Asistimos desconcertados a una agresión descarada y desvergonzada. En una sociedad en la que faltan valores y no sobran ideas, el cristianismo y la Iglesia constituyen el blanco preferido de cineastas, escritores de novelas, tertulianos y políticos. No hace falta que sea verdad lo que dicen, es más, tiene más morbo si no lo es. En cualquier caso, dada la ignorancia generalizada sobre estos temas, no son capaces de distinguir. Suplen la ignorancia con un estilo bronco, dogmático, provocador, siempre descalificador. Ayer, un conocido periodista acusó a la Iglesia de haber pedido perdón sólo tras siglos de tropelías. Esto en un país donde nadie ha pedido perdón desde la destrucción de Numancia.
Acceder a la información completa en 21rs