¿Navidad sin Niño Jesús?
17.12.06 @ 10:12:18. Archivado en Navidad
Sería poco congruente una Navidad sin Niño o una Semana Santa sin Cristo crucificado. Aunque el Estado español no sea confesional, ello no quiere decir en absoluto que los españoles carezcamos de creencias religiosas y de tradiciones comunes que se siguen cultivando por quienes las sienten como partes de su vivir y convivir, más o menos expresamente.
El progresismo, ese talón en blanco y a veces sin fondos, nace de la tradición (y de la evolución) más veces que de revolución alguna. La vigente Constitución española redactada en el intervalo más lúcido de nuestra historia contemporánea dispone que "ninguna confesión tendrá carácter estatal", pero añade que "los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española" que naturalmente las tiene y deben considerarse.
Nuestra Carta Magna no emplea la palabra laicismo que es inevitablemente equívoca; como tantas otras palabras significa más de una cosa y evoluciona en pos de nuevos significados. El laicismo se vincula con la libertad de conciencia y por eso defiende la independencia de todo influjo religioso, un imposible porque esa misma libertad es la que permite que muchos laicos seamos católicos o cristianos sin perjuicio de aceptar que ninguna religión prevalezca sobre el poder civil en los asuntos temporales y viceversa, claro; por eso las fronteras son imprecisas y hasta cambiantes.
El influjo es mutuo. Ahora, no podría desconocerse que fenómenos tan palpitantes como el de la globalización, las uniones multinacionales y en Europa al menos, las inmigraciones, inciden en el contenido del laicismo y miden de otra manera lo que pueda significar. Hay ocasiones en las que los progresistas más sedicentes (que no sediciosos), se quedan atrás en el empleo de las palabras que más quieren y pierden la espada por retener la vaina.
Preguntémonos: ¿deberán tener en España todas las confesiones religiosas el mismo tratamiento que reciba la Iglesia católica? El Papa denunció en Turquía la marginación que los cristianos sufren allí. ¿Habrá pues de tenerse en cuenta que el Islam, donde prevalece, no deja resquicio a las demás confesiones o nuestros poderes públicos deberán desentenderse de apreciarlo? ¿Por qué la UE no demanda reciprocidad de trato para las creencias comunes de Europa en los países islámicos? Item más: ¿representa la fe islámica en España o Europa lo mismo que la católica o la cristiana?
A veces, creencia y tradiciones parecen separarse. Un ejemplo que a nadie agravia: hay novias que tras casarse "por lo civil" en los juzgados de Zaragoza pasan la plaza y van al Pilar para ofrecerle a la Virgen el ramo de flores. ¿A quien ofende si la voluntad de la novia es llana? Menos explicable resulta lo del padre que pidió hora a un juzgado para que su hijo recibiera la comunión por lo civil.
El pasado año leí en un periódico de Sevilla un artículo (Laicismo y procesiones) en el que se ponía de relieve la paradoja de que muchas autoridades civiles durante la Semana Santa se zambulleran en una vorágine de actos religiosos y se citaban varios casos: el de la ministra de la Vivienda dando la salida de la Virgen del Rocío con un primer toque de campanilla, el del presidente de esa nueva "realidad nacional" que es ahora Andalucía imprimiendo "el primer golpe de gubia" para la construcción del nuevo paso de una cofradía sevillana o el del ministro del Interior asistiendo fervorosamente al paso del Cristo de la Victoria "ignorando --decía el articulista-- que se extasiaba ante una Hermandad fundada por excombatientes de Franco"...
La tradición, aun mantenida de maneras diversas, revela que tenemos y aceptamos un pasado común que se lleva bien con las identidades regionales; en Valladolid no es imaginable una Semana Santa como la malagueña y, en ambos casos se honra el mismo pensamiento cristiano.
Dentro de unos días, el comercio nos lo recuerda antes que la parroquia, vendrá Navidad. No nos escandalicemos por los que no quieran Belenes en esos días, curioso contrasentido, sin olvidar que para los creyentes sería más preocupante prescindir del testimonio de Cristo en los demás días del año, lo que sucede cuando procuramos librarnos de cualquier desazón por los que sufren frío, hambre o intemperie, que son para mí tres indicios de la pobreza; al menos los que conozco. Aquel Niño Jesús, evangélicamente hablando, está en cualquier pobre y en cualquier día del año. La sencilla costumbre católica del Belén en Navidad se basa en el amor y es incompatible con montar otros belenes.
Hipólito Gómez
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.








