22.05.07 @ 09:20:48. Archivado en Madrid
Es tiempo de encarnar en el mundo el abrazo de Dios, y que nuestro abrazo sea su abrazo al otro. Es tiempo de revelarnos ante el mundo de revelarle su amor en nuestro amor, de poner, ya no la carne en el asador sino el propio corazón regalar. Es tiempo de orar, de dar gracias a Dios por ser todos imagen suya y que su imagen sea tan diversa, de pedir a Dios la creatividad del Espíritu para acertar un nuestra revolución, la revolución de los pobres, de los locos, de los bienaventurados. Es tiempo de orar junto al Padre, de sentir su aliento en nuestra alma, en nuestra casa, de abrir las puertas de las iglesias para que también aquí sople su aliento.
>> Sigue...