
La realidad, sin embargo, es tozuda. Por fortuna, parece que las iniciativas de los Brown, Sarko y compañía, rebotadas aquí con presteza por Zapatero, han evitado la quiebra del sistema de pagos, pero, tras el triunfalismo consiguiente de los simples, el manual se impone: sigue su marcha inapelable la recesión de libro a que estamos abocados los españoles, fenómeno que, por desgracia, tiene pinta de ser una depresión capaz de enviar a 4 millones de españoles o más al paro. La evidencia es tan obvia que no se entiende el ataque de nervios de que parece haber sido víctima el entorno de Rajoy.
Solo en el horizonte de esa crisis podría inscribirse con cierta lógica, por más que perversa, la iniciativa de cierto juez decidido, ¿con el aliento del Gobierno?, a investigar los crímenes cometidos durante guerra civil y dictadura, especie de causa general contra el franquismo orientada a reescribir la Historia.
Solo una democracia como la nuestra, asediada por todo tipo de corrupciones, es capaz de consentir que aventureros como Garzón campen a sus anchas sin que nadie les llame al orden. El Campeador se enfrenta a la tarea de desenterrar fosas comunes por las cuatro esquinas.
“España entretenida en destrozarse a sí misma”, que dice Víctor Pérez-Díaz. Hercúlea labor de años, que mantendrá a la derecha ocupada y a defensiva, prisionera de los fantasmas del pasado. Cientos de fosas y millones de parados.
Silencio, se rueda. Tenemos dictablanda progre para mucho tiempo.
Lunes, 23 de noviembre
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Casimiro López González
Rolando Rodrich
Juan Cruz Osta
Mercedes Guiot