EL VIRUS DE LA PUBLICIDAD (mientras lo leen voy por un pincho de tranquimisin)
31.08.06 @ 04:33:41. Archivado en humor
Este monólogo ha sido para mí el más duro de escribir. Han sido semanas, días, horas, segundos llenos de sacrificios, subidas y bajadas de tensión, migrañas, ansiedad, vértigo, menos acné juvenil (que más quisiera yo) he sufrido de todo.
¿Se imaginan ustedes la de anuncios que me he tenido que tragar para poder exponer mi punto de vista, mi tesis? Pues lo que se imaginen y más.
Al igual que el ordenador le entran virus y coge unos colocones de muerte, al televisor le ocurre lo mismo, pero son virus pagados, virus de alto diseño que te van destruyendo; no el televisor, sino tu disco duro, o sea tu cerebro, tus neuronas.
La publicidad nos bombardea, eso es ya sabido, el marketing esta de moda y ¡fíjense ustedes que cosas! Para decir tantas chorradas... ¡tanta paja! ¡Hay que estudiar!, ¡Si señor! ¡Hay que estudiar!, ¿Qué cosas no?. Yo me imagino a un profesor de marketing, a un catedrático en publicidad diciendo:
.______ Vosotros sois los jóvenes de hoy, los hombres del futuro, que habéis elegido el camino de la publicidad. ¿Qué es publicidad? Publicidad es joderle al espectador el momento más emocionante, más crucial de una película, de un partido de fútbol, o del programa de Sánchez Dragó (este es un punto a favor de la publicidad). Publicidad es hacerle reconocer y recordar que todos esos programas les llegan porqué la publicidad es el motor que hace te llegue la cultura, el espectáculo, el arte, sin ella no seriamos nada, no sabríamos comprar, ni comparar precios, ni multiplicar nuestros ahorros, ni comer, ni conseguir la felicidad, ni la libertad por desconocer que existe un tapaxs y una compresa ¡con alas!.
Queridos alumnos habéis elegido la profesión que mueve el mundo. Y yo os pregunto ¡publicistas del futuro!: ¿Cuando se llega a ser buen publicista?, cuando se consigue que el telespectador vaya al baño durante la película, durante el partido de fútbol, cuando se consigue que una persona desvelada en la madrugada no coja un libro sino que se ponga a ver televenta._____
Claro, después de estas clases salen con unas ganas locas de infectarnos el televisor, el buzón, el parabrisa del coche con virus legales y autorizados y para ganarse el pan ponen sus neuronas en el asador y se inventan frases como estas:
.____ ¡¡¡Tú te mereces la mejor imagen, el mejor sonido!!! Como esta que te ofrece el televisor “PANITONY” (y te ponen unas imágenes que las estas viendo por tu propio televisor) y hay gente que se cree que la imagen que ven ha mejorado de calidad, ¡si señor se lo creen! y hay otro tipo de gente, gente que está acostumbrada a salir con el cerebro puesto, que dicen: ___ Para que voy a cambiar mi viejo televisor si la veo perfecta_____
Los virus lácteos son los que más te perjudican al cerebro, dañándolo gravemente, porqué se va formando una empanada mental que rompe en crisis con riesgo de quedar en estado de coma profundo.
Cuando uno se encuentra delante de las estanterías de los yogures, cremas, batidos y otras leches, te quedas parada delante de ellos y no puedes recordar si tienes que comprar el que lleva P,H,C con bio-bifudis desnatado, o el que tiene H,C,E descremado sin colorantes, sin aditivos y casi sin yogurt, o el yogurt con C,H,Fº de frutas salvajes de la isla de Tahití, o el nuevo yogurt con tropezones de costillas saladas y boquerones malagueños.
Si decidimos comprar unas simples galletas, la cosa se te complica también y tu cerebro continua empeorando, el virus te va minando cada vez más, pues llega un momento que no recuerdas si debes comer las de fibras rizadas, o de centeno dorado sin levadura, sin harina, sin azúcar, sin grasas, sin huevo, sin.... bueno, que al final ni es una galleta, ni es ná de ná.
Los virus de la publicidad llegan hasta comerte tu autoestima, pues te vas a comprar unos zapatos, unos tenis, por ejemplo, ¿y que pasa? Que sino son “Nikelinos” aerodinámicos, con suela anatómica, cámara de aire (no se pá que, porqué los pies huelen igual de mal cuando te los quitas) sincronización del talón con la puntera cuando efectúas la pisada, plantilla de silicona y homologados por la Unión Europea, pues te sientes un desgraciao, un don nadie, ¿qué dirá la gente, mis amigos, mis compañeros de trabajo? Porqué hoy en día tienes que llevar las marcas que te dice la publicidad. Es igual que si sales por Santa Cruz a dar una vuelta y miras a la juventud, chicas desde 15 años a 30, todas, todas son de la secta “Zarista”, son como pasear por China, todas van iguales, uniformadas, ¿la culpa? El virus de la publicidad.
¿Y cuando estas en la ducha? ¡Dios! Eso si que es fuerte, lloras, lloras y lloras porqué no sabes que bote coger, te hacen ver alucinaciones y ves a los PH luminosos e intermitentes, te preguntas sin saber que contestarte ¿tendré el pelo mixto, semi mixto, casi mixto, grasiento en las raíces y seco en las puntas, caspa en la nuca y grasa en el flequillo? ¡No sabes que champú usar! Hay casos en que las madres le roban el champú a sus hijos, ¡que barbaridad!. Al final te entra una demencia senil y te lo lavas con distergen.
¿Hablamos de los anuncios de las colonias? Pues miren ustedes: después de un exhaustivo estudio realizado por el método de fijación de retinas en pantallas, he llegado a la conclusión de que los anuncios de colonias son MACHISTAS e intentan desprestigiar a la mujer. Nos ponen de locas, de locas perdías.
En un anuncio de perfumes y colonias femeninos salimos mal paradas, nos ponen en pelotas corriendo por una playa, emergiendo de los océanos y tirándonos desde acantilados para poder sacar un bote de colonia del fondo del mar envuelto en algas pegajosas. Nos ponen saliendo de nuestra casa alocadamente, después de haber dejado la ropa tirada por el suelo, (eso si, sobre una moqueta monísima) y corremos y corremos por las calles de la ciudad sin mirar semáforos, ni coches ni ná de ná, y todo eso porque nos hemos puesto una colonia ¡del carajo!, claro y después va una y se la compra ¿y que pasa? Pues que ni puedes volar por las escaleras de tu casa porque las varices no te dejan, ni lanzarte de los acantilados de los Gigantes porqué te esmochas, ni cruzar la calle sin mirar como si fueras una ninfa harta marihuana, demostrando que estas plenamente realizada y segura de ti misma, porqué los conductores te pueden llamar de todo menos bonita. Osease, que te pones dicha colonia y te vuelves loca, histérica, incontrolada.
Con la colonia de hombres te hacen ver a estos más centrados, más interesantes, duros y varoniles, solamente les hacen hacer unas posturitas y que muestren una mirada arrolladora, atractiva e insinuante, que al ponerse la colonia en cuestión, todas las mujeres dejan de hacer lo que están haciendo y lo siguen embelesadas, derretidas, obnubiladas, y conquistadas hasta la médula. Claro, ¿y que pasa?, pues que el hombre sencillito y de a pié se compra dicha colonia y se queda hecho polvo y deprimido porqué no le sigue nadie, porqué no se come una rosca y no liga ni vestido de mascarita en carnavales.
¡Y ya está bien de anuncios! Que tengo la cabeza loca. Otro día hablaré de los anuncios de coches (¡tela marinera!) y de la publicidad dirigida a los infantes.
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Mercedes Alexandre
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