A ras del suelo

Las 20 notas a pie de pagina y las sugerencias que se intuyen en la carta "Misericordia y Amor"

22.11.16 | 23:25. Archivado en PAPA FRANCISCO

La Carta Apostólica “ Misericordia y Miseria” que el Papa Francisco regalaba a la Iglesia el pasado domingo, coincidiendo con la clausura del “Año Santo de la Misericordia”, no es un elenco de reformas eclesiales, como ha llegado a la opinión pública a través de la opinión publicada. La carta no es más que un texto en donde Francisco expone, para que la amnesia no haga estragos, lo nuclear de lo vivido en este Año Santo y advirtiendo que, aunque se cierren las puerta simbólicas en la Basílica, llega “el momento de abrir puertas y dejar paso a la fantasía de la misericordia”. Tras una atenta y sosegada lectura, he encontrado, entre líneas, tres claves que servirán a la tarea renovadora de Bergoglio: La primera es la necesaria tarea de replantear en la Iglesia el concepto de pecado en los ámbitos del dogma, la l amoral, la liturgia, la pastoral y el derecho. La segunda clave es su contextualización en la reforma de la Iglesia y la tercera el estilo y lenguaje así como lo que delatan las veinte notas de referencias a pie de pagina. Y , como estrambote, expreso el miedo a ese grupo contrario a Francisco que descaradamente ya “ha salido del armario”

Corre en el fondo de la carta un venero de agua refrescante en el que se advierte la necesidad en la Iglesia, de un replanteamiento del concepto dogmático, litúrgico, pastoral y canónico de pecado. Francisco, fiel a cuanto dice el Magisterio referente al pecado, no se salta las reglas y , concretamente cuando se refiere al aborto solo expresa lo que dice el: “ Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente…”. Nada de falsos titulares diciendo que “el aborto podría dejar de ser pecado”, según ha cacareado los sectores “pijo-progres” de la Iglesia. Aunque también sobre el pecado de aborto dice algo más que los sectores “ultra católicos” han silenciado y que Francisco ha señalado como pecados tan graves como el aborto, ya que, “también atentan contra la dignidad inviolable de la vida humana” concretando algunos como aquellos pecados que cometen los responsables del hambre y la sed en mundo, especialmente entre los niños; los que propician forzadas emigraciones, los que consienten la situación denigrante de tantos enfermos y ancianos; los que no salen al paso y solucionan los inhumanos lugares en los que viven muchos encarcelados.

Atisbando esta propuesta del Papa sobre la necesidad de volver sobre el concepto de pecado, he recordado unas palabras de Pio XII : “ El mayor pecado hoy es creer que ya no hay pecado”. El momento y contexto en el que las dijo fue el “paisaje después de la batalla” , tras la II Guerra Mundial. Un paisaje lleno de escombros materiales, pero también de escombros morales que dejó en el alma de las gentes la horrible guerra. Aquellas palabras adquieren hoy brillo por su actualidad ya que reflejan la cruda y viva entre muchos creyentes. En el momento actual es necesario abordar el concepto de pecado.

2. Las reformas internas del pontificado de Francisco avanzan más velozmente que las estructurales. Se ve en algunas reformas internas realizadas este año. En la carta se ha puesto excesivo acento y se ha considerado novedad, algo que no es del todo novedad. Me refiero a la facultad que concede a los sacerdotes para absolver los pecados relacionados con aborto y que el papa concedió para este año de forma “excepcional” y que desde ahora se podrá hacer “siempre”. Y hago un inciso en este tema para recordar algo importante: siempre el sacerdote ha estado capacitado para absolver todo pecado, incluso el del aborto, pero lo que no podía hacer era levantar la pena canónica en la que, de forma instantánea, quedaban excomulgados; pena cuya suspensión solo era potestad de los obispos. En algunos países y legislaciones sigue, además, siendo delito civil.

Pero esta sueva reforma se inserta entre otras tantas ya realizadas este año. La que más revuelo levantó fue el decreto, que tiene rango legislativo, sobre nulidades matrimoniales, que mandaba, no solo agilizar los trámites burocráticos y recortar los tiempos de los procesos ; tampoco la deseada gratuidad de los procesos, tan costosos a veces, o la invitación a que se tengan en cuenta muchas razones y causas que antes los tribunales eclesiásticos no solían contemplar. Lo que más revuelo armó fue que se abría la puerta para que en un futuro cercano los divorciados vueltos a casar, puedan recibir la comunión eucarística. Además, en este año, el papa iba soltando sobre la mesa, aunque fuera a modo de titulares, otros temas que desea abordar para evitar tantos sufrimientos en cristianos que se ven marginados por su condición sexual, como es el caso de los homosexuales; o el de tantas mujeres que piden el sacerdocio. Ahí y en la reforma del organigrama de gobierno es en donde Francisco encuentra más palos en las ruedas del carro. Como decía el viejo cura: “Todo problema de la Iglesia parece reducirse a una cuarta; la que va de la bragueta al bolsillo”.

3. Y por último me ha llamado la atención, además del tono propositivo, el estilo y lenguaje, las fuentes que ha tenido en cuenta al redactar la carta y que aparecen en las 20 notas a pie de página. Vayan al texto y vean el silencio sobre cánones, especialmente en canon 1398; o sobre textos del largo pontificado de Juan Pablo II o Benedicto XVI sobre el tema del aborto. No es baladí esta clave que revela que el papa tiene muy en cuenta la Patristica ( Agustín, Cipriano y Pastor de Hermas), los textos del Vaticano II, los textos de los rituales litúrgicos y lo expresado en sus exhortaciones “Evangelii Gaudium” y “Amoris Laeticia” y la “Verbum Domini”.

Pero aumentan mis temores porque va creciendo lentamente ese núcleo contrario a toda reforma y que lo componen cardenales, obispos, clérigos y movimientos laicales. No hace mucho me contaban que un destacado curial de la gerontocracia vaticana había comentado en un grupo de colegas que habría que platear seriamente si la elección de Francisco fue legitima o no. Este núcleo duro, soterrado y silencioso al comienzo, “salió del armario” después de una visita que , al parecer, hizo un grupo de cardenales al papa emérito Ratzinger en su actual residencia. El objetivo de la visita era mostrar su malestar por las reformas que iba haciendo su sucesor. Benedicto XVI , al parecer, los escuchó en silencio y, después , sin responder, marcó el número del móvil de Bergoglio y le dijo: “Santidad han venido a verme unos cardenales quejosos con el papa. Les he dicho que no soy yo el papa. Si quiere se los paso y que hablen con usted” . Sonrojo y estupor. Se rompió la línea y creció el bloque anti Francisco. Y dicen que fue entonces cuando Benedicto XVI decidió apoyar al Papa en un libro- entrevista que acaba de publicarse.


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Comentarios
  • Comentario por un cristiano 23.11.16 | 14:18

    Excelente, Juan. Directo, claro y con sensatez. Gracias.

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