Otros mártires de la Guerra Civil
06.05.07 @ 08:21:38. Archivado en Mártires
No fueron los únicos religiosos ejecutados por el bando nacional durante la Guerra Civil, pero constituyen un grupo nítidamente identificable. El recuerdo de los 16 curas vascos que en 1936 fusilaron los franquistas resuena setenta años después y golpea en las desmemorias de la Iglesia de la que formaron parte, que los ha relegado al olvido y parece preferir que un velo cubra su recuerdo.
Los primeros en morir fueron Martín de Lekuona y Gervasio de Albizu, que eran vicarios en la parroquia de Rentería (Guipúzcoa) y que fueron fusilados el 8 de octubre de 1936. El mes anterior las tropas de los generales alzados habían ocupado casi toda Guipúzcoa y llegaba la hora de la represión de las izquierdas y de los nacionalistas. Las convicciones religiosas, que se decía legitimaban la sublevación militar, quedaban en el segundo plano. De ahí que las represalias incluyesen a sacerdotes vascos, de filiación nacionalista y hondas actitudes religiosas. Así describía el escritor José Arteche a uno de los ejecutados: "Don Martín de Lecuona era el sacerdote cuya manera de ser más me sugería el ideal del ángel".
Murieron después los siguientes: el cura y escritor José de Ariztimuño (Aitzol), Alejandro de Mendikute y José Adarraga, ejecutados en Hernani el 17 de octubre de 1936. El 24 de octubre fue fusilado en el cementerio de Oiartzun José de Arin, arcipreste de Mondragón. Ese mismo día se ejecutó a José Iturri Castillo, párroco de Marín, así como a los también sacerdotes Aniceto de Eguren, José de Markiegi, Leonardo de Guridi y José Sagarna. El 27, a José Peñaga-rikano, vicario de Markina. Celestino de Onaindía, cura auxiliar de Elgoibar, fue fusilado el día siguiente. Se sabe también que ese mismo mes fueron fusilados los padres Lupo, Otano y Román; el último era el superior del convento de los carmelitas de Amorebieta.
El número de sacerdotes fusilados, las fechas y lugares de las ejecuciones y la coyuntura política y militar en que se produjeron confirman que estas actuaciones del bando franquista no constituyeron incidentes aislados. Fueron iniciativas con un determinado sentido, reprimir a quienes defendían la legitimidad republicana, sin que para esta práctica del terror fuese impedimento que el encausado fuese religioso. No puede descartarse que tal condición constituyera causa o agravante, en un momento en que, por el apoyo decidido de la Iglesia a la sublevación, el bando franquista desplegaría su inquina contra los curas que se oponían a la rebelión. Téngase en cuenta que era el momento en el que desde la Iglesia se gestaba la idea de la Cruzada para referirse a la sublevación, pero sin que quizás se hubieran deducido aún las consecuencias que tal símbolo implicaba o sin que se hubiesen transmitido eficazmente.
Resulta obvio -todos los datos lo corroboran- que sufrieron represalias por sus creencias políticas, no por alguna suerte de actividad armada, pues no era este el papel que les adjudicó el País Vasco fiel a la República, sino el que se ceñía a la asistencia espiritual. La Iglesia no pudo alegar nunca desconocimiento sobre estos hechos. El embajador de Estados Unidos en España durante la guerra civil, Claude Bowers, los denunció en su libro Misión en España, 1933-1939, que señalaba que "esta lealtad de los católicos vascos a la democracia ponía en un aprieto a los propagandistas que insistían en que los moros y los nazis estaban luchando para salvar a la religión cristiana del comunismo".
Y daba datos suficientes para comprobar que la jerarquía eclesiástica española sabía de estas ejecuciones. En enero de 1937 el cardenal Gomá se dirigía por carta al presidente del Gobierno vasco, José Antonio Aguirre, que el 22 de diciembre había expresado su asombro por la pasividad de la Iglesia ante el fusilamiento de los curas vascos. Admitía que se había producido, pues aseguraba que la jerarquía eclesiástica no se había callado en este asunto, pero que su protesta había sido discreta, por considerarlo así más eficaz. Reconocía el hecho y su gravedad... y justificaba que la Iglesia participase en la ocultación.
Hoy sabemos también que en diciembre de 1936 un telegrama del Papa se quejó a Franco por "la ejecución de sacerdotes vascos católicos", en respuesta a protestas de aquel, que pedía que la Iglesia se implicase más en el apoyo a la sublevación. Ninguna duda hay, por tanto, de que las más altas instancias eclesiásticas, incluyendo el pontífice, estaban al tanto de lo que había sucedido en Guipúzcoa, ni de la actitud del bando franquista respecto a los religiosos que no participaban de sus ideas políticas.
La Iglesia, que sostuvo la idea de Cruzada Nacional para legitimar la sublevación militar, fue beligerante durante la Guerra Civil, aun a costa de relegar a algunos de sus miembros. Sigue siendo beligerante, en su insólita respuesta a la Ley de Memoria Histórica, acudiendo a la beatificación de 498 "mártires" de la Guerra Civil. Entre ellos no se cuentan los sacerdotes ejecutados por el ejército de Franco. Sigue siendo una Iglesia incapaz de superar sus posiciones de parte, de hace 70 años, y dispuesta a que tal pasado nos persiga siempre. En este uso político de reconocimientos religiosos se percibe su indignación por la reparación a las víctimas del franquismo. Los criterios selectivos sobre los religiosos que militaron en sus filas resultan difíciles de comprender.
¿Los sacerdotes que fueron víctimas de los republicanos son "mártires que murieron perdonando" y los que fueron ejecutados por los franquistas los olvida la Iglesia? Esta actitud brutal, que quiere además aprovechar el acto para una gran peregrinación de resonancias públicas, señala quizás la incapacidad de la Iglesia española para superar sus rencores del pasado.
El guipuzcoano José de Arteche, en su libro El abrazo de los muertos, de 1956, escribía: "Los hombres de mi generación no tienen remedio; nadie dice que hay que rectificar. Nadie dice que hay que pedir perdón. Uno llega a la conclusión de que en España no se reza el Padre Nuestro".
Manuel Montero, catedrático de Historia de la Universidad del País Vasco (El Pais)
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Comentarios:
Los mártires de ahora como de hace 2000 años son por causa de defender su fé.Luego aquellos, serán mártires para los nacionalistas vascos no para la Iglesia.
Aún así y dandolos por mártires la propor ción es de 16 a 498 el que sepa dividir y hacer prcentajes que lo haga.
Este artículo nos trae el recuerdo de otros dramas de la gran tragedia que fue aquella guerra civil. Su comentario tiene el acierto de defender la memoria de unos sacerdotes que murieron por sus ideas políticas, pero no tiene nada que ver con el concepto religioso de martir, que se refiere a quien muere por su fe.
Los mártires de la guerra civil son los obispos, sacerdotes, religiosos y seglares que fueron asesinados por sú fe.
No dudo de la buena intención del autor de este artículo, aunque aprecio una falta de rigor impropia en un catedrático de historia y que sugiere un objetivo mas político que religioso. A estos efectos, procede recordarle que los procesos revolucionarios que atentan contra la libertad y la soberanía de las naciones suelen terminar en tragedias y para no repetirlas lo mejor es fomentar el amor entre todos los hombres, empezando por los mas próximos, es decir por los ciudadanos de la misma nación, en nuestro...
Veo mucho odio en este blog y poco sentimiento de amor. Cristo nos invitó a amar a nuestros hermanos, al projimo e incluso al enemigo, como el nos amó.
Insisto, las beatificaciones llegan en mal momento por la cercanía electoral, pero si se beatifican a mártires del bando franquista, lo lógico es que también se consideren mártires a los curas y religiosos ejecutados por el bando franquista. Esto es justo y en línea con la recuperación de la dignidad de estas personas.
Paz y Amor es lo que me parece que falta en este blog y en este tema.
CITA: "¿los izquierdistas durante la guerra, hicieron bien matando a católicos, curas y monjas, "Tovical"?"
- La pregunta ya estaba contestada en mi comentario ("Y la violencia no es justificable, pero NINGUNA"), pero parece que se ha puesto usted nervioso al leer lo que precede que, claro está, no es atribuible a TODA la Iglesia (¡Faltaría más!), ni a mí se me ha ocurrido tal generalización, pero lo que expongo no son fantasías ni calumnias, lamentablemente. Si lo fueran, lo malo y contrario a la Iglesia, por demoníaco, como Vd. aduce, quedaría minimizado en mi limitada individualidad con la culpabilidad consecuente. Por lo demás, no creo sea tan pernicioso para la Iglesia, en lo que tiene de humano, que contribuyamos al drenaje que, como en las heridas infectadas o con riesgo de ello, es un medio eficaz y saludable para la efectiva cicatrización; lo otro deriva en fístulas o gangrenas
Sumiso respeto a lo musulmán y laicista. todo muy políticamente correcto.
Eso sí, sigue las pautas políticamente correctas del pensamiento único marcadas por el régimen Polanco-ZP, dice perrerías indemostrables y generalizadas sobre la Iglesia y sus fieles. En fin, manía persecutoria, vista desde una mentalidad patológicamente anticatólica. Es un auténtico hijo de polanco y ZP en su espíritu de extremismo laicista.
Calla todo el bien que desde hace dos milenios ejerce la Iglesia en el mundo, sólo ve malo, sombras, sospechas. Satán estará encantado con él.
¿los izquierdistas durante la guerra, hicieron bien matando a católicos, curas y monjas, "Tovical"?
Todos los que mueren por odio, sin renegar de su fe son mártires, se canonicen o no. Así pasó en la España roja del 36, bajo el dominio de los partidos de izquierda que mataron, torturaron y quemaron iglesias y conventos. Jamás han pedido perdón por ese holocusto ni por lo de para...
Hubo vascos guerreando en los dos lados. El PNV de Navarra y el de Álava apoyaron la sublevación. El PNV de Guipúzcoa y el de Vizcaya subastaron su apoyo entre Mola y el Frente Popular. Pese a lo que dice Bowers, en Vizcaya se produjeron persecuciones, profanaciones y asesinatos de curas y monjas por las izquierdas.
Lamento decir que algunos de esos sacerdotes participaron en la difusión de una ideología racista y clasista como la del PNV. No fueron fusilados por su fe.
Los 498 mártires murieron defendiendo su fe hasta el extremo y perdonando. Por mucho que ZP, El País, la Ser y demás lacayos digan lo contrario.
Los rojos asesinaron por odio a la fe católica a incontable númro de católicos y 7000 religiosas. Así se las gastan.
tú sabes de primera mano, que los muro de la iglesia, los han aprovechado muchos mangantes raritos para cosas que esta feo decirlas.
Este tipo de personas, contrarias a la vida suicidas en potencia, cuando llega la ocasión eligen enesorablemente al mal. Y mira que lo siento.
Pero hoy, lo que interesa de vascongadas, es saber, en que situación y cómo, se respetan los DERECHOS HUMANOS. Algo debes de saber tú, de eso. ¡Cuéntalo!
Dios es VALOR
¿CRUZADA NACIONAL-CATOLICISTA?
La retórica de la Cruzada Nacional se caía, por tanto, por su propio peso: Franco no atacó Euskadi “para salvar a la Iglesia, pues la Iglesia no estaba allí en peligro; ni para salvar a los curas, puesto que estos gozaban de la reverencia del pueblo, y realizaban su función en perfecta paz; ni para hundir al comunismo, pues los vascos no eran comunistas”.
En el capítulo denominado “El martirio de los vascos”, repasa las características de este pueblo, poco sospechoso de comulgar con los “rojos”: “Profundamente religiosos (…), en ninguna otra región es la catolicidad más profunda y sensible”. Su único error, por tanto, fue el de permanecer leales a la República: “Cuando estalló la rebelión, los vascos se alinearon inmediatamente con los leales. Sus iglesias continuaron funcionando como antes; sacerdotes y monjas se paseaban por la calle libremente”.
¿Los sacerdotes que fueron víctimas de los republicanos son "mártires que murieron perdonando" y los que fueron ejecutados por los franquistas los olvida la Iglesia? Esta actitud brutal, que quiere además aprovechar el acto para una gran peregrinación de resonancias públicas, señala quizás la incapacidad de la Iglesia española para superar sus rencores del pasado.
Hay que ser retorcido o ignorante para sostener esa postura.
Los religiosos de los que habla este estudio seguramente habrán alcanzado la Gloria de Dios y sus muertes fueran ignominiosas... Pero ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?.
Un cura que es asesinado por ser de un partido no es un mártir. Un cartero que es asesinado por su fe, es un martir. Sea el asesino uno, otro o el de la moto.
En fín... el caso es enredar...
Fueron abominablemente perseguidos por odio a su fe católica por parte de la masoneria, anarquistas, socialistas y comunistas, que pretendían imponer en España el totalitarismo soviético, y querían extirpar la religión y el pensamiento opuesto (derecha y monarquía). Así de clara es la auténtica memoria histórica, la que no conviene a ZP ni sus secuaces político-mediáticos. La antidemocracia de la izquierda española es bien patente históricamente. Y en los últimos años lo vemos en el golpe político-mediático del 11-M, asaltos a las sedes del PP, los intentos de cerrar la Cope, control sobre casi la absoluta mayoría de medios para así no existir auténtica discrepancia. Los tics totalitarios siguen.
Disculpa Hermenegildo, me extraña tu comentario, ¿es que entendiste mal el argumento o es un chiste desubicado tu conclusión? Se trata de muert@s y de los más dignos de respeto y honra...
PAra los cristianos tanto de derechas como de izquierdas deben recordar que el último deseo de Jesús antes de ser crucificado fue que "amaos los unos a los otros como yo os he amado" y también aquella otra frase lapidaria "amad a vuestros enemigos". No hay mayor amor que el Perdon y la Reconciliación real entre las personas. Creo que en nuestro caso la reconciliación pasa por recuperar la memoria de nuestros seres queridos sin ira, sin rencor, sin odio...
Asesinaron a tantos que, claro, esto va a llevar su tiempo.
Desde que saltó la noticia, resulta que de 192 victimas de la Guerra se ha pasado a 199 en una semana. Al paso que vamos va a faltar sitio en Roma.
Obviamente, al margen del proceso canónico que es propio de la Iglesia, que sigue sus pasos y finalmente seran beatificados, para alegría de sus seres queridos. Quiero centrarme en esto de la Memoria histórica que tanto se habla ultimamente.
Considero que se es justo recordando como memoria de lo acontecido, no como base para emprenderla otra vez a cañonazos, como muchos guerracivilistas de ambos bandos querrían.
Tanto derecho tienen las victimas del franquismo, como las de la república, dado que las victimas son de ambos bandos. Por ello en el lado político de esta beatificación me parece justo y equilibrado qu...
Dios es VALOR
¿quién dio la orden para la matanza del 11-M?
¿O Vd no quiere saber esto?
¿Son mártires los 192 asesinados?
no fueron muertos por defender a Cristo
su iglesia y la fe en su Seññor y Salvador sino por dedicarse a la politica esa es Sr catedratico de cierta historia, la causa por la que son recordados por la izquierda y no por
la Iglesia, ya que no derramaron su sangre por Xto., sino por una postura
politica y humana. Hoy , juzgamos inùtil cualquier muerte por ideas politicas y esta bien que la juzguemos asi pero cada bando recuerda a sus muertos y estos deben ser recordados por los republicanos no por la iGLESIA DE CRISTO
Y todavía no sabemos qué estalló en los trenes ni quién dió la orden.
¡QUEREMOS SABER!
11-Mentira.
No hace falta más. Esta afirmación por sí sola demuestra que estos sacerdotes vascos no fueron fusilados por su Fe católica sino por sus convicciones políticas. No fueron, por tanto, mártires de la Fe.
De esto, se deduce Sr. catedrático, que los socialistas, comunistas y anarquistas ansiosos por convertir a España, incluido "su" Pais Vasco en una réplica del paraiso soviético, fueron los que se rebelearon contra la República y contra el orden que de ella cabía esperar y debía emanar.
El ambiente de horror y terror creado por los indeseables de la izquierda, propiciaron que un militar, a la vista de la inoperancia del gobierno "democráticamente elegido" pero que no supo o no quiso controlar el orden público, arremetiera contra ese gobierno que si bien ganó sus atribuciones en las urnas, luego no supo o no quiso estar a la altura de su cometido y por tanto no merecía dirigir los destinos ...
Fueron muy injustos esos fusilamientos. Cualquier fusilamiento, lo es, sobre todo si la causa de la ejecución es por motivos políticos.
Los "paseos" que se produjeron por el Pais Vasco, indiscriminados como en el resto de España, también fueron muy injustos, porque se hicieron con el más profundo odio hacia a las creencias religiosas y políticas de esas personas.
Dicho o escrito esto, cabe señalar que aquí en este artículo, se habla de la legitimnidad y así fué en efecto, que la legitimidad de la II República, se ganó en las urnas, pero se olvida ingénua o maliciosamente, que esa misma legitimidad se perdió en el momento que los dirigentes de esa República no supieron o no quisieron que imperara el orden y la ley. Los que infringieron las leyes y el orden, fueron los señores de la izquierda pertenecientes a los sindicatos y parti...
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