24/7

El calvario de Telma Ortiz

18.05.08 | 10:02. Archivado en fotoperiodismo, personajes, prensa, tv
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Tres traslados inútiles
Huyendo del acoso mediático, Telma se fue a la casa de su abuela paterna en Asturias, pero hasta allí se trasladaron los paparazzi, y después a Toledo, a la casa de su pareja, pero tampoco encontró en esta ciudad la tranquilidad que buscaba.

Ortiz ha tenido la desgracia de que su imagen «vende muy bien» y, aún en contra de su voluntad, han tratado de convertirla en un personaje del corazón. Para los «cazadores de imágenes», es un filón inagotable, que se ha revalorizado con su maternidad, y los paparazzi están dispuestos a conseguir de cualquier forma esas imágenes, por las que las revistas llegan a pagar cantidades muy elevadas.

Sin escoltas ni chófer
Como obtienen ingresos muy elevados por la venta de «fotos robadas», los paparazzi no dudan a la hora de gastarse auténticas fortunas para perseguir a sus objetivos.

No obstante, Telma Ortiz es un objetivo fácil para ellos: sin chófer ni escoltas ni coches con cristales tintados ni aparcamientos subterráneos es mucho más difícil esquivar a los paparazzi.

Y si ha conseguido proteger a su hija recién nacida ha sido porque desde que dio a luz, Telma ha tenido que «vivir a escondidas» para evitar ser fotografiada, algo que «no se puede consentir», relató ante la juez su abogado, Fernando Garrido.

Para conseguir hacer fotos, en contra de la voluntad de las personas perseguidas, algunos han llegado a pinchar el teléfono de sus víctimas, lo que les permitía disponer de una información exacta y privilegiada sobre sus horarios y movimientos.

Por esta práctica fue condenado hace años en Estados Unidos un fotógrafo español que perseguía a «Gigi» Howard, amiga del Príncipe de Asturias.
Aunque cada vez se oyen más voces cualificadas, como el Sindicato de Periodistas de Cataluña, que advierten de que la profesión del periodismo no tiene nada que ver con las prácticas de los «cazadores de imágenes», éstos siguen amparándose en el derecho a la libertad de información, que ejercen aún a costa de violar el derecho a la privacidad de las personas.

Quienes sufren a los paparazzi se quejan del acoso, las persecuciones e, incluso, los insultos que reciben. Se quejan de los métodos que emplean para fotografiarles en contra de su voluntad.

Pero, al final, lo que se dirime en los tribunales es casi siempre la colisión de dos derechos. Por un lado, el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, recogido en el artículo 18 de la Constitución, y por otro, el derecho a la libertad de información, protegido en el artículo 20.

Protección exagerada
Lo ideal sería evitar que un derecho quedara supeditado al otro. Algunos juristas hablan de una «protección exagerada del derecho a la libertad de información».

Sin embargo, si algo deja claro la juez de Toledo que ha llevado el caso de Ortiz, a pesar de haber rechazado la demanda, es que a la hora de informar no todo vale.

Así, después de dar un varapalo al abogado autor de la demanda, la titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Toledo sugiere a Telma que plantee de otra forma la demanda civil o que acuda a la vía penal, y se dirija contra quienes concretamente le están haciendo la vida imposible: los paparazzi.

En el escrito la juez afirma que, aunque la Constitución prohíba la «censura previa», sí se pueden adoptar «correctamente» medidas cautelares contra quienes conculquen «de forma sistemática los derechos» de las personas «enarbolando la libertad de expresión o información».

La juez alude a las afirmaciones realizadas por el abogado de Telma Ortiz durante la vista celebrada el pasado lunes, en las que advirtió de que corría peligro la «integridad física» de su patrocinada.

Pág. 1 2 3

Bookmark and Share

70 comentarios


Martes, 24 de noviembre

BUSCAR

Hemeroteca

Septiembre 2009
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930    

Sindicación