(PD).- En su Canela Fina de El Mundo, Luis María Anson, responsable de la fundación de La Razón y presidente de la misma durante siete años, ha querido rendir homenaje a quienes hace diez años pusieron el primer número del rotativo en la calle.
Bajo el título La Razón, diez años después, Anson recuerda que todo comenzó cuando Emilio Azcárraga, presidente de Televisa, le ofreció hacerse cargo de los servicios de esta empresa en Europa.
"No sólo me convertía en el periodista mejor pagado del viejo continente sino que me daba ocasión de poner en marcha la televisión digital, el periodismo del siglo XXI".
Los problemas vinieron cuando poco después Azcárraga falleció y su hijo recortó las operaciones internacionales de la compañía. Los redactores embarcados en el proyecto, cuenta Anson, le propusieron sacar un periódico y él aceptó.
"Y se lo ofrecí al presidente de Prensa Española para que se imprimiera en la maquinaria de ABC y se hiciera con la participación que él deseara de la Casa. Me escribió una carta que conservo, augurando el estrepitoso fracaso de la operación. La experiencia del desastre de Claro, que fue un disparate en todo sentido, estaba sin duda en el ánimo del entonces presidente de Prensa Española. A los tres años de aquella carta, la familia Luca de Tena perdió, después de 100 años, el control accionarial de ABC".
"En sólo tres meses conseguimos que La Razón estuviera en la calle. Fue en noviembre de 1998, hace ahora diez años", prosigue, recordando que Antonio Asensio dio un duro golpe al periódico cuando decidió "subir el precio de un periódico que había hecho su propaganda, de cara a los jóvenes, anunciando que se podía comprar a la mitad de los otros periódicos".
Estas fueron las consecuencias:
"Se desplomó la venta y empezó una dura travesía del desierto. Casi todo el mundo profesional creía que no había sitio y que era imposible sacar el periódico adelante. Hubo un director que anunciaba cada lunes la desaparición de La Razón para la semana siguiente. Sólo cinco años después, el periódico había cristalizado y su venta superaba los 140.000 ejemplares. El milagro se había producido."
"Y se debió a una redacción magnífica que sigue trabajando con entusiasmo en la última gran aventura del periodismo impreso español del siglo XX. Yo dejé suavemente La Razón hace tres años por discrepancias ideológicas con el editor, al que dirigí una carta ampliamente difundida. Escribo hoy estas líneas en el décimo aniversario del periódico, como homenaje a mis compañeros que están haciendo una labor sobresaliente, con grandes profesionales al frente, que han seguido la estela del primer director, ese gran periodista que es Joaquín Vila: Francisco Marhuenda, José Antonio Vera, Alfredo Semprún, Jesús Zuloaga, Abizanda, Narváez, Alvarez Gundín... Les aliento a que sigan en el esfuerzo con independencia y dedicación. Y les deseo toda clase de éxitos y venturas. Me siento orgulloso de haber fundado La Razón, de haber presidido el periódico durante siete años y, sobre todo, del espléndido equipo profesional con el que tuve la suerte de trabajar".
Estoy con Rodolfo: Ansón lo que quiere es ver el cadáver de ABC; si piropea a los demás es sólo y exclusivamente para despreciar a su antigua casa. Claro que ves el ABC que él dirigió y lo comparas con el actual y su cada vez menor influencia y no hay que ser un lince para comprobar que el viejo lobo huele carnaza. Vocento sabrá -al menos sabía- de prensa regional, pero de periódicos en Madrid ni pajotera idea y, encima, a los pocos que sabían los margina o los pone en la calle, para traerse a algunos con los que Ansón no contó ni de botijeros.
Lo que le pasa a Ansón es que aún no ha digerido su salida de ABC, que esa sí era su casa, y más tras comprobar el paulatino deterioro del otrora periódico de los Luca de Tena. Así que no deje ocasión para rezumar su venganza, antes desde La Razón y ahora desde su canela fina en El Mundo, para regocijo de los Pedro jotas y compañía. Y no parará hasta poder escribir él mismo un ilustrado epitafio. Los de Vocento se lo están poniendo como a Fernando VII.
Bueno, también fue el que metió en la academia de la lengua a Cebrián, lo que significa que tiene un cacao mental que roza el esperpento
No cabe duda de la La Razón se ha consolidado en su área de despegue. El que pide la Razón como el que pide el Pais es fiel a un ideario. Hay otros periódicos más plurales que pueden alternarse perfectamente, pero con la Razón y con El País se requiere pasión.
Desde 1998 paso olímpicamente de ese sacamantecas llamado Ansón, descendiente orgulloso de piratas. Nunca he soportado a los mentirosos ni a los traidores, por muy mujeriegos, esto... digo, académicos que sean. Eso.
Miércoles, 25 de noviembre
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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