"ACOSADO Y VIOLADO"
06.02.07 @ 23:46:38. Archivado en humor
Acababa de salir de una fabrica dejando a una gran cantidad de amigos tras de sí. Pensó que quizá algún día coincidiría con alguno de ellos en algún lugar de trabajo. Durante algún tiempo fue rodando por almacenes, depósitos, alguna que otra tienda, hasta que por fin lo enviaron a trabajar a un inmenso, enorme hipermercado.
Al llegar a su nuevo trabajo comprobó que iba a ser algo duro y pesado y que tendría que ir de un lado a otro constantemente, pero no le asustó, al fin y al cabo estaba preparado para ello, se consideraba un activo y moderno profesional. Físicamente se encontraba en plena forma a pesar del problema que tenía al caminar. Siempre le habían dicho que caminaba como un cojo borracho, pero a él esto no le importaba, pues sabía que podía hacer su trabajo tan bien como los demás.
Su aspecto era esquelético, se le notaban todos los huesos, pero era fuerte y gozaba de buena salud a pesar de que solía meterse la comida desordenadamente y muy mal equilibrada. La mayoría de las veces era a base de congelados, embutidos y abusaba en exceso de las latas de conservas y de las grasas. Otras veces se excedía cargándose de alcohol, no tenía ninguna preferencia, lo mismo le daba llenarse de cerveza, que de vino, que de licores, o de cava en fechas señaladas. Gracias a su fuerte cabida estomacal podía mezclar sin que le hiciera daño las verduras con el café, los dulces con productos adobados, la carne con el pescado, la fruta con las lentejas y su respectiva morcilla. De vez en cuando se aliviaba llenándose de leche, o de zumos.
Trabajaba la jornada intensiva y algunas horas que le caían cuando llegaban los fines de semanas, o los primeros de mes.
Daba gusto verle como corría con aquellos andares tan extraños y torcidos. De vez en cuando se pegaba grandes tropezones que hacía que la gente se molestara con él, su torpeza sacaba de quicio y ponía nervioso a más de uno, pero se le disculpaba pues se hizo imprescindible por su forma de ser tan servicial. Luchaba por salir airoso de los días de grandes bullas y su único sufrimiento era cuando acababa el primero de todos de trabajar. Intentaba ser siempre el último en recogerse, quería ser el último de la fila, el último en llegar al aparcamiento, pues sino era así lo violaban por detrás sin compasión algunos de sus compañeros.
Para evitar que le hicieran tal humillación se hacía el remolón por los pasillos del hipermercado, simulaba que no podía caminar con soltura y se hacía el lento, el torpe. A veces se quedaba parado delante de alguna estantería, agradeciendo que nadie necesitara de sus servicios y de su ayuda y así poderse recoger el último, pero cuando esto no ocurría y se apagaban las luces y se cerraban las puertas del hipermercado, nuestro amigo se quedaba cansado, aparcado y humillantemente encajado y violado por detrás por otros compañeros sin piedad.
Aquí Termina la triste y vejatoria historia laboral de un simple y servicial “CARRITO DEL HIPERMERCADO”
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Mercedes Alexandre
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