LO MAL HABLADOS QUE SOMOS
17.11.06 @ 01:21:46. Archivado en humor
Si les digo que cuando yo estudiaba había una asignatura que se llamaba “Urbanidad y Modales”, me vais a sacar la edad, pero la verdad es que no me importa, nazca en el año dos mil, o en el tres mil, siempre llegará el día en que te conviertas en una carrocilla. Lo único que hay diferente son las costumbres, las modas y también los conceptos sociales, pero donde se nota más la diferencia de una época a otra es en la manera de expresarnos.
Recuerdo que por aquellos años lo único que yo me atrevía a decir era ¡puñetas!, ¡Fíjense que palabra más inocente!. Yo me creía muy emancipada y realizada porqué ya podía decir puñetas en público, pero de unos años acá ha cambiando el argot de la gente, la manera de expresarse, el léxico.
Ya no-té expresas en andaluz, o en canario, o en gallego. Ahora nos expresamos todos con las mismas palabras. Ahora una persona, cuando se enfada con alguien, no dice: ¡Eres un imbecil!, un arrogante, fatuo, presumido, ahora se le llama ¡gilipollas!, así, así de fácil han inventado una palabra que reúne todos esos insultos.
Antes se decía: fantástica, estupenda, ideal, cuando te gustaba mucho una cosa, algo de calidad. ¿Y ahora que se dice? :
Pues: He visto una película, tengo un coche, me he comprado un pantalón, me he comido unas papas con mojo ¡qué están que té cágas, tía!, o sea, que se te suelta el vientre cuando compras, ves y comes algo que es de calidad.
Antes se decía: esa chica, o chico me gusta, tiene la enfermedad del “muermo” ¿Qué que era la enfermedad del muermo? Pues del –mú-hermo-sa y ahora se dice que la persona en cuestión está de put... madre.
Pero no es solamente el pueblo llano y sencillo el que se expresa así. Hace unos meses en televisión, la mismísima hija de la duquesa de Alba, hablaba así de su hija: ._____ La niña está preciosa, está grandísima, la tía es una cachonda._____
Usando el argot moderno diré ante este comentario sobre una niña pequeña, que me quedé en 33, que me quede alucinado, ¡flipando!.
En algunos telediarios he podido oír como decían que tal, o cual político estaba cabreado, cabreado sí señor.
Por mis tierras andaluzas, hay, o había (ya no estoy segura de nada en este aspecto) una frase que encerraba todos los insultos habidos y por haber, solamente dependía de la entonación, del tono con que era dicha esa frase.
Por ejemplo:
¡Que grassssioso estás tú hoy! = primer grado (con sonrisa)
¡Que grasssioso! = segundo grado ( con sonrisa irónica)
¡Mira que grassioso! = tercer grado ( mueca de sonrisa sarcástica)
Pero cuando la situación requiere un insulto más fuerte, agresivo y como he dicho antes, reunir todos los insultos del mundo, entonces cambiamos el tono y la forma de hacer la frase, ponemos el pronombre personal, en este caso él “TÚ” por delante.
TÚ eres un gracioso, (que se pronuncia secamente Túereún grasssioso) este es uno de los mayores insultos que un sevillano te puede decir.
Antes se decía: “A mí me entra por un oído y me sale por otro”
Ahora se dice: “A mí me la suda” (que asco ¿no?)
Cuando alguien corría con el coche se decía:
“Jesús por Dios va a cien por hora”, “pasó como un rayo”.
Ahora se dice: “Iba a toda leche” “iba follado”
Antes se decía: estás atontao, colgao, estás en la luna. ¡te falta una agüita!,
Ahora se dice: “estás agilipollado”, eres un “pollaboba”,
A una chica apocada, asustadiza, vergonzosa, poquita cosa, antes se le decía:
cursi, bobona, pazguata,
Ahora se la llama: “Coneja”,
La verdad es que se me viene a la memoria muchísimos más ejemplos pero algunos son demasiado fuertes y podría herir la sensibilidad de algunos lectores.
En fin, ¡ya ven! Cómo hemos cambiado nuestras expresiones, ¿y que pasa al final? Pues como dijo en público un alto cargo del gobierno:
¡¡¡Manda huevos!!!.
(se me olvidaba) ¡Cuidado con decirle a alguien de tu mismo sexo ¿”Entiendes”?.
¡¡¡¡ El progreso señores, el progreso ha invadido nuestras lenguas!!!
¡Ñó! Con el progreso.
Fin del monólogo.
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Mercedes Alexandre
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