo me la he comido yo en Conil, con su "posito" Divina de la muerte, la manteca estaba pá ponerle un piso, bueno y no digamos del PESCADO de Conil, esas sardinas de piel fina que a veces los pescadores te regalaban cubos llenos porqué habían cogido demasiadas, los salmonetes, acedías, lenguados y las COQUINAS.
Recuerdo había una bajada que ibas dejando atrás la plaza, la churrería, el parque; donde se hacían los actos culturares y ya a punto de llegar abajo a la arena de la playa el CHIRINGUITO, siempre lleno (era el único que había) Si los forasteros les daba por poner alli un toca discos y bailar, el cura del pueblo llamaba a la guardia civil y desenchufaba todo, era pecado bailar y en el sermón de la misa ponía de vuelta y media a los de la capital, pecadores empedernidos y mala influencia para la juventud del pueblo.
Poco a poco se fue modernizando y ya de casada y con mis niños alquilaba unos chalecitos a pie de playa hechos por unos suecos y ya la Fuente del Gallo tenía su hotel y algún que otro chalet.
Se solía ir por la playa caminando hasta el chorro, de unas rocas salía agua dulce y las chicas iban a labarse el pelo despues del baño de mar.
Las playas del sur son divinas, kilómetros y kilómetros de arena fina que puedes ir caminando de un pueblo a otro. ¡Cómo las hecho de menos!
Bueno amigos, los que viven por ahí, tomensé una cervecita con unas sardinitas, unos boquerones de plata, y unas coquinas a la marinera a mi salud y si hay apetito unos taquitos de cazón en adobo.
¡Y pá desayunà... LA MANTECA COLORÁ con pan de pueblo! A mi me daban en vez de la radioterapia una fiambrera de manteca colorá y me ponía buena al instante.
Aqui en Canarias hay playas como las del sur de Andalucía, pero no en Tenerife, las puedes disfrutar en Lanzarote, Fuerteventura, Las Palmas, lo que pasa que aqui en Tenerife el paisaje es mágico, las Cañadas del Teide no se puede explicar con palabras y el color del mar es de un azul intenso por la sombra de su arena negra volcánica y en el sur de Tenerife tambien hay playas de arena blanca pero mas cortas.
Como decía mi padre "recordar es vivir"
Comentarios:
Mi nivel metafórico es profundo como el fondo de una sima marina, eso salta a la vista. Es mi principal rasgo, el rastro seguro para encontrarme si me pierdo un día. Pero me permitirás que te diga una cosa, esto que has escrito del veraneo en Cádiz me ha permitido hacer el viaje al pasado contigo en tu recuerdo, me ha gustado mucho, es como una foto-video en palabras.
Ya veo que te ries, has de saber que siempre he empleado las metáforas para explicarme mejor. Yo mismamente soy una metáfora con patitas ( mis pantorrillas no llegan a más )( explicando la metáfora: tengo las piernas como la novia de Popeye ). Por hoy, ya está bien de confidencias. Un saludo.
No creo que mi talante confunda al lector. "El viejo y su sillón" es un cuento y estos son unas vivencias de juventud tan reales como la vida misma y de azul marino nada de nada, más bien azul mar y del sur.
La manteca colorá ya no se encuentra en las capitales, es un tesoro que aún conserva los pueblos sureños, creo se hace con la pella del cerdo, y el posito es de trocitos de lomo y todo lo bueno que sale del cerdo.
Comerse se puede comer para desayunar, merendar y cenar ¿por que no?
¿calorias? todas las que tú quieras y más, es el inconveniente que tiene.
Me estaba riendo sola, porqué a veces tengo que leer tu post dos veces y despacio para saber que intentas comunicar, son bastantes liantes para mi inteligencia, parece ser que no llego a tu nivel metafórico y profundo y resulta que yo te confundo a ti, por eso me reía.
Del cuento del jubilado y la criada pasas a estos recuerdos de veraneo en Cádiz, que diferencia de talante, de lo imaginado a lo vivido, para el lector las sensaciones que expresas revelan verosimilitud en ambas, para el lector todo es confuso y azul oscuro, pero lo que lée, le gusta, y es gratis. Gracias Alexandre Mercedes, creo que lo de tu enfermedad es ya agua pasada, se te nota en lo de la manteca colorá ( por cierto, no la he visto ni probado nunca ). ¿ Hay varios tipos de ella, no ? ¿ Cual prefieres, la con posito ó la otra que no lo tiene ?, ¿ Se utilizan solo para desayunar, ó son polivalentes ?.
Me alegra esa explosión de gratos recuerdos. Cada una de las sonrisas que nos provocan los recuerdos, nos aporta un plus de vitalidad añadido.
Se te ha olvidado hablar de la puesta de sol en el mar, aunque imagino que allá, en Tenerife, no es difícil mirar hacia poniente.
Carga fuerzas para el "uno menos uno".
Abrazos, abuela blogera.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Mercedes Alexandre
autor
Contacto


